La historia original de Purim tuvo lugar hace más de 2.000 años, pero Mordejai y Ester volvieron a aparecer en las noticias. Y el lugar en donde esto ocurre no es nada más ni nada menos que la antigua Persia, hoy en día Irán.

Durante siglos hubo en Irán una vibrante comunidad judía. El monumento en la ciudad de Hamadan, donde de acuerdo con la tradición están enterrados Mordejai y Ester, es un sitio popular a lo largo del año y en especial el día de Purim. Aunque no todos están de acuerdo en que la tumba realmente sea el lugar en donde están enterrados estos héroes bíblicos, Hamadan, conocida en la antigüedad como Ecbatana, es una región kurda de Irán y del Monte Alvand, donde se encontraba la residencia de verano de la realeza persa del imperio aqueménida (el período en el cual se cree que ocurrió la historia de Purim).

La tradición dice que Ester y Mordejai, después de pasar sus últimos años en el complejo real, fueron enterrados en la ciudad, uno al lado del otro, y sobre sus tumbas construyeron un monumento.

Durante cientos de años judíos, musulmanes y cristianos visitaron lo que generalmente se considera un sitio sagrado. Los visitantes del siglo XIX describieron un área de plegarias diseñada para permitir que al rezar se pudiera mirar ambas tumbas y al mismo tiempo estar en dirección a Jerusalem. Cerca de las tumbas había una pared con recovecos en donde se podían introducir plegarias, tal como hoy se colocan papeles en el Muro Occidental.

Foto de Ticia Verveer

Durante ese tiempo el mausoleo y sus tumbas estaban ocultos en una parte de Hamadán densamente habitada. Sólo se podía llegar a través de un estrecho callejón de tierra rodeado de casas. Pero en 1971, cuando Irán celebró 2.500 años de monarquía iraní, el gobierno permitió que la Sociedad Judía Iraní comisionara a un arquitecto para efectuar una renovación del sitio en reconocimiento a su importancia histórica.

Contrataron a Yassi Gabbay, compraron algunas casas alrededor de las tumbas para poder demolerlas y el mausoleo quedó accesible desde una calle principal a través de un puente que Gabbay construyó. También se construyó una sinagoga parcialmente subterránea, especialmente simbólica por su conexión con la historia de Purim.

El nombre Ester en hebreo se asemeja a la palabra “oculto”. Los comentadores del libro de la Biblia que lleva su nombre, Meguilat Ester o el Libro de Ester, señalan que este énfasis en el ocultamiento es un hecho clave a lo que puede ser el mayor mensaje de la historia, así como de la festividad que ella conmemora.

Los judíos en el exilio que vivían en una tierra extranjera pensaron que era mejor ocultar su identidad religiosa. Siguiendo el consejo de Mordejai, “Ester no reveló su pueblo ni su origen”. El rey no sabía que estaba casado con una mujer judía. Cuando Hamán convenció al rey para que emitiera el decreto de genocidio para su pueblo, Ester tuvo que enfrentar el dilema de no revelarse. Pero entonces Mordejai cambió de idea. Era esencial que Ester dijera la verdad. Mordejai le dijo a Ester: “¿Quién sabe si no fue para este momento que llegaste a ser reina?”.

Asustada, Ester le dijo a Ajashverosh quién era realmente. Y entonces todo se dio vuelta. Asumir con orgullo su verdadera identidad, metafóricamente “sacarse la máscara”, fue lo que salvó al pueblo judío de la aniquilación.

Probablemente por eso el arquitecto que renovó la tumba agregó algo singular a la sinagoga. Aunque es parcialmente subterránea (tal como Ester se “ocultó”), no sólo sale a la luz, “se revela”, sino que también tiene un tragaluz con la forma de una estrella de David. El Maguen David es tan llamativo que se lo puede ver en Google Earth. Como muchos señalaron, eso hace que la República Islámica en Irán cuente con la única estrella judía que es visible desde el espacio.

Google Earth

Un gran cambio desde la diáspora persa cuando Mordejai pensó que era sabio aconsejarle a Ester que en el exilio era mejor ocultar la identidad judía.
Pero la historia moderna no concluyó allí.

Por razones que no están del todo claras, el 9 de diciembre del 2008 los medios de comunicación iraníes informaron que la tumba de Mordejai y Ester pasaba a estar bajo la protección y la responsabilidad del gobierno. Probablemente Irán decidió que esa demostración de tolerancia era un buen movimiento en un momento de muchas críticas internacionales. Así fue que hasta la semana pasada la antigua Persia, hoy Irán, protegió las tumbas de Mordejai y Ester.

Interesantemente, justo antes de este Purim, la sucursal iraní de la Alianza por los derechos de todas las minorías (ARAM) informó que el gobierno iraní amenaza con demoler la tumba de Mordejai y Ester y convertir el lugar en un complejo consular palestino. La razón que dieron fue en “venganza por el Pacto del Siglo del presidente norteamericano, Trump”.

Los judíos de todo el mundo celebrarán Purim entendiendo que Hamán sigue vivo, que Mordejai y Ester siguen amenazados incluso tantos siglos después de haber fallecido. Pero lo judíos también recordarán claramente el otro mensaje de Purim, el mensaje de que no importa cuántas veces nuestros enemigos traten de destruirnos, no sólo sobrevivimos milagrosamente sino que también somos bendecidos y vemos la destrucción de nuestros enemigos.