La nueva película animada de Disney, Intensa-Mente, nos enseña uno de los principios más importantes que conozco para lograr una transformación auténtica: Experimentamos alegría por medio de aceptar la tristeza (y otros sentimientos problemáticos).

A primera vista parece contra-intuitivo. ¿Cómo es posible que emerja un estado emocional positivo al aceptar un estado emocional negativo? ¿Acaso el judaísmo no nos enseña que el camino de la alegría se alcanza a través de pensamientos positivos y de un comportamiento positivo? ¿Acaso no deberíamos intentar hacer a un lado la tristeza y el resto de los sentimientos negativos y verlos como una estratagema de nuestro yo inferior para tratar de bajarnos y destruir nuestra felicidad?

Experimentamos alegría por medio de aceptar la tristeza.

Ciertamente hay un tiempo y lugar apropiados para los pensamientos positivos. Pero también hay un tiempo y lugar para permitirnos a nosotros mismos acceder y aceptar nuestros incómodos sentimientos. En una sociedad que gasta tanto tiempo, energía y recursos intentando evitar el dolor y sufrimiento emocional, el mensaje de Intensa-Mente debe ser oído por todos.

Este principio es bien conocido para el judaísmo. Es el principio subyacente del duelo. La Torá requiere que una persona se siente en shivá durante siete días cuando fallece un ser querido. La muerte de un padre o un hijo es devastadora. La manera de salir del dolor y del desconsuelo no es evitándolos, sino sintiéndolos. Por lo tanto, al deudo no se le instruye tener pensamientos positivos ni que considere que sus pensamientos están distorsionados. En lugar de eso, la comunidad va y se sienta con el deudo, proveyéndole un lugar seguro para sus sentimientos. El deudo es invitado a hablar sobre su pérdida y su dolor, y es la razón de por qué los demás no le pueden hablar al deudo a menos que les sea solicitado hacerlo. El trabajo del visitante es tener un completo respeto por los sentimientos del deudo, lo cual es la razón de por qué es tan inapropiado cuando los visitantes intentan distraer al deudo. Al sentir su tristeza, el deudo lentamente se reintegra emocionalmente y recupera sus sentimientos de vitalidad.

La pérdida de Riley

En la película, Riley, una adolescente, experimenta una dolorosa pérdida cuando sus padres deciden mudarse desde su casa en Minnesota a San Francisco. La película nos lleva al interior de la mente de Riley y de su experiencia emocional de pérdida. Ella perdió a sus amigos, su equipo de hockey, su lago favorito —que era donde solía esquiar con sus padres— y el amigable ecosistema de Minnesota, el cual no existe en la nueva y sucia ciudad. Ella se siente miserable y sus padres, quienes se encuentran atrapados en sus propios dramas, le fallan al no estar ahí para ella y para sus sentimientos.

Vemos cómo a los sentimientos de pérdida y tristeza que tiene Riley no se les permite expresarse o ser sentidos. Papá tiene un plan para asegurarse que su pequeña hija se mantenga contenta, y mamá está ocupada tratando de animarla por medio de mostrarle el lado bueno de San Francisco. En una escena, Riley expresa su enojo y la terminan enviando a su habitación. La oportunidad para lograr un ajuste y entendimiento emocional se ha esfumado. Al desestimar sus sentimientos de tristeza, Riley se vuelve una pequeña cada vez más frustrada y enojada.

El enojo sirve por lo general como un mecanismo de defensa, especialmente cuando nuestros sentimientos son desestimados y no podemos encontrar un lugar seguro para ellos. El mundo emocional de Riley se comienza a caer a pedazos, en la película esto es representado en la escena en que sus "recuerdos fundamentales" se resquebrajan frente a nuestros ojos. Su base emocional, que alguna vez fuera tan sólida, se fragmenta. Ella se queda a solas con sus dolorosos sentimientos. En medio de la desesperación, Riley decide escapar y regresar a Minnesota. Las personas que son prisioneras de su dolor emocional se desesperan.

Afortunadamente para Riley, ella logra conectarse con su profunda tristeza. El momento más emotivo de la película es cuando “Alegría” le da permiso a “Tristeza” de tomar el mando. En ese momento no hubo una sola persona que no derramara una lágrima en el cine. Todos entendemos cuán necesario era para “Alegría” dar un paso al costado y dejar a Riley tomar posesión de su tristeza. Riley vuelve a casa y, en presencia de sus padres, estalla en un mar de lágrimas. En lugar de invalidar sus sentimientos, en esta ocasión ellos abrazan a Riley y a sus sentimientos.

El Talmud dice: "El prisionero no se puede liberar a sí mismo de la prisión". La tristeza de Riley ha encontrado un lugar seguro. El proceso de sanación ha comenzado y su vitalidad regresa, expresándose de maravillosas nuevas maneras.

El dolor emocional no es algo de lo cual uno debe deshacerse, sino que es algo que debemos aceptar, entender e integrar. Los sentimientos son vehículos para crecer, no obstáculos que superar. Este es el transformativo secreto de Intensa-Mente.