Una vez vi a un anciano con una camiseta que tenía escrita una frase interesante: "Dentro de este anciano hay una persona joven que se pregunta qué demonios pasó".

¡Vaya! Realmente me siento identificada con esa frase. ¡En verdad el tiempo pasó volando! Al observar a mis hijos graduarse de la universidad y armar sus propias familias, no me queda más opción que tomar conciencia del paso del tiempo. No es que piense que tengo 25 años, ¡es que a veces me impresiona pensar que pasaron 36 años desde que los tenía! Exactamente como decía la camiseta de aquel anciano…

Pero con la llegada del mes de elul, el mes de preparación antes de Rosh HaShaná, el mensaje tiene aún más resonancia. En vez de ser simplemente una frase graciosa, es una invitación a la reflexión. ¿Aproveché bien todos esos años? ¿Los usé de forma tal que ahora merezco tener unos cuantos más? (¿Hay algo que pueda hacer para que el reloj avance un poco más lento?).

Reconocer la rapidez con la que transcurre el tiempo debería motivarnos a tener más conciencia de la manera en que lo gastamos. Debería ser un incentivo para no desperdiciarlo, para no evitar los problemas incómodos que tenemos que enfrentar, para medirnos con nuestras debilidades y desafíos ahora, en vez de apostar a una fecha futura.

Cada año en esta época, de alguna manera me doy cuenta de la importancia de volver a comprometerme con el crecimiento y con el cambio. Acepto la filosofía de Hilel, tal como la expresó en Pirkei Avot: "Si no es ahora, ¿cuándo?". Sé que el tiempo no se detiene, sino que acelera su paso cada vez más. ¡Por eso nos preguntamos qué fue lo que pasó! Y dado que esto es una verdad innegable, ahora es el momento de actuar.

Nadie sabe cuánto tiempo Dios nos otorgará. Cuando perdemos a alguien cercano, eso nos recuerda el valor de la vida y su naturaleza pasajera. Nuestras oportunidades de crecimiento no estarán aquí eternamente. Si queremos cambiar, si queremos crecer, el momento de hacerlo es ahora mismo.

¿Por qué tengo la sensación de que escribí lo mismo el año pasado para Rosh HaShaná? Porque probablemente lo hice. Pero en este momento, motivada por una divertida camiseta y por una profunda reflexión, esta vez (citando el fin de una de las historias favoritas de Rav Weinberg zt’’l), ¡esta vez sí lo digo en serio!