Hola,

"¿Cómo puedo lograr que mi hijo adolescente ayude en la casa? Él ni siquiera limpia su habitación, ¡él no es capaz de recoger su toalla y su ropa sucia después de una ducha!".

Querida Madre de un Desordenado Adolescente,

No estás sola. Casi todos los hijos adolescentes son desordenados. Y si ésta es el área en la que estás más frustrada con tu hijo adolescente, te aconsejo dejar de criticar y agradecer por lo que tienes.

La variedad de formas a través de las cuales los niños adolescentes evitan la responsabilidad son innumerables.

Debemos tener expectativas realistas y reconocer los límites de nuestra habilidad para imponer.

En general, los adolescentes necesitan un poco de espacio para intentar descubrir quiénes son y hacia dónde van.

Ellos necesitan reglas (muy en el fondo, ¡ellos incluso aprecian el hecho de tener ciertas reglas!) pero éstas deben ser pensadas y desarrolladas cuidadosamente. Debido a que incluso lo trivial puede convertirse en una contienda con tu adolescente hormonal, debes guardar las “batallas” para las cosas que realmente importan. No estoy segura de que una habitación desordenada sea una de ellas.

Es difícil conseguir que un adolescente haga algo. A menudo ellos son desafiantes o simplemente no tienen interés. Sus prioridades son “cosas de momento” y están influenciadas por sus pares. De hecho, el secreto para conseguir que los adolescentes limpien sus habitaciones es ¡hacer que sus amigos ordenen las de ellos!

En general nuestros hijos quieren ser buenos. Ellos quieren hacer lo correcto. Ellos desean ser amados y apreciados. Lo creas o no, ellos ni siquiera quieren pelear con nosotros. Pero lo harán si los forzamos a eso, lo harán si los acorralamos contra la pared, lo harán si nosotros los provocamos.

Así que tenemos que ser adultos. Tenemos que utilizar un poco de... (está bien, ¡a veces mucho!) autocontrol. Tenemos que enfocarnos en las cosas positivas que ellos hacen en vez de permitir que se acumule la frustración por lo que no hacen bien.

Los regaños constantes son inevitablemente infructuosos. Si pones “demasiadas reglas”, eso implica que más reglas serán rotas.

Tenemos que alabar a nuestros adolescentes por lo que hacen bien. Tenemos que buscar oportunidades para apreciarlos.

Y tenemos que mantener la perspectiva. Con todos los problemas en los que se pueden meter los niños hoy en día, Dios no lo quiera, con todas las potenciales situaciones destructivas acechando a la vuelta de la esquina, una habitación desordenada pareciera ser una cosa fácil de aceptar, ¡quizás incluso algo para aceptar con gratitud!