Hace unos cuantos días atrás, SpaceX declaró su “independencia”.

La empresa de Elon Musk siente que Marte es un “planeta libre” y, por ende, no reconocerá las leyes terrestres. En cambio, seguirá principios de autogobierno basados en la “buena fe”.

La polémica afirmación de SpaceX fue detectada recientemente en los términos de servicio al consumidor de Starlink, una división de SpaceX que ofrece acceso a Internet a través de una red de satélites que orbitan en una órbita terrestre baja. La empresa afirmó que no reconocerá las leyes de la Tierra en la colonia planificada para Marte y dice que el “planeta libre” adoptará “principios de autogobierno”.

Esto aparentemente se opone al Tratado de las Naciones Unidas de 1967 sobre los principios que deben regir las actividades de los estados en la exploración y utilización del espacio —incluida la Luna y otros cuerpos celestes— ya que ahí se determinó que ningún país puede reclamar el espacio o sus habitantes.

Pero dado que Marte ofrece un entorno desafiante y obstáculos peligrosos para los humanos, las leyes del planeta probablemente serán bastante diferentes a las de la Tierra. Y con Elon Musk anunciando sus planes concretos de viajar a Marte, no está claro cómo se desarrollará la dinámica de una empresa privada colonizando el planeta rojo.

Ahora bien, más allá de las implicaciones legales, esta interesante declaración de SpaceX nos lleva a una pregunta quizás aún más interesante: ¿Cuál será el estatus de nuestra religión fuera de la Tierra? ¿Cuál será la relevancia de la Torá en una colonia marciana? ¿Acaso las leyes que plantea el judaísmo son sólo aplicables en la Tierra o tienen validez también fuera de los límites de nuestro planeta?

No es una pregunta tan hipotética si consideramos que los planes de Musk son enviar una misión tripulada en el 2024. Entonces, ¿qué podemos decir al respecto?

Uno de los axiomas de nuestra existencia es que nuestra realidad se desarrolla en el espacio-tiempo. Ahora bien, sabemos que lo que fue enseñado hace 3.300 años por Moshé tiene exactamente la misma vigencia hoy en día y también la tendrá en el futuro. Por lo tanto, no tenemos ninguna pregunta respecto a la validez de la Torá en el “tiempo”. Tenemos una garantía en las escrituras de que la Torá nunca será olvidada (1). La Torá es eterna.

Pero la pregunta respecto al “espacio” es más complicada. ¿Acaso hay alguna garantía de que la Torá seguirá vigente en la Luna, en Marte o en cualquier otro planeta? ¿Qué pasa con la santidad de la Tierra de Israel, Jerusalem, el Kótel? ¿Qué hay de las halajot que tienen relación con el "suelo" o con el "agua", como por ejemplo una mikve que tiene que estar conectada al suelo y tiene que tener agua natural, acaso el suelo y el agua de otros cuerpos celestes tienen el mismo estatus que el suelo y el agua en la Tierra? La Torá es atemporal como ya mencionamos, pero ¿es también válida en cualquier lugar del universo o sólo en la Tierra?

Cuando el hombre llegó a la Luna en el año 1969, los rabinos de la época discutieron sobre la vigencia de la Torá en el espacio (2).

El Rav Shlomo Goren (1917-1994), quien sirvió como Rabino Jefe de las fuerzas armadas de Israel y posteriormente como Rabino Jefe de Israel, escribió en relación a esta pregunta que “En la Luna la Torá no tiene aplicación práctica” y “La Torá no se puede cumplir en las estrellas”.

El Rav Ben Zión Firer (1914-1988), rabino del Moshav Nir Galim en Israel, entendió equivocadamente que Rav Shlomo Goren estaba diciendo que “No hay obligación de cumplir la Torá en la Luna”. Y agregó que si, hipotéticamente, un judío se fuera a vivir de forma fija a la luna sin intención de regresar a la Tierra, entonces, “estaría exento de todas las mitzvot”.

Cuando el Rav Menajem Mendel Kasher (1895-1983), un gran erudito que fue discípulo del Imrei Emes, escuchó estas opiniones, se conmocionó y respondió que: “El Rav Firer se equivoca en su opinión, ya que el Rav Shlomo Goren sólo quiso decir que no existe la posibilidad práctica de cumplir la Torá en las estrellas, pero no que la Torá deja de tener vigencia”.

El Rav Kasher explicó también que las obligaciones de la Torá recaen sobre la persona y, por ende, esa persona, ya sea que se encuentre en el polo norte —donde no hay noche y día—, debajo del mar en un submarino, en un avión, en la Luna o en Marte, está obligada a cumplir la Torá todo el tiempo que esté con vida. Es posible que haya ciertas mitzvot que no pueda cumplir en el espacio, pero todas las que sí puede cumplir, obviamente debe cumplirlas, y no está exenta de ellas (3).

Pero el punto más interesante y el que quiero destacar acá es que el Rav Kasher se preguntó a sí mismo: “¿Cómo se puede hacer una declaración tan extraña, que un judío que nació con un alma judía podría mudarse de lugar y deshacerse de todos los mandamientos de la Torá? ¿Cómo es posible que [el Rav Firer] no se preguntó a sí mismo adónde se iría la santidad interna de uno si es que hiciera eso?”.

Según mi humilde opinión, las palabras del Rav Kasher arrojan un poco de luz y nos ayudan a vislumbrar una posible respuesta a nuestra pregunta inicial sobre la validez de la Torá en el "espacio".

En el aspecto práctico, vemos que la obligación de la Torá recae sobre la persona y, por ende, no importaría donde ésta se encuentre. Y si bien quizás estaría imposibilitada de cumplir algunas mitzvot, ciertamente las mitzvot que sí puede cumplir (creer en Dios, honrar al padre y a la madre, decir brajot, etc.), debe cumplirlas ya sea en la Luna o en Marte.

Pero más importante aún, vemos que la santidad del alma judía está inextricablemente unida a la Torá y a las mitzvot, y vemos que esa santidad no puede desaparecer “por arte de magia”. Así como la Torá es eterna, la santidad del alma judía también es eterna, y su estatus no depende de su ubicación física. Y si bien el cuerpo legal de la Torá puede no aplicar en ciertos escenarios, su vigencia y la santidad interna del alma judía trascienden tanto el espacio como el tiempo.


NOTAS:

(1) Devarim 31:21 y Rashi Ad. Loc. Ver también Ieshayahu 59:21.

(2) Todas las opiniones halájicas que aparecen en este artículo están registradas en el libro Ha-Adam al ha-Yaréaj, capítulo 5, de Rav Menajem Kasher, 1970. El libro puede obtenerse en pdf en hebreo gratuitamente aquí.

(3) A modo de ejemplo, cuando el astronauta israelí Ilán Ramón preguntó a las autoridades rabínicas cómo respetar Shabat en el espacio si el ciclo día/noche en órbita duraba 90 minutos, le respondieron que debía respetar las horas de Shabat de su lugar de partida, en este caso Cabo Cañaveral. Hay autoridades que consideran esta respuesta aplicable en cualquier lugar del espacio, y no sólo para Shabat sino también para las fiestas. Hay otras opiniones que sostienen que el calendario y el horario debe modificarse acordemente al lugar en donde la persona se encuentre. Pero el punto es que incluso algunas mitzvot que dependen del tiempo terrestre pueden cumplirse halájicamente en el espacio.