Querida Rebetzin Feige,

Me convertí en observante hace alrededor de cinco años y nunca he mirado atrás. Pero hay una cosa que realmente echo de menos: fumar marihuana de vez en cuando. ¿La Torá prohíbe realmente la marihuana? ¿Por qué habría de ser diferente al alcohol que muchos judíos observantes sí consumen e incluso algunos se exceden?

La respuesta de la Rebetzin Feige

Estimado lector,

Felicitaciones por tu exitoso viaje de cinco años. Es un logro notable. Los cinco años marcan un punto de inflexión importante en la salud sostenible, tanto en el ámbito físico como en el espiritual. Sin embargo, ten en cuenta mi querido lector, que las fuentes judías nos advierten que este es precisamente el punto en que alcanzamos un nuevo nivel de espiritualidad en el cual debemos estar especialmente atentos de no caer en la autocomplacencia. Se nos enseña que en este punto, el ietzer hará —la parte inferior de nosotros mismos—, ataca con todas sus fuerzas para desafiar verdaderamente nuestra determinación.

En tu caso, has demostrado la capacidad de liberarte a ti mismo de la dependencia de sustancias. La pequeña voz en tu cabeza ahora está introduciendo la duda de si es realmente necesario trazar una línea tan estricta. Si no hay sanciones en contra del consumo excesivo de alcohol, entonces, ¿por qué no fumar marihuana de vez en cuando? Si esto constituye una desviación mayor o menor de tu abstinencia de cinco años, ten por seguro que, en cualquier caso, tu deseo proviene de tu parte inferior, y no de la parte más elevada de ti mismo.

El efecto residual de la marihuana permanece en el cerebro durante tres semanas.

Consulté con expertos en el campo, mi cuñado, el Dr. Abraham Twerski, una importante autoridad en el tratamiento de abuso de sustancias, y el Sr. Alex Goldman, un consejero de drogas local muy capaz. Ellos me dijeron que la dependencia del alcohol y su uso continuado, constituye una adicción en la misma categoría que las drogas, las apuestas, la comida y el sexo. Ni la marihuana ni el alcohol son una buena idea, independientemente de su legalidad. En ciertos casos, la Torá reconoce el legítimo, y controlado, consumo de alcohol. La diferencia, sin embargo, es que mientras que el alcohol permanece en el cuerpo por dos horas, el efecto residual de la marihuana permanece en el cerebro durante tres semanas. Adicionalmente, hay un estado de letargo que suele seguir al uso de drogas con fines recreativos.

Las drogas recreativas inducen una "elevación", un estado de alteración de la realidad, una euforia. Sin lugar a dudas, este es su principal atractivo, como el lector claramente lo estipula. Y especialmente para aquellos que ya lo han probado, es abrumadoramente atractivo y estimulante. No obstante, desde el punto de vista de la Torá, si bien un estado de elevación es algo deseable, éste debe alcanzarse sólo a través de trabajo duro, disciplina, perseverancia y crecimiento personal, y no a través de una sustancia artificial de rápido efecto.

Aquellos en la historia judía que recibieron gratuitamente una experiencia espiritual exaltada —en vez de haber trabajado para obtenerla—, no fueron capaces de sostener ese estado. No hay sustitutos en la espiritualidad para el sudor y el trabajo, el enfrentar adversarios y triunfar, el hecho de caer y levantarse, y el no aceptar un "no" como respuesta. Aquellos que han utilizado soluciones rápidas reportan percepciones alteradas de la realidad —algunas incluso de naturaleza positiva—, pero invariablemente, descubren con mucho dolor que el costo es demasiado alto.

Combate el deseo

En tu caso, querido lector, has recorrido un camino tan largo que sería una pena que reincidieras. La posibilidad de una recaída, según me han comentado, es muy real. El control de los impulsos se debilita y como probablemente sabes, con cada uso se produce una mayor tolerancia, necesitando cada vez más y más para obtener satisfacción. Por otra parte, las drogas te hacen perder el tiempo, el bien más preciado que poseemos.

Todo esto sin siquiera abordar el tema monumental de la dependencia psicológica.

La Torá promueve el bienestar físico, emocional y espiritual del individuo. Por lo tanto, por todas las razones expuestas anteriormente, las autoridades del mundo de la Torá insisten en que el uso de drogas recreativas representa un quebrantamiento grave de la voluntad de Dios.

El Dr. Twerski sugirió que si sientes una necesidad cada vez mayor de utilizar drogas, busques un grupo de apoyo de Adictos Anónimos. Las clases de filosofía judía para personas orientadas al crecimiento personal también son de gran valor.

Debes saber que cada uno de nosotros tiene su ‘talón de Aquiles’; vulnerabilidades y fragilidades personales e individuales. Ser conscientes de nuestras debilidades y conocer al enemigo —y obviamente tú lo conoces— ya es la mitad de la batalla. Debes encontrar sustitutos, un programa de aprendizaje consistente, una buena rutina de ejercicios... cualquier cosa que llene el vacío y contravenga el deseo de rendirse.

Contraparte casher

Me acuerdo de una historia que relató el rabino Yaakov Weinberg, de bendita memoria. Él habló de un joven que interrumpió la clase de su rabino con una urgencia frenética. El joven dijo que acababa de enterarse que para todas las especies no casher, existía una contraparte casher.

Si canalizamos la energía de manera adecuada, podemos conquistar nuestro mundo interior.

"¿¡Cuál —preguntó con los ojos saltones— es la contraparte casher de los camarones!? Antes de ser observante, los camarones eran mi plato favorito. ¡Me muero de ganas de comerlos otra vez!".

Hay otro concepto judío que se relaciona con esto. Se nos enseña que la pasión, la energía y la intensidad que podemos haber invertido alguna vez en la búsqueda de un comportamiento inadecuado, está igualmente disponible para la búsqueda de algo beneficioso. La dinámica sigue ahí y si optamos por canalizar la energía de manera adecuada, podemos conquistar nuestro mundo interior.

En otras palabras, nuestro comportamiento pasado es indicativo de una búsqueda, equivocada en su forma, pero que sin embargo revela un deseo de vivir con entusiasmo. Lo que hacemos con esa energía es nuestra elección. Y lo que elegimos nos definirá.

Encuentra tu sustituto casher, ¡y que Dios te bendiga con éxito!


Adenda:

Como lo estipula el rabino Moshé Feinstein (Igrot Moshé YD 3:35), el consumo de marihuana está prohibido por muchas razones:

1) Daña la mente y el cuerpo. Se trata de una violación de ushmartem et nafshoteijem, el mandamiento de la Torá de cuidar la salud de uno (Deut. 4:15). E incluso si la marihuana no daña los cuerpos de ciertos individuos, sin duda los afecta mentalmente y conduce a una mala comprensión, y a la pereza en el estudio de Torá y en el cumplimiento de las mitzvot.

2) Fumar marihuana genera un gran deseo de ingerir alimentos de forma descontrolada, incluso cuando uno no tiene hambre. Esto puede conducir a la gula, comportamiento que la Torá reprocha en el caso del niño rebelde (Deut. 21:18).

3) Fumar marihuana crea otros deseos y hace que uno baje la guardia moral, lo cual rompe el mandamiento de "no irán tras sus corazones y ojos" la orden de mantener nuestros deseos físicos en línea.

4) Dependiendo de la situación, aquel que fuma marihuana puede infringir el mandamiento de honrar a sus padres. (Éxodo 20:12 y Deut. 5:16).

5) Fumar marihuana es una violación del mandamiento "sean santos", según la interpretación de Najmánides (Levítico 19:1).

6) En la mayoría de los lugares, fumar marihuana va en contra de la Torá, ya que la ley judía nos ordena obedecer las leyes del país en el que nos encontramos.