Mi hijo me contó un chiste que escuchó en la escuela el otro día.

Un joven le dijo a su madre, "No quiero ir a la escuela hoy. Todos me tratan mal – es difícil llevarse bien con los niños y las maestras son malas conmigo". "Entiendo" dijo su cariñosa madre, "pero tienes que ir. Tú eres el director".

Todo el mundo tiene días (semanas, meses) como estos – niños y adultos, ya sea que tengamos que ir a la escuela o ganarnos la vida, ya sea que trabajemos para un negocio o una organización sin fines de lucro. Y parte de crecer, parte de lo que tenemos que enseñarles a nuestros hijos, y también a nosotros, es a aceptar esta realidad.

Los niños imaginan que una vez que se acaben estos días de secundaria, ellos finalmente experimentarán su sueño de una existencia sin preocupaciones. Sus padres saben que nada podría estar más alejado de la realidad.

Lo que no podemos perder de vista, lo que debemos enseñarles a nuestros hijos, es el privilegio de una vida con responsabilidad.

A pesar de que no siempre tengamos ganas, ciertamente queremos lograr cosas y queremos tener éxito.

Necesitamos proyectos y trabajos. Necesitamos responsabilidades y compromisos para sentir que estamos haciendo algo de nuestras vidas, que estamos utilizando nuestros regalos en vez de derrochándolos.

La mayoría de las personas se sorprenden al descubrir que el Gerente General en realidad tiene menos libertad que sus empleados asalariados. Porque la responsabilidad es de él. Él (¡o ella!) tiene mayor responsabilidad. Y también el consiguiente mayor placer y mayor recompensa.

Es bueno generar esta conciencia en nuestros hijos mientras son jóvenes. Los ayudará a mantenerse motivados.

Incluso el director en el chiste preferiría mantener su trabajo antes que ser uno de sus maestros. ¿Cómo lo sé? Porque él perfectamente podría renunciar. Pero probablemente ha trabajado mucho y muy duro para llegar a su posición. Es una prueba de que queremos responsabilidad, de que reconocemos la oportunidad de crecimiento y de desarrollo de carácter. Rara vez alguien escoge ser destituido en vez de promovido.

Sí, nuestros hijos frecuentemente no tienen ganas de levantarse por la mañana para ir a la escuela. Ellos argumentan que, "nunca utilizarán esos conocimientos de química", que "la maestra es incompetente", y que "los otros niños son rudos". Puede que tengan razón.

Pero aún así necesitan ir. Ser responsable no significa solamente cuando es fácil. Significa cuando es difícil, doloroso, frustrante, desafiante… ahí es cuando nuestro sentido de responsabilidad significa algo. Ahí es cuando crecemos. El director no puede pensar solamente en sí mismo. Tiene que pensar en todos sus empleados y estudiantes quienes dependen de él. No puede decepcionarlos.

Y así es como nosotros tenemos que comportarnos también. Hemos creado mundos en donde muchas personas dependen de nosotros – parejas, padres, hijos, empleadores, empleados, compañeros de trabajo. No podemos simplemente hacer lo que nos da la gana. Y la honesta verdad es que no querríamos hacerlo. Finalmente es a nosotros a quienes no podemos defraudar.