La iglesia de Inglaterra, el organismo religioso oficial de Gran Bretaña que tiene como cabeza a la reina Isabel II, anunció que está planificando un "acto de arrepentimiento" por los decretos antijudíos que sus predecesores emitieron hace 800 años.

El acto tendrá lugar el próximo año, coincidiendo con el aniversario del sínodo de Oxford de 1222, una reunión clerical antisemita que impuso una serie de duros decretos contra los judíos de Inglaterra. "La frase 'más vale tarde que nunca' es reamente apropiada en este caso", señaló Dave Rich, director de políticas del Comunity Security Trust (Comité de Seguridad Comunitaria), un organismo que rastrea el odio antijudío en Gran Bretaña, y autor de The Left’s Jewish Problem: Jeremy Corbyn, Israel & Anti-Semitism (2016). "El trauma histórico del antisemitismo inglés medieval nunca podrá ser borrado y su legado sigue vive, por ejemplo, a través de la persistencia de los alegatos del 'líbelo de sangre' que fue inventado en este país".

Algunas de las calumnias antijudías más perniciosas y los actos de persecución que atormentaron a los judíos en la Edad Media y posteriormente, fueron inventados en Inglaterra. Incluso en la actualidad, el antisemitismo basado en la iglesia de la Inglaterra medieval continúa tiñendo la forma en que la gente mira y trata a los judíos. Hay mucho por lo que deben pedir perdón y arrepentirse. (Nota: en la Edad Media, la iglesia de Inglaterra todavía no existía. Esta fue fundada en 1534. Durante la Edad Media, la religión estatal de Inglaterra, como de todo Europa Occidental, era católica romana, y fue ese cuerpo quien brindó su considerable peso clerical a una serie de duros decretos contra los judíos de Inglaterra).

Los pogromos, líbelos de sangre, persecuciones y la expulsión de los judíos en la Inglaterra medieval continúan vivos, afectándonos hasta el día de hoy. Estos son algunos de los precedentes establecidos.

Los judíos como una propiedad

Los historiadores creen que es posible que hubiera algunos judíos en Inglaterra incluso durante la época romana, cuando llegaron a Gran Bretaña como comerciantes o como esclavos. Sin embargo, la comunidad judía de Inglaterra fue formalmente establecida en el año 1066, el año de la conquista normanda cuando Guillermo de Normandía venció al Rey Harold II en la Batalla de Hastings. Guillermo llevó con él a los judíos de sus propiedades en Francia para ayudarse a cimentar su nueva posición como rey de Inglaterra. Estos judíos, y las generaciones posteriores de judíos en Inglaterra, fueron considerados como propiedad del rey.

Los judíos ingleses medievales existieron fuera del tradicional sistema feudal. En vez de jurar lealtad a un señor feudal local, ellos eran propiedad del rey mismo (el término utilizado era chatel, que alude a los bienes muebles). Se esperaba que los judíos trabajaran en finanzas, prestando dinero y recolectando fondos para el monarca. En el año 1253, esta relación fue codificada por el rey Enrique III, quien promulgó que "No quedaría en Inglaterra ningún judío a menos que sirviera al rey, y que desde el momento de su nacimiento, cada judío, varón o mujer, nos sirva (a la monarquía) de alguna manera".

Los judíos cada vez eran más odiados, tanto como enemigos de los cristianos como por ser agentes de los reyes menos populares. El teólogo William de Montibus, que trabajaba en la ciudad inglesa de Lincoln, llamó a los judíos las "esponjas del rey. Ellos chupan la sangre de las billeteras cristianas, a través de sus robos los reyes despojan y privan a los pobres de sus bienes".

La Carta Magna enumeró las limitaciones al poder del rey en el año 1215 y a veces se la presenta como una primera instancia de los valores democráticos occidentales. De hecho, este documento se refería extensamente a los judíos, y 2 de sus 62 cláusulas estaban dedicadas a enumerar las circunstancias en las cuales los cristianos podían no devolver las deudas que tenían con los judíos.

Como propiedad del rey, a los judíos se les podía imponer impuestos impunemente. En 1239, el Rey Enrique III exigió un tercio de todas las propiedades que pertenecían a los judíos de Inglaterra. Los judíos que no pudieron pagar fueron llevados prisioneros a la Torre de Londres y su propiedad fue incautada. Posteriormente, los decretos reales exigieron impuestos todavía más grandes de los judíos de Inglaterra. El historiador Norman Roth señala que "estas evaluaciones fiscales excesivas finalmente destruyeron la base económica de la comunidad judía y, en consecuencia, su valor para la corona". Quizás sin saberlo, habían realizado el trabajo preliminar para la escena final" (Citado en Medieval Jewish Civilization: An Encyclopedia, editado por Norman Roth, Routledge:2003). Muy pronto la comunidad judía de Inglaterra experimentaría todavía mayores niveles de odio de lo que había conocido hasta el momento.

Primeros líbelos de sangre

Los líbelos de sangre, las falsas alegaciones respecto a que los judíos mataban cristianos para usar su sangre con propósitos rituales, han acosado a las comunidades judías durante siglos. Los efectos de los líbelos de sangre pueden verse incluso hoy en día cuando los judíos (o el estado judío) son acusados de tener sed por la sangre cristiana.

En el año 2014, la Liga Antidifamación pidió que Facebook retirara las páginas de "asesinato ritual judío", que acusaban a los judíos de matar a no judíos con propósitos religiosos. En el 2020, CAMERA (comité por la precisión en los informes y análisis del Medio Oriente), señaló que el famoso artista italiano Giovanni Gasparro, cuya obra se expone en iglesias y basílicas, había publicado en los medios sociales una caricatura de judíos preparándose para matar a un niño cristiano. Esta calumnia es persistente y continúa envenenando la imagen de los judíos en todo el mundo.

El insulto del líbelo de sangre se originó en Inglaterra, donde los judíos fueron acusados por primera vez de matar niños cristianos.

Detalles de un cuadro que representa el líbelo de sangre en la iglesia de San Pablo en Sandomierz, Polonia.

La primera vez fue en 1144 en el pueblo inglés de Norwich. Un niño llamado Guillermo se escapó de su casa y lo encontraron días más tarde en un claro en los bosques, inconsciente y con señales de violencia en su cuerpo. Los registros contemporáneos demuestran que a pesar de que Guillermo aparentemente no estaba muerto, su familia lo enterró en el sitio y luego acusó a los judíos locales de haberlo asesinado.

El vecino priorato de Lewis declaró que Guillermo era un mártir y los sacerdotes de la catedral de Norwich reclamaron su cuerpo para la catedral. Guillermo se convirtió en un santo y algunos habitantes locales ganaron dinero a partir de su muerte y su canonización. El hermano y el tío de Guillermo fueron nombrados oficiales en el monasterio y un hombre local que dijeron que era un judío que se había convertido al cristianismo, les dijo a los oficiales de la iglesia que los judíos habían asesinado a Guillermo como un sacrificio para la festividad judía de Pésaj. El alguacil local se negó a juzgar el supuesto asesinato de San Guillermo. A pesar de las salvajes acusaciones en su contra, los judíos de Norwich se mantuvieron a salvo.

Trágicamente, la suerte de los judíos del pueblo inglés Lincoln fue muy diferente. En el año 1255, encontraron en un pozo de agua de Lincoln el cuerpo de un niño de nueve años llamado Hugo. Los amigos del niño le dijeron al sacerdote que Hugo había sido secuestrado por un judío local, que lo mantuvo cautivo durante un mes, lo torturó y eventualmente lo asesinó. Los niños dijeron que cuando el judío trató de enterrar el cuerpo de Hugo, la tierra se negó a aceptar su cadáver, por lo que el judío arrojó a Hugo dentro el pozo.

Esta vez, el alguacil de Lincoln tomó las acusaciones seriamente y arrestó a 90 judíos del lugar. Dieciocho fueron ejecutados. Al igual que Guillermo, Hugo fue canonizado como un santo y surgió un popular culto alrededor del "pequeño San Hugo de Lincoln". Le atribuyeron milagros y hay canciones y poemas que relatan la historia de su supuesto asesinato.

El Cuento de la priora de Chaucer se basa en esta leyenda. Aunque él es comúnmente reverenciado como el "padre de la literatura inglesa", su Cuento de la priora es un himno gráfico, violento y mezquino al odio antijudío, que moldeó trágicamente las percepciones sobre los judíos durante cientos de años. "Los judíos conspiraron para sacar del mundo a este inocente", escribió Chaucer al describir a una supuesta banda de judíos que planeó asesinar a un niño cristiano. "Cuando el muchachito pasó, este infame judío lo agarró con fuerza, le cortó el cuello y lo arrojó dentro de un pozo seco". El poema de Chaucer, que se sigue enseñando en escuelas y universidades de Inglaterra y de todo el mundo, perpetúa el original líbelo de sangre antijudío hasta la actualidad.

La tragedia en York

Las condiciones para los judíos en Inglaterra desmejoraron en la Edad Media. Vilipendiados por motivos religiosos y por sus conexiones con el rey, los judíos de Inglaterra fueron objeto de odio tanto por parte de los plebeyos como entre los nobles. Los cruzados también motivaron a los cristianos europeos a volverse contra sus vecinos judíos y a atacarlos como parte de la empresa cristiana por conquistar la Tierra Santa.

En 1189, con la coronación del rey Ricardo I, la violencia estalló por toda Inglaterra. Los registros contemporáneos son pocos, pero parece que algunos judíos asistieron a la coronación de Ricardo I y le llevaron regalos en un intento de ganarse el favor del nuevo monarca. Los judíos fueron excluidos de las festividades y una turba se volvió contra ellos. El historiador Norman Roth registró que en los disturbios que siguieron "muchos judíos fueron golpeados y pisoteados hasta la muerte".

Muy pronto, se difundió que el nuevo rey había ordenado que asesinaran a los judíos. Las turbas atacaron a los judíos en varias ciudades inglesas, entre ellas Londres, Norflok y Norwich. Sin embargo, la peor violencia tuvo lugar en la ciudad de York, donde vivían 150 judíos.

Benedicto de York era el judío más prominente de la ciudad, y él fue asesinado en los disturbios antijudíos en la coronación de Ricardo I. Los habitantes locales incendiaron su casa en York, y fueron alentados por tres señores feudales locales que tenían deudas con los prestamistas judíos y consideraron que esa era una oportunidad para liberarse de los judíos de York.

Prestamistas de dinero judíos medievales.

Dado que los judíos eran oficialmente "propiedad" del rey, toda la comunidad judía de York, hombres, mujeres y niños, corrieron al castillo local buscando recibir protección real. Afuera, la multitud clamaba por su sangre. Cuando los gritos pidiendo la muerte de los judíos se incrementaron, los judíos dentro el castillo enfrentaron una elección. Podían entregarse a la multitud y ser asesinados o de lo contrario aceptar una conversión forzada, o podían quedarse dentro del castillo y aceptar una muerte dentro de sus propios términos. Los judíos de York eligieron la última opción, y se quitaron la vida dentro el castillo.

Cada año, en el día de duelo de Tishá BeAv, los judíos de todo el mundo recuerdan a los judíos de York con una plegaria especial escrita por el erudito medieval Menajem ben Iaakov. Esta plegaria lamenta el odio que atormentó a los judíos de York y llevó a sus espantosas muertes.

Obligar a los judíos a usar parches especiales

Inglaterra fue el primer país católico que obligó a los judíos a usar parches distintivos en sus prendas. (En las tierras bajo dominio musulmán, los judíos tuvieron que usar durante mucho tiempo prendas distintivas y humillantes cuando salían de sus hogares).

El arzobispo de Canterbury, Stephen Langton, fue como delegado al Cuarto Concilio de Letrán en 1215, una gran reunión de los líderes católicos. El concilio emitió varias medidas antijudías, incluyendo la sugerencia de que los judíos debieran identificarse con un parche cosido a su ropa para que nadie pudiera por error confundir a un judío con un gentil. Sin embargo, ninguna nación implementó este decreto, hasta que Langton urgió a los sacerdotes de Inglaterra a implementar este y otros decretos antijudíos.

Él convocó el sínodo cerca de Oxford en 1222, donde los líderes católicos aprobaron varios decretos. A partir de entonces, los judíos se vieron obligados a usar una insignia identificatoria. El sínodo también emitió leyes que prohibían a los judíos mezclarse con los cristianos, tener esclavos o construir nuevas sinagogas.

El primer país que expulsó a los judíos

En el siglo XIII el odio antijudío en Inglaterra siguió creciendo. En 1275, el Rey Eduardo I emitió una ley que les prohibía a los judíos prestar dinero. Los judíos ingleses experimentaron algunas nuevas libertades: por primera vez les permitieron entrar a nuevas profesiones, como ser artesanos o mercaderes, pero en muchos sentidos su libertad estuvo todavía más restringida. Todos los judíos tenían que usar un distintivo al salir a la calle y debían pagar un impuesto especial a la iglesia.

Después de 1275, los judíos sólo podían vivir en las ciudades inglesas que estaban bajo control real. En 1278 toda la población judía de Inglaterra fue arrestada porque supuestamente habían "recortado" pedazos de monedas para derretir el metal. Muchos de los judíos arrestados fueron ahorcados. Una vez que ya no podían servirle al rey prestando dinero, desapareció la protección real en la que en un momento habían confiado.

Las expulsiones de los judíos en Europa desde el 1100 al 1600

Los judíos eran odiados no por alguna ofensa real o imaginada, sino sólo por ser judíos. El historiador Norman Roth observó que "los factores religiosos jugaron un papel importante en la creciente atmósfera de hostilidad. Continuaron las acusaciones de asesinatos rituales, y un judío adinerado de Northampton fue quemado acusado de blasfemia, lo que fue una advertencia para que los judíos no "ofendieran" al cristianismo.

En 1279, el rey Eduardo regresó de una larga visita a Europa y enfrentó un dilema respecto a qué hacer con "sus" judíos. En Tishá BeAv del año 5051 (el año gregoriano 1290) se promulgó un decreto real: todos los judíos debían salir de Inglaterra. Les dieron hasta el 1 de noviembre para salir del país. Los judíos no tenían permitido vender sus bienes, y todo lo que habían poseído los judíos que partieron pasó a formar parte de la propiedad de la Corona.

Esta fue la primera vez que un país europeo expulsó a sus judíos. Única en Europa, la prohibición continuó durante cientos de años. A ningún judío se le permitió establecerse en Inglaterra hasta 1656, cuando Oliver Cromwell anuló el duro decreto de Eduardo I.

El antisemitismo en la actualidad

Hoy en día la vida judía florece en Inglaterra, pero esto tiene lugar al lado de un telón de creciente violencia antisemita. El Community Security Trust registra rutinariamente cientos de eventos antisemitas anuales en Inglaterra, lo cual incluye comportamientos abusivos, daños a la propiedad y ataques violentos. Una encuesta del 2018 reveló que los niveles más altos de preocupación por el antisemitismo en Europa tienen lugar en Gran Bretaña, donde el 84% de los judíos sienten que el odio antijudío es un tema. Alrededor del 40% de los judíos británicos indicaron que consideran la posibilidad de emigrar debido a la preocupación respecto a su seguridad.

En los últimos años, la iglesia de Inglaterra dio algunos pasos para tratar de rectificar ante la comunidad judía el odio que ayudó a fomentar. En el 2019, la iglesia emitió un documento reconociendo que el antisemitismo cristiano ayudó a sentar las bases para el Holocausto. Este año, el actual arzobispo de Canterbury, Justin Welby, publicó en Twitter su respuesta a los crecientes niveles de odio judío en Inglaterra: "No puede haber excusa para el espantoso antisemitismo que hemos visto en el Reino Unido".

La iglesia de Inglaterra todavía debe hacer mucho más. Si seriamente desea detener el antisemitismo, debe dejar de atacar al estado judío, y dejar de cooperar con aquellos que calumnian a Israel y a los sionistas.

Un informe reciente de la Junta de Responsabilidad Social de la iglesia de Inglaterra emitió críticas mordaces a Israel que evocaban los insultos antisemitas utilizados por la iglesia en el pasado. Los documentos de la iglesia han acusado al conflicto de Israel con los palestinos de "erosionar" la "ética" israelí. Hubo instancias en que los activistas de la iglesia de Inglaterra se aliaron con los activistas extremistas antisraelíes del Medio Oriente. Esto crea en la iglesia una sensación continua de que Israel está equivocado y que, de alguna manera, es el único mal en el escenario mundial.

El deseo de la iglesia de Inglaterra de enmendar el antisemitismo cristiano en el pasado es encomiable. Un obispo sugirió realizar un servicio simbólico con este objetivo. Otra manera de comenzar a enmendar las cosas es empezar a ser más imparciales con respecto a la patria judía. Entonces quizás la iglesia de Inglaterra y sus miembros realmente puedan llegar a hacer algo respecto al odio a los judíos que promovieron las iglesias cristianas.