No se si es el calentamiento global o un problema de limpieza en la casa o quizás el precio que pagamos por vivir en la soleada California, pero mi casa está llena de hormigas. Cuando nos despertamos cada mañana para encontrar un ejército de ellas explorando una nueva área, nos encontramos cantando esa vieja canción de campamento, "Las hormigas van marchando de a dos en dos…" ¡Si tan sólo se limitaran a andar de a dos en dos!

Y ellas aparecen en lugares en los que aparentemente no hay comida – escritorios y baños. Su ingenio es increíble. Tanto como lo es su habilidad de, al parecer, notificar a toda su comunidad de la ubicación de un aroma particularmente delicioso o una sabrosa migaja.

Es para volverse loco. Y nadie parece saber cómo deshacerse de ellas. Especialmente en estas casa viejas con tantos puertos de entrada.

Después de semanas de batallar con ellas – y perder – y muchos días de Shabat y Iom Tov en los que debería ser recompensada por mi abstención (!), he decidido dar un paso atrás y reflexionar sobre la situación con mayor consideración.

Quizás hay algo que aprender aquí (¡además de trabajar en mi enojo y frustración!), y quizás, solamente quizás, si aprendo la lección, ellas se irán (¿Es eso pedir demasiado?).

Sabemos que podemos aprender lealtad de los perros. Seguramente las hormigas pueden enseñarnos una característica positiva también.

Las hormigas son famosas por su laboriosidad. Mucho antes de que yo salga de la cama, ellas están levantadas y buscando dentro de mi lavavajillas ese pedazo de comida que descuidadamente olvidamos lavar. Ellas no son solamente buenas trabajadoras – ¡ellas nunca se detienen! Y son decididas. Incluso la migaja más pequeña (no obstante grande a sus ojos) parece valer el esfuerzo. Ellas son – ¿me atrevo a decirlo? – una inspiración. ¡¿Quién se lo imaginaría?! Y he aquí que yo he estado pensando todo este tiempo que son simplemente una molestia.

Hay que decir también algo sobre su unidad, su habilidad de trabajar juntas. Sin tener íntimo conocimiento de los trabajos internos de una colonia de hormigas, no sé si hay luchas de poder, de egos y cuestiones de principios, el tipo de cosas que obstaculizan nuestra habilidad de trabajar efectivamente como grupo y que dañan al pueblo judío. Ellas definitivamente parecen poder congregarse para la causa, una causa que parece ser trivial – una migaja de galleta, un pedacito de carne asada. Y ellas vienen en gran número. Es en realidad bastante impresionante. No es necesario comprar esas costosas “colonias de hormigas” – solamente vengan a mirar.

Dejando las bromas de lado, estas lecciones de las hormigas son en verdad muy reales y muy importantes. Como individuos y como pueblo, nos beneficiaríamos inmensamente de imitar estas conductas (¡con la excepción de gatear en los mesones!). Y me está dando algo en lo que pensar…

No puedo decir que he interiorizado todas las cualidades y conductas positivas. Pero lo entiendo. Estoy reenfocada y re-energizada y pensando sobre cómo crear más unidad en nuestra nación. Las hormigas pueden irse ahora (por favor). Han servido su propósito. Odio parecer cruel o malagradecida pero si alguien tiene algún dato de exterminación de hormigas, ¡por favor háganmelo saber!