Si ves la película La gran aventura LEGO, te darás cuenta que hay un Dios. Y no sólo porque lo que fue malvadamente planeado en un comienzo como una propaganda de 90 minutos para un juguete que todo el mundo conoce terminó siendo una película genial.

ADVERTENCIA: No leas este artículo a menos que ya hayas visto La gran aventura LEGO o que no tengas ninguna intención de verla porque odias la diversión. Este artículo podría arruinarte el final.

Efectivamente, te estoy advirtiendo que te podría arruinar el final. Pero, en una película sobre LEGO, ¿qué es arruinar el final? ¿Saltarse hasta la última página del manual de instrucciones de armado?

¡Oh, mira! ¡Va a ser un camión de bomberos!”.

Obvio que va a serlo. Cuando yo era pequeño, los LEGO venían en cajas de piezas aleatorias. En aquel entonces construí un montón de casas multicolores. Pero hoy en día uno compra un paquete de piezas que sirven para construir un barco pirata con lujo de detalles, pero no sirven mucho para construir otra cosa. Sólo el barco pirata. Es como hacer un puzzle, o como comprar algo en IKEA. Uno compra piezas para una cómoda, y no puedes utilizar tu imaginación para construir un sofá. Esas piezas sirven sólo para una cómoda.

Entonces, construyes tu barco pirata. ¿Y luego qué? ¿Vas a desarmarlo y volver a armarlo? ¿Cómo? ¡Las instrucciones fueron lo primero que perdiste! Quizás simplemente deberías pegar lo que construiste, como un puzzle que cuelgas en tu muralla.

Esta es la pregunta en torno a la cual se desarrolla la película. Ésta se centra en torno a Emmet, una figura de LEGO que, así como las piezas de LEGO, siempre es pisoteado. Nadie sabe que él existe y su mejor amigo, con quien toma café cada mañana, es una planta en una maceta. Y no es ni siquiera una planta real. Está hecha de LEGO aunque, para ser justos, es de lo mismo que está hecho él. Todo en ese universo está hecho de piezas de LEGO o, como la gente LEGO los llama, piezas. El agua está hecha de piezas azules, el fuego de piezas naranjas y el humo de piezas grises. No tengo idea qué hay dentro de las tazas de café.

Pero un día, Emmet se encuentra con una misteriosa forma rectangular que no es de este mundo, es decir, que no está hecha de LEGO. Y ésta se queda atrapada en su espalda.

Esto atrae la atención del presidente, el Señor Negocios (con la voz de Will Ferrel), quien rapta a Emmet. El Señor Negocios se dedica a coleccionar artefactos extraños, como la capa de Bandai-eed, la varita mágica de Q-Teep, el quita esmalte de Na-eel, y otros varios elementos que uno podría encontrar accidentalmente en una caja de LEGO. Incluso su capa es una corbata de clip. Pero su artefacto más valorado es algo que él llama “El KRAGL” (en realidad es una botella de pegamento Krazy Glue con algunas letras borradas), y planea usarlo para pegar el universo de forma que nadie pueda moverse y él consiga establecer un orden perfecto por siempre.

Emmet es rescatado por una mujer llamada Estilo Libre, quien dice que —al haber encontrado la “pieza de resistencia”— Emmet es el “especial” de quien habla la antigua profecía y va a salvar el universo. Emmet no tiene idea de qué significa eso pero, si eso significa que una chica quiere hablar con él, entonces está bien para él.

Estilo Libre lo lleva a los diversos reinos y le presenta al equipo de maestros constructores LEGO, incluyendo entre otros a Lego Batman, Lego Morgan Freeman, Gandalf, Dumbledore, hombre del espacio de 1970, y un robot pirata con brazos de laser-tiburones. Los maestros constructores LEGO pueden crear cualquier cosa que se imaginen en pocos segundos sin manuales de instrucciones.

(Mientras que yo ni siquiera puedo separar dos piezas de LEGO sin usar mis dientes).

Juntos, ellos necesitan llevar a Emmet a la torre del Señor Negocios para que ponga la forma rectangular —que en realidad es la tapa del pegamento Krazy Glue— de vuelta en el KRAGL. Porque una vez que pones la tapa en un Krazy Glue abierto, esta nunca vuelve a salir.

¿Tienen un plan? En realidad no. Van a improvisar.

“Esa fue una bati-broma”.

Nunca llegas a conocer a tus héroes.

Sí, lo sé. Todo esto suena como el tipo de guión que escribiría un niño de 8 años. O alguien que ha estado inhalando pegamento.

Eventualmente logran entrar en la torre, pero el Señor Negocios los captura a todos y, para salvar el día, Emmet se lanza por la ventana hacia un gran abismo. Y cuando llega abajo, se da cuenta que ha caído en una… ¡alfombra!

Y luego mira hacia arriba y se da cuenta que todo su universo —todo lo que conoce— está situado en la mesa del sótano de alguien. Y todos estos artefactos que encuentra la gente son en realidad ítems de este mundo exterior que ellos ni siquiera conocen, donde un creador que ellos ni siquiera saben que existe —aparentemente un pequeño niño— en realidad está actuando la historia que ellos están viviendo, el tipo de historia que sólo se le ocurriría a un niño de 8 años.

Pero eso no es todo. En este punto, el padre del niño —a quien algunos personajes de LEGO llaman “el hombre de arriba”— llega en su traje de negocios y regaña a su hijo por jugar con los LEGOS. Resulta que ellos en realidad son los LEGOS del padre.

“No son juguetes”, le dice el padre. “Son un sistema de piezas conectoras altamente sofisticadas”.

El padre se enoja y dice que simplemente va a pegar todo con pegamento de la forma que él quiere. Y depende del niño devolver a Emmet a su mundo para, emm, vencer al Señor Negocios y convencer a su padre que el objetivo de los LEGOS es la creatividad e imaginación.

Oh, y el padre es personificado por Will Ferrel.

Dios existe

Alguna gente cree que Dios es una invención. Creen que no hay un poder superior, ya que nunca lo han visto. Porque en esa limitada ventana de tiempo que han estado en este planeta, Dios nunca bajó personalmente a presentarse ante ellos. Bueno, excepto por los milagros que Él realiza a diario, pero esos no cuentan, porque los hace todos los días. Son simplemente parte de la vida. Entonces, ¿cuán a menudo dirías que Dios tiene la responsabilidad de bajar a demostrarte su existencia?

La evidencia sobre la existencia de Dios está en todas partes.

Yo diría que hay evidencia en todas partes. Hay curitas, Krazy Glue y corbatas de clip, y si miras de cerca las naves espaciales, podrás ver que cuelgan con hilos. ¿Cuán cerca estás mirando? ¿Es Su responsabilidad mostrarte, o es tu responsabilidad mirar?

Dios no va a pasar el rato contigo en el tablero. Él creó el tablero. ¿Por qué habría de vivir Él allí? Si todo lo que hay en nuestro mundo —agua, fuego, humo— está hecho de LEGO, entonces quien creó las piezas de LEGO no existe aquí. Él no está hecho de LEGO.

Nuestros sabios nos enseñan que Dios es llamado Hamakom, 'el lugar', ya que Dios no vive en nuestro mundo, sino que nuestro mundo vive en Dios. Nosotros existimos en su mesa que está en el sótano.

Decir que Dios no existe es la escapatoria fácil. Es más fácil creer que no existe nadie que exija cosas de nosotros. Pero el trabajo de un judío es ver la evidencia. Eso es lo que nos hace especiales.

Dios está en nuestras vidas diarias. Él no es simplemente quien hace los grandes milagros, sino que es quien hizo las piezas de LEGO con las cuales nosotros continuamos construyendo, y Él es quien maneja las cosas a nuestro alrededor.

Cuando te das cuenta de esto, una buena parte del azar de nuestra historia cobra sentido.

Dicen que es más fácil escribir ficción que no-ficción, porque en la no-ficción no todo tiene que tener sentido. Las coincidencias existen.

Pero resulta que en verdad no es así. En la vida real las cosas también hacen sentido. Es sólo que somos demasiado insignificantes como para siempre saber cómo hacen sentido. Las cosas hacen sentido cuando te sales de la mesa y vez lo que realmente está ocurriendo. Pero no tenemos manera de ver eso mismo desde aquí. Somos piezas de LEGO.

Es decir, la pregunta no es si Finn y su papá son reales. La pregunta es si Emmet es real.

Wow. Resultó que el abismo efectivamente era demasiado profundo.

Vivimos en un mundo de plástico, en el que Dios está escondido. Creemos que cuando lleguemos al mundo venidero, al mundo real, al mundo de la verdad, el Olam HaEmet —sí, Emmet—, miraremos hacia atrás y veremos el panorama completo. Sólo cuando Emmet sale fuera de la caja es que él realmente puede entender qué está ocurriendo.

(Y no, no tenemos que morir realmente para darnos cuenta que hay un Dios. ¿Sabes quien más piensa fuera de la caja? Los maestros constructores LEGO).

La vida es como una caja de LEGO. ¿Quieres ver a Dios? Sal de la caja y piensa más allá.