Con más de dos mil millones de usuarios, Facebook es una herramienta increíble para la conexión humana. Sin embargo, las redes sociales también alimentan sentimientos de depresión y adicción, desventajas tan reconocidas que el mismo Facebook pregunta: “¿Nos hace mal pasar tiempo en las redes sociales?”.

El modelo comercial de Facebook es simple: los consumidores proveen una cantidad singular de información (fechas de nacimiento, direcciones, estatus matrimonial, lugares de viaje, carrera, hábitos de compra, contactos sociales, cosas que les gustan y les disgustan, e incluso lo que comen al almuerzo) y Facebook les administra constantes inyecciones de dopamina para provocar una reacción.

Sean Parker, presidente fundador de Facebook, dice que la avanzada inteligencia artificial de Facebook aprovecha una “vulnerabilidad de la psicología humana” y manipula nuestros cerebros, enganchándonos con habilidad, todavía más profundamente, basándose en nuestras propias elecciones y comportamientos.

Hoy, con más del 90% de las personas entre 16 y 24 años utilizando redes sociales y la tecnología cada vez más accesible, el problema se agrava.

Aunque Moshé obviamente nunca conoció las redes sociales, la antigua sabiduría de la Torá está repleta de lineamientos Divinos para navegar mejor por Facebook, un nuevo giro de la psicología humana milenaria. Tal como fue recibida en Sinaí, he aquí las 6 reglas de Moshé para Facebook:

1. Publicaciones positivas

Vaikrá 25:17 – “No aflijas a tu prójimo”.

Una página de Facebook puede ser un vehículo para la unión, para construir y sanar, o lo opuesto: división y destrucción. Todos hemos visto el lado feo de Facebook: cosas no significativas, debates, intolerancia, chismes, abuso e intimidación (bullying). Peor que una espada, una publicación fea en Facebook daña a muchas personas a gran distancia, contribuye a malos entendidos, a divisiones sociales, tensión e incluso guerras.

La definición de la Torá de lashón hará (hablar mal de otro) se refiere a cualquier cosa que provoque animosidad, incluso cuando las palabras denigrantes sean verdaderas. Dañar a otro con palabras (onat devarim) se considera peor que dañar su propiedad. Nunca avergüences a alguien señalando sus defectos en público, usando un apodo insultante o recordando sus errores del pasado.

La prueba de fuego de Facebook: ¿Esta publicación eleva a otros o los denigra?

Antes de publicar o leer algo, aplica la prueba de fuego de Facebook: ¿Esta publicación eleva a otros o los denigra? Bajar al autoestima de los demás, incluso cuando no tenemos la intención de provocar ningún daño, éticamente no es algo digno.

El problema del lenguaje negativo es todavía más fuerte en nuestra era digital, con la comunicación global instantánea y un registro que prácticamente es imposible de borrar. Cuando publicas algo en línea, en esencia eso permanece para siempre. Incluso si tú lo borras, los programas de recuperación y las capturas de pantalla aseguran que el registro digital nunca se borrará por completo. Por lo tanto, antes de publicar algo, pregúntate a ti mismo:

  • ¿Esto es algo de lo que podría sentirme avergonzado en el futuro?

  • ¿Esta publicación degrada a alguien?

  • ¿Esto tiene refleja algo poco halagador respecto a la persona que aspiro llegar a ser?

Mantén tus publicaciones positivas. Aplaude los logros genuinos y el compromiso con los valores. Haz tu parte para elevar el nivel colectivo.

2. Desintoxicación digital

Shemot 20:8-11 – “Seis días trabajarás y el séptimo observarás el Shabat”.

Facebook está diseñado para ser adictivo al administrar consistentes dosis de dopamina. La Sociedad Real de Salud Pública Británica identificó que los medios sociales son más adictivos que los cigarrillos y el alcohol. (¡Imagina fumar cada vez que revisas tu teléfono!).

Como crecimos adictos a los medios sociales, tememos cortar la cuerda por miedo a perdernos de algo (FOMO).

¿Cómo liberarnos?

La clave es tener recreos regulares para:

1. Obtener perspectiva

2. Volver a relacionarnos con el mundo real

3. Reafirmar que puedes vivir sin Facebook

El mecanismo contrario aprobado por la historia es el Shabat. Durante 25 horas estamos oficialmente fuera de la red. El compromiso con este quiebre en Shabat, tal como lo define la Torá, es mucho más fuerte que cualquier compromiso con Facebook.

Considera al Shabat como una potente desintoxicación digital ordenada por la Divinidad.

3. Limita el consumo visual

Bamidbar 15:39 – “No te desvíes detrás de tu corazón y detrás de tus ojos”

De los cinco sentidos, la vista representa el 80% de nuestra estimulación sensorial. Lo que ves dictamina tu experiencia.

Así como somos cuidadosos respecto a lo que ponemos en nuestra boca, también debemos elegir con sabiduría las imágenes que vemos. Con los medios actuales saturados de imágenes provocativas, tenemos interminables oportunidades de reafirmar “cuida tus ojos” como una de las Seis Mitzvot Constantes.

La próxima vez que estés en Facebook, pregúntate a ti mismo: ¿Estoy eligiendo un nivel elevado o bajo? ¿Acaso necesito esto en mi vida?

Si aparece contenido deshumanizante, recupera el poder en tus manos. Toma la decisión proactiva de no entrar ni hacer clic.

4. Validación interna

Bereshit 1:27 – “El hombre fue creado a imagen de Dios”

Todos necesitamos validar que nuestra vida tiene valor, importancia y significado. Las personas emocionalmente sanas generan esta validación internamente. Confiar en fuentes externas (un “grupo de fans”) es una receta para el desastre personal. Rav Nóaj Weinberg zt”l llamó a esto “falsa autoestima”, porque cuando desaparecen los elogios, nos quedamos sin nada.

Buscar validación externa es dejarse seducir por la “grandiosidad” de los elogios falsos. El resultado es catastrófico: cedo a otros el control de mi autoestima.

Buscar validación externa es dejarse seducir por la “grandiosidad” de los elogios falsos.

Ser “creados a imagen de Dios” significa que cada uno tiene un valor inherente y una misión única en el mundo. Nunca hubo ni habrá otra persona con tu exacta combinación de talentos y circunstancias.

La autoestima genuina se encuentra cuando observamos nuestro interior y honestamente tratamos de desarrollar nuestro potencial. La vida no es una competencia contra nadie más que tú mismo. El reconocimiento público no importa.

Cuando tu única preocupación es hacer lo que es correcto, te expresas libremente de la forma más genuina y sin inhibiciones. Cuando la autoestima no depende de la aprobación externa, escoges lo correcto sin importar si eso te hará popular o si es políticamente correcto. Todo lo que importa es vivir tu verdad.

Piensa en esto la próxima vez que tengas el impulso de publicar en Facebook una foto cuyo mensaje sea “mi vida es fabulosa”. En cambio, publica algo verdadero, inspirador, significativo. Aunque eso no te otorgue el mismo crédito social, cada “me gusta” es otro paso que ayuda a contribuir tu mejor energía y tu visión al mundo.

5. Envidia y comparaciones

Shemot 20:14 – “No desees lo que pertenece a otros”

Numerosos estudios establecen una correlación entre el tiempo que se pasa en Facebook y elevados niveles de ansiedad y depresión. Vemos las publicaciones de gente que parece tener vidas perfectas: relaciones felices, bellos hogares y vacaciones increíbles, y lamentamos que nosotros mismos no nos sintamos tan felices y realizados.

Psychology Today ofrece el siguiente escenario:

Digamos que una amiga publica en Facebook una fotografía de un almuerzo de trabajo en un restaurante muy lujoso con el comentario: “Paté para el almuerzo en Café Glamour. Qué trabajo difícil:) #vidadura”.

Puede ser que tú sepas que ella detesta su trabajo, e incluso que odia el paté, pero eso no implica que no experimentes un flash de celos. Comparas el hecho de que ella va a almorzar a un restaurante de lujo mientras tú consumes un sándwich en tu cubículo, en vez de comparar la realidad de que ella se siente miserable en su trabajo mientras que tú disfrutas del tuyo.

Esto se debe a que esa amiga selectivamente presenta en su vida de Facebook sólo los momentos de Café Glamour en vez de quejarse de trabajar 14 horas diarias, de un jefe insoportable, compañeros de trabajo mezquinos y un salario miserable. En vez de contemplar todo lo que tú conoces sobre su situación laboral y sentir pena por ella, no puedes resistir que se te haga agua la boca por el paté y sentir envidia.

Esta enfermedad de “comparar y desesperar” alimenta sentimientos de ser menos atractivo, popular, exitoso o envidiable. Y aunque las publicaciones de Facebook se embellecen con información incompleta o no del todo exacta, las tomamos como la verdad suprema y terminamos sufriendo el estrés de las “comparaciones sociales negativas”.

La envidia es un veneno. Deja de competir. En cambio concéntrate en tu propia contribución a la voz armoniosa de una humanidad compasiva.

6. Ser un verdadero amigo

Vaikrá 19:18 – “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

La base de la Torá es la regla de oro: “Haz a los demás lo que deseas que ellos te hagan a ti”. Esfuérzate por ayudar a los demás.

Sin embargo, la naturaleza de Facebook es distanciada e impersonal. Un mundo aislado dentro de un mundo. Lucha contra este substituto en línea al usar los medios sociales para empujarte más a la realidad, no para alejarte de ella. Concéntrate en ayudar a los demás y ser un verdadero amigo, uno que siente el dolor de los demás, que se alegra del éxito de los otros y que hace todo lo que tiene a su alcance para ayudar.

Como todas las otras herramientas, Facebook no es inherentemente bueno o malo. Todo depende de cómo lo utilicemos.

Mantente focalizado en estas guías de la Torá para asegurarte una experiencia positiva en Facebook.