Quizás leyeron los titulares el año pasado: “Los padres mantienen el sexo del bebé oculto”. Habrán tenido la típica reacción sofisticada: "¡Estos padres están locos!" o como dice Dennis Prager, "Tienes que ir a la universidad para ser tan estúpido". Y luego, o se olvidaron de la historia (nuestras vidas son ocupadas después de todo), o han reflexionado de forma engreída sobre el hecho de que ustedes nunca serán presa de tal idiotez.

Y probablemente no lo serán. Sin embargo pienso que hay una lección en esta historia para todos nosotros. No es un cuento con moraleja porque no ha sido jugado hasta el final – ¡aunque solamente podemos imaginarnos lo que eso sería! Pero en realidad podemos aprender algo importante de la conducta de la Sra. Witterick y el Sr. Stocker.

No transformen a sus hijos en las herramientas para resolver sus problemas – ya sean estos problemas psicológicos, teorías políticas, dolor emocional, frustración, sueños frustrados, venganza o soledad, sólo por nombrar algunas posibilidades.

Los padres de esta historia no tomaron la decisión silenciosamente y en privado. Ellos enviaron un anuncio a todos sus amigos. Ellos querían que todos supieran sobre la gran decisión que estaban tomando. Quizás ellos incluso estaban anticipando sus 15 minutos de fama. A expensas de su infante… Se me parte el corazón por cualquier niño que es la “rata de laboratorio” del experimento de su padre o madre. Pero estos padres no son los primeros.

Los padres prueban escuelas alternativas, arreglos de vivienda (¿recuerdan las casas de niños en los primeros kibutzim?), técnicas de educación inusuales (¿qué hay de la caja de Skinner?), tratando a sus hijos como conejillos de indias. ¿Acaso ellos piensan en profundidad las consecuencias finales?

Pero hay más. He visto demasiados casos de divorcios en que los niños son los títeres, las herramientas para tomar venganza del otro lado. Las mentes de los niños son envenenadas con virulencia sobre un padre, la relación frecuentemente es destruida. Los padres pierden de vista el hecho de que estas son pequeñas almas por las cuales ellos son responsables y solamente ven una forma de causar más dolor a su pareja anterior. Raros (e impresionantes) son los casos en que los padres hablan solamente positivamente sobre su ex-pareja, cualesquiera sean sus sentimientos reales, poniendo su preocupación por el bienestar de sus hijos antes que su propio dolor.

Incluso en matrimonios intactos, terapeutas familiares hablan de triangulación, el fenómeno en que un niño es en realidad el mensajero entre los padres y los ayuda a evitar enfrentarse y lidiar con asuntos incómodos. Nadie piensa en el costo que esto tiene para un hijo.

¿O qué hay del demasiado común deseo de que tu hijo viva la vida que tú no pudiste, que experimente indirectamente lo que tú te perdiste en tu propio pasado? ¿Es esto en realidad lo mejor para tu hijo? ¿Se trata de sus necesidades, metas o fortalezas? ¿Quieren ir a Harvard? ¿Quieren ser doctores o incluso estudiosos de Torá? ¿O es en realidad tú sueño?

La lista sigue y sigue. Conozco más de una situación en donde hombres que no se casaron hasta finales de los cuarenta/principios de los cincuenta se resistieron por una razón específica. ¿O debería decir por una persona en particular? Sus madres – quienes querían a su único hijo constantemente a su lado, siempre a su entera disposición. Así que ninguna chica era lo suficientemente buena y el agarre era demasiado fuerte.

No entiendo a estas madres. No entiendo herir a tus hijos de esa forma. No entiendo solamente ver tus necesidades y no las de ellos. Pero pasa – y mucho.

Y hay más. Estoy segura de que todos tienen un "amigo" que no siempre apoya a sus hijos, especialmente si su conducta pública no es ideal. Ellos se permiten a sí mismos sentirse avergonzados por sus hijos o creer las palabras críticas de un conocido o maestro sobre las de sus propias crías. La aceptación social de ellos tiene precedencia por sobre las necesidades emocionales de sus hijos, por sobre nuestra responsabilidad de proveer amor incondicional.

Los niños son una responsabilidad preciada e increíble. Y nuestro trabajo es, en la medida de nuestras posibilidades (somos humanos después de todo), hacer lo que es bueno para ellos, hacer lo que sea necesario para que alcancen su potencial único y puedan brillar.

Es demasiado fácil leer sobre esta pareja canadiense y desaprobar lo que hacen. Sin embargo, es más productivo reflexionar y ser introspectivo. Hay un poco de Kathy Witterick y David Stocker en todos nosotros.