Nuestros sabios nos dicen que cada fiesta del calendario judío se asocia a una parte diferente del cuerpo humano, y obviamente, Rosh Hashaná —que literalmente significa ‘la cabeza del año’— representa la “cabeza”.

En base a esto podemos decir que, la diferencia que hay entre Rosh Hashaná y el resto de las fiestas es comparable a la diferencia que hay entre la cabeza y el resto de las partes del cuerpo.

¿Cómo así?

La verdad es que la diferencia entre la cabeza y el resto de las partes del cuerpo es enorme.

Cuando pensamos en el cuerpo humano, es verdad que con nuestras manos podemos construir muchísimas cosas, podemos trepar, escalar y lanzar objetos muy lejos. Con nuestras piernas podemos caminar kilómetros, correr y saltar, etc.
Pero todas estas fuerzas son por naturaleza “limitadas”.

No así la fuerza de la cabeza, la fuerza de nuestro cerebro.

Con nuestro cerebro, con nuestros pensamientos, podemos llegar a cualquier lugar, porque en esencia nuestra mente no tiene limitación. Y así también en Rosh Hashaná. La fuerza a la que podemos acceder en este día, a diferencia del resto del año, es ilimitada. Es comparable a la fuerza del cerebro en relación al resto de las partes del cuerpo.

La razón de esto es porque en este día tan especial fue creado el hombre. En aquel día todo era potencial. Y en Rosh Hashaná nosotros tenemos la posibilidad de conectarnos con todo ese potencial ilimitado nuevamente.

Pero ustedes se preguntarán: ¿De qué sirve conectarse con eso?

Cuando nos conectamos nuevamente con la energía del “punto de partida”, tenemos la posibilidad de ‘elegir’ nuevamente, de comenzar de cero nuestro camino. Y, por ende, conectarnos con ese potencial ilimitado puede ayudarnos a cambiar radicalmente, porque todo por así decir “comienza de nuevo”.

La fuerza que Rosh Hashaná nos ofrece es la fuerza del rosh, la fuerza del pensamiento y de la imaginación. De soñar con la mejor versión de nosotros mismos, de imaginar cómo sería nuestra vida si hiciéramos los ajustes necesarios.

La fuerza del pensamiento es ilimitada y tiene el potencial de cambiar mundos, para bien y para mal.

Este Rosh Hashaná, utiliza esa fuerza ilimitada que está disponible, para elegir ser la mejor versión de ti mismo.