La Red Social es una película fascinante basada en la historia de Mark Zuckerberg, un agradable chico judío que tuvo una idea de miles de millones de dólares que lo llevó rápidamente a una increíble fama y fortuna.

Zuckerberg es el genio detrás del fenómeno Facebook, una corporación relativamente nueva que se ha hecho casi tan universalmente reconocible como Coca Cola. Pero como todas las otras invenciones e innovaciones que cambiaron la forma en la que vemos al mundo, el reclamo de Zuckerberg de ser el único “padre” de Facebook ha sido seriamente desafiado. La película deja en claro que puede haber otra gente, amigos de Mark, que al menos fueron tan instrumentales como él, en soñar la idea de una red social que es la base de esta empresa multimillonaria.

De hecho, Narendra y los mellizos Winklevoss, compañeros de clase de Zuckerberg en Harvard, enjuiciaron y ganaron un arreglo por 65 millones de dólares, basados en el reclamo de que habían contratado a Zuckerberg para trabajar en un sitio web similar que habían concebido con su propia iniciativa.

La película no pretende dar un juicio final sobre la verdad del “autor original”. David Fincher y Aron Sorkin, quienes colaboraron en el film, dijeron repetidas veces que su objetivo era sólo contar una historia cautivadora “sobre amistad y lealtad, clases, celos, y finalmente traición”. Su objetivo no era encontrar la verdad, sino ofrecerles a los espectadores una historia moral que los llevara a pensar sobre los profundos asuntos involucrados, sin ellos tomar ninguna posición.

Como sugiere el fallo de la corte, la idea de Facebook comprende las contribuciones de más de una persona. Facebook tiene muchos padres. Nadie puede negar que Mark Zuckerberg merece el importante reconocimiento por ser uno de los pioneros fundadores, pero, así como descubrimos, también hubieron otros que tuvieron roles importantes como socios en el nacimiento de Facebook.

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Pero hay alguien que no recibió el crédito merecido por la idea original de La Red Social, y es hora de que se lo reconozca – y me estoy refiriendo al de la D mayúscula.

La Red Social es mucho más que una película o un sitio web, es el prerrequisito para la autorrealización y la felicidad.

Todo lo que tenemos que hacer es mirar con cuidado a la descripción de la creación del hombre en la Torá, y la idea de mil millones de dólares estará clara ante nuestros ojos. Cada día de la creación Dios miró lo que había hecho y dijo que era bueno. Cuando terminó, la Torá nos dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno”.

Pero hay un momento en el que Dios declara “no es bueno”. ¿El contexto? Dios vio que Adam estaba solo y dio su veredicto: “No es bueno que el hombre esté solo”.

Los comentaristas bíblicos agregan una profunda idea. Este veredicto fue dicho para calificar todas las evaluaciones positivas previas. Sí, todas las cosas que Dios creó pueden ser buenas, pero sólo si son compartidas.

El hombre fue creado para ser un ser social. La vida logra su máxima significancia cuando es compartida. La Red Social es mucho más que una película o un sitio web, es el summun bonum de la existencia humana, el prerrequisito para la autorrealización y la felicidad.

Mark Zuckerberg y sus creativos colegas simplemente hicieron uso de una antigua verdad bíblica. Su genio fue trasladar esta idea a una aplicación tecnológica. Pero la génesis de la idea tuvo su fuente en el Libro de Génesis.

Amistad o Muerte

Los judíos son conocidos como el Pueblo del Libro. El estudio siempre ha sido un componente necesario para tener una buena vida. Sumergirnos en las palabras de la Torá es tan necesario para la continuidad de nuestra existencia como respirar, es el oxígeno para nuestra supervivencia espiritual.

Cuán remarcable es, entonces, descubrir que el Talmud enseña: “La Torá no puede ser adquirida sino con compañerismo”. El viejo cliché de que “la unión hace la fuerza” tiene su contraparte judía en este dicho que convierte al estudio en un esfuerzo cooperativo, si se busca ser exitoso.

En un comentario extraordinario, y quizás pícaro, de la primera palabra de la Torá, los rabinos sugieren que la primera letra de la Biblia en hebreo es la bet, cuyo valor numérico es dos, para aludir a esta idea. ¿Quieres entender bien este libro? Crea una Red Social y estúdialo con un amigo, cara a cara.

La Torá está compuesta por dos partes – la ley escrita y la ley oral. La escrita debía ser escrita y transmitida en grabados de piedra, papiros, pergaminos o papel. Era la Torá “del libro”. Sin embargo, la acompañaba una transmisión oral que por muchos siglos no se permitió registrar, y que sólo se convirtió en un texto escrito como último recurso por los judíos que temieron que en el curso de sus expulsiones y vagabundeos sus enseñanzas se olvidaran.

La ley oral, como lo dice su nombre, tenía que ser oral. ¿Por qué tanto énfasis en mantener vivas las verdades sólo mediante la transmisión oral de una persona a la otra? Los textos pueden ser transmitidos sin la interacción humana. Son fríos e impersonales. No dejan lugar para la verdadera amistad.

El secreto de la ley oral en el judaísmo es la sabiduría divina que distingue a una tradición de verdad, tan vital para nuestra supervivencia, que requiere una transmisión “Facebook” en el real sentido de la palabra, una comunicación cara a cara.

La red social bíblica se refería al contacto cara a cara. La de Zuckerberg limita el tiempo de contacto en persona.

Y esa, irónicamente, es la razón por la cual el Facebook de Zuckerberg falla en un punto de crítica importancia al ser comparado con su predecesor bíblico. La Torá estaba muy preocupada de que los seres humanos reconocieran que La Red Social viene a satisfacer una necesidad fundamental. La soledad debe ser identificada como insatisfacción, los seres humanos necesitamos vecinos – amarlos por lo que son y ser amados a cambio. El Jardín del Edén fue el paraíso sólo porque dos personas lo compartían.

La red social bíblica entendió que la necesidad del contacto humano y de las relaciones requiere el contacto cara a cara. La de Zuckerberg, demasiado a menudo, reemplaza las verdaderas relaciones humanas, basadas en compartir tiempo juntos, por los mensajes de texto. Facebook limita el tiempo en persona

Sí, poder mantener el contacto con tanta gente y preservar la amistad al menos en esta mínima forma es una bendición, manteniéndonos al tanto de las novedades de las vidas de nuestros seres queridos. Pero si realmente nos importan nuestros amigos de Facebook, lleva esta idea al corazón: trata de hacer lo que la Torá dice que es una Red Social y reúnete con ellos cada vez que puedas, cara a cara.