Mientras los judíos del mundo celebraban Pesaj, la fiesta de la libertad, algunos trabajadores franceses se alegraban con su propia libertad recién descubierta: el derecho a desconectarse de sus teléfonos inteligentes, computadoras, mensajes de texto y correos electrónicos cada noche.

Las uniones francesas notaron que los empleados trabajaban día y noche debido a las fuertes demandas de los jefes de disponibilidad absoluta a toda hora, y por lo tanto, firmaron acuerdos vinculantes limitando las responsabilidades de email de sus miembros. Un cuarto de millón de trabajadores de high-tech franceses pueden ahora realmente dejar sus oficinas y estar con sus familias.

A medida que nos reinsertamos en la vida cotidiana después de Pesaj —si tuvimos suerte, con un mayor sentido de libertad— es un tiempo oportuno para examinar cuán libres somos realmente de la esclavitud electrónica de hoy en día. Un estudio reciente encontró que los adultos pasamos la mitad del tiempo que estamos despiertos conectados a computadoras, teléfonos, videojuegos y otros aparatos electrónicos: casi siete horas al día. A los niños les va incluso peor: otro estudio encontró que, excluyendo las horas de sueño, los niños estadounidenses pasan más de la mitad de sus vidas —más de siete horas y media cada día— utilizando medios electrónicos.

Y aparentemente nuestros pasatiempos electrónicos, si bien son adictivos, no nos hacen más felices. Los niños que más utilizan aparatos electrónicos tienen mayor probabilidad de obtener malas calificaciones, de sentirse a menudo tristes o infelices, menos probabilidad de llevarse bien con sus padres y el doble de probabilidad de "meterse en problemas" que los usuarios bajo el promedio de horas de uso.

En un innovador estudio, la Profesora Leslie Perlow de la Escuela de Negocios de Harvard le pidió a ocupados consultores de una destacada compañía internacional que apagaran sus teléfonos durante ciertos periodos de tiempo cada semana. Esto fue increíblemente difícil para el grupo, quienes estaban acostumbrados a estar conectados 24/7. La Profesora Perlow exigía que estuvieran “Absolutamente desconectados: sin teléfonos inteligentes, sin computadoras, sin emails o mensajes de texto. Y en vez de eso, utilizar el tiempo para hacer lo que sea que quisieran que no estuviera relacionado con el trabajo", explicó ella.

A pesar de la resistencia inicial, los consultores en el estudio apartaron ciertos periodos de tiempo sin aparatos electrónicos, y pronto reportaron que los efectos fueron revolucionarios. "Repentinamente, los empleados tenían tiempo para ir al gimnasio, ir al cine, hacer planes y pasar tiempo de calidad con amigos y parejas, hacer lo que ellos quisieran sin la preocupación de que de alguna forma estuvieran perdiéndose algo importante". La productividad incluso aumentó cuando los consultores estaban bien descansados, y la compañía pronto hizo obligatorios los tiempos periódicos de desconexión de aparatos electrónicos.

Aquí hay cinco formas en las que podemos limitar nuestra propia dependencia de los medios sociales, y utilizar el impulso de Pesaj para alejarnos de nuestra esclavitud electrónica.

1. "Actualiza" la manera en que te comunicas

Estudios muestran que el 93% de la comunicación está basada en proximidad física: utilizamos lenguaje corporal, expresiones faciales y tonos de voz para entender y conectarnos con otros. Cuando substituimos el contacto real por tweets o mensajes de texto, solamente recibimos el 7% del mensaje de la otra persona, y nos aislamos.

Trata de hacer un esfuerzo por "actualizar" la forma en que te comunicas con otros. Intenta visitar en vez de llamar, o —si eso es imposible— llamar en vez de comunicarte solamente a través de medios sociales. Escoge baja tecnología en vez de alta tecnología cuando puedas, y regresa al hábito de comunicarte plenamente con otros.

2. Aparta tiempo para desconectarte

Una de las mejores formas de limitar tu dependencia de los aparatos electrónicos es recrear el estudio de la Escuela de Negocios de Harvard en nuestras vidas y apartar periodos de tiempo en los cuales apagamos todos nuestros aparatos electrónicos.

El judaísmo nos da la oportunidad perfecta: Shabat. Desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado, considera estar libre de aparatos electrónicos durante este periodo. Además, fijar un tiempo prudente en el cual no contestas tu teléfono o enciendes tu computadora, puede ayudarte a fijar límites.

3. Recluta a un amigo

Uno de los secretos del éxito del estudio de Harvard es que fue un esfuerzo colectivo: compañeros de trabajo podían compadecerse y también cubrirse los unos a los otros en los momentos de "desconexión".

Considera encontrar un amigo o miembro de tu familia que también desee liberarse de los aparatos electrónicos durante ciertos momentos, y formen un equipo.

4. Llena tu tiempo

Cuando mi hijo menor tenía un año, yo publiqué un libro. En ese momento, algunas de mis amigas estaban perplejas: ¿cómo encontraste el tiempo para trabajar en un libro mientras cuidabas a un recién nacido? Mi respuesta comprendía dos factores: por un lado, yo estaba energizada (tanto por mi libro como por mi bebé). Por otro lado, de forma práctica, yo apunté solamente a una cosa. Por un año o más, corté prácticamente todos los aparatos electrónicos. No estaba en Twitter, o veía TV, y no mandaba muchos emails.

Al leer después cuantas horas nosotros los estadounidenses pasamos conectados cada día, me di cuenta: al limitar severamente mi uso de aparatos electrónicos, estaba ganando horas de tiempo "libre" cada día.

Encuentra un pasatiempo o comienza un nuevo proyecto: es mucho más fácil desplazar nuestra esclavitud electrónica cuando tenemos algo excitante y productivo con que reemplazarla. Más aún, mientras más nos acostumbramos a pasar tiempo en ocupaciones diferentes y productivas, más fácil es resistir el encanto de demasiados aparatos electrónicos.

5. Aumenta tu autoestima y desarrolla tus músculos de libre albedrío

La Torá describe al hombre como creado betzelem Elokim, a 'imagen de Dios'. Esto significa que tenemos la habilidad de utilizar nuestro libre albedrío y cambiar nuestra conducta. Puedes cambiar un hábito y liberarte.

Rebélate en contra del poderoso faraón y sus tropas, deja Egipto y la esclavitud atrás. Empieza viéndote a ti mismo como un heredero de los valientes israelitas. El cambio no es fácil, pero cualquier cosa realmente significativa requiere trabajo duro. Toma el sabor de Pesaj contigo y trabaja en liberarte de una de las esclavitudes más grandes de la sociedad moderna.