El Dr. John Gottman se ha hecho famoso por su habilidad de predecir el éxito matrimonial a través de observar las interacciones de una pareja. Él afirma que puede predecir con 95% de exactitud si un matrimonio terminará en divorcio dentro de 15 años o no, a través de un análisis en profundidad de una conversación de pareja durante una hora.

Mientras que yo no discuto sus hallazgos o su habilidad, él parece haber dejado afuera un factor muy importante. Para que la interacción de hoy en día sea una predicción de un divorcio más adelante, ambas partes de la pareja en esta relación deben permanecer completamente inactivas. Ellos deben continuar sus patrones destructivos de comunicación. Ellos no deben cambiar.

Esto va en contra del mandato judío no solamente en relación al matrimonio sino a la vida en general.

Estamos obligados a trabajar constantemente en crecer y cambiar. Debemos mejorar como individuos y como matrimonio. Ese es nuestro trabajo.

Nuestra tradición nos enseña que el pueblo judío no se ve afectado por el “destino”. No porque no exista tal cosa, sino porque cada elección que hacemos nos cambia como personas, alterando de este modo nuestro destino. Cada acción, cada palabra, tiene un impacto.

Y así como el destino no puede determinar nuestro futuro, tampoco las predicciones del Dr. Gottman pueden hacerlo.

Si uno de los integrantes de la pareja realiza un pequeño cambio, eso puede hacer toda la diferencia. “Perdóname por no haberte escuchado con atención; soy todo oídos ahora... y siempre que me necesites”.

Una nueva acción de nuestra pareja puede crear un nuevo matrimonio. “Sé cuánto disfrutas una taza de café tranquila por la mañana. No solamente la voy a preparar para ti sino que voy a cuidar a los niños para que puedas tener ese espacio, y no solamente hoy, todos los días”.

E incluso mejor, si ambas partes del matrimonio buscan ayuda externa y se comprometen a cambiar, las posibilidades son infinitas.

Todos cometemos muchos errores. Dios nos ha dado un gran regalo, la posibilidad de hacer teshuvá, de arrepentirnos y cambiar. Esta no es una oportunidad de una vez al año en Rosh HaShaná y Iom Kipur. Esto es algo que podemos y debemos hacer siempre. Podemos disculparnos. Podemos pedir perdón. Podemos empezar de nuevo.

Tengo mucho miedo de que las predicciones del Dr. Gottman se conviertan en profecías auto cumplidas, que las parejas se desesperen y se den por vencidas, que decidan simplemente que no tienen que estar juntos. No solamente ese es el peor resultado sino que refleja una actitud equivocada.

Las relaciones no son fáciles. El matrimonio es mucho trabajo. Hay muchos (sí, muchos) problemas a lo largo del camino. Quizás si esperamos que todo fluya suavemente nos daremos por vencidas con facilidad. Pero eso sería una lástima.

Incluso si nuestras interacciones son tan negativas como para garantizar la sombría predicción del Dr. Gottman, de todas maneras podemos cambiar. Podemos tratar a nuestra pareja con mayor bondad y sensibilidad. Podemos mordernos la lengua cuando un comentario negativo amenace con escapar de la boca (imagina que estás hablando con tu jefe o con tu hijo, ¿te atreverías a dirigirte a ellos de esa forma?).

Yo sé que la meta del Dr. Gottman es salvar matrimonios. Quizás esta estadística es un llamado de alerta. Pero también necesitamos esperanza. Podemos hacerlo. No solamente podemos salvar estos supuestamente condenados matrimonios, sino que podemos convertirlos en algo realmente maravilloso.