Hace muchos años, decidí no seguir la cobertura política en los medios. No noticias, no radio. Sólo me enteraba de lo que escuchaba de mi esposa y mis amigos. Lo reconozco, soy un miembro singularmente desinformado de nuestra sociedad, ¡y me encanta serlo!

Y a pesar de que algunos pueden considerar que esto es irresponsable, yo creo que mientras más información recibimos de los medios de comunicación, eso produce más daños que beneficios. Los expertos ocultan los titulares positivos e incrementan sus ventas resaltando lo negativo, haciendo que las cosas se vean de la peor forma posible.

Las conversaciones informales sobre política a menudo son igualmente malas. Cuando escucho que mis amigos o mi familia comienzan a hablar de política, su comportamiento cambia drásticamente. Cuando aparece la política, la conversación placentera que teníamos sobre un tema neutro se transforma en algo polémico.

En un nivel práctico, las noticias que consumimos por lo general no cambian la forma en que votamos, y la emoción de la indignación justa ante la maldad de nuestros oponentes políticos tiene un costo demasiado alto. Sentirme enojado, pesimista o asustado nunca me hará un mejor marido para mi esposa ni un mejor padre para mi hijo. Como dice la expresión en idish, necesitamos esas emociones tanto como necesitamos "ah loj in kop", un agujero en la cabeza.

Cuando comenzó el COVID-19, rápidamente entendí que siendo una persona sensible a las malas noticias, necesitaba aplicar las mismas reglas a toda una serie de informaciones que me deprimían. Quería mantenerme cuerdo, positivo y productivo a través de la crisis, y para lograrlo elegí protegerme a mí mismo prácticamente de todas las noticias. Mi esposa y mis amigos me dicen lo que necesito saber, cuando necesito saberlo.

Lamentablemente, debemos tomar conciencia de parte de la negatividad que nos rodea. La ansiedad de no saber qué va a pasar respecto al COVID-19 o por los disturbios sociales, puede ser peor que saberlo. Es importante saber si hay una manifestación en tu barrio o si el gobernador anuncia de pronto que tu comercio debe cerrarse.

Pero sabemos demasiado acerca del COVID-19, revisamos las noticias demasiado a menudo, y lo que consumimos por lo general es dañino para nuestro bienestar.

La Dra. Jaqueline Bullis, una psicóloga clínica del Centro de Excelencia en Depresión y Trastornos de Ansiedad del Hospital McLean en Belmont, Massachusetts, explica la motivación a ser un "adicto de noticias sobre el COVID". Ella asegura que cuando la "incertidumbre es alta, eso lleva a nuestros cerebros a buscar tanta información como sea posible para sentirse en control".

Sin embargo, "a largo plazo, este comportamiento incrementa nuestra angustia alimentando la creencia de que si tenemos suficiente información, podremos controlar lo que ocurre. Mientras más buscamos una certeza sobre lo que ocurrirá en el futuro, más ansiosos nos sentiremos. Es imposible estar 100% seguros de lo que nos depara el futuro con respecto al COVID-19".

Bullis recomienda aceptar la información útil, tal como aprender las formas de protegernos, y evitar las noticias que no ayudan y que provocan ansiedad. En verdad, no nos beneficiamos en lo absoluto de seguir exactamente cuántos nuevos casos hay en nuestra ciudad cada día.

Como remarcó sabiamente el Dr. David Lieberman, autor de muchos bestsellers y psicólogo, "la forma más rápida de volverte loco es enfocarte en todo lo que no puedes controlar en tu vida".

Gracias a Dios, yo fui capaz de mantener controlado el estrés de la situación estableciendo para mí mismo días sumamente estructurados y positivos. Lleno mis días con proyectos de escritura y tutoría tres veces al día. Trato de hacer ejercicios por lo menos una vez, y a menudo dos veces al día, y me divierto haciendo tonterías para hacer sonreír a mi bebé de 4 meses.

Estos tiempos ya son bastante estresante de por sí. En vez de consumir las constantes noticias negativas, podemos enfocarnos en las cosas grandiosas que podemos hacer: invertir en nuestras relaciones, comenzar un nuevo proyecto o hobby, aprovechar más el tiempo para estudiar y rezar.

Mi retirada "drástica" de las noticias durante el COVID-19 creó oportunidades inesperadas. Nunca me hubiera imaginado que durante este difícil periodo iba a comenzar a estudiar Torá con mis padres cada día, comencé a escribir una serie de ensayos sobre los 13 Principios de Fe, y desarrollé una conexión personal con los estudiantes a quienes doy tutoría.

Que Dios nos de la fuerza de enfocarnos en Su información Divina, el único "medio de comunicación" que nos eleva, nos ilumina y nos enriquece.