"¿Por qué tantas de nosotras no solamente les permitimos a nuestras hijas adolescentes vestirse así – como prostitutas, si es que somos honestas con nosotras mismas – sino que pagamos con nuestras tarjetas de crédito para que lo hagan?", pregunta Jennifer Moses en un artículo del Wall Street Journal (Why Do We Let Them Dress Like That?).

Desgraciadamente su pregunta es mejor que su respuesta.

Si bien ella expresa algo de arrepentimiento por su propio pasado y el de sus pares, y si bien expresa el deseo de su generación de enseñarle a sus hijos e hijas a ser menos promiscuos de lo que fueron ellas, la Sra. Moses reconoce que no sabe cómo hacerlo. Ella incluso admite disfrutar al ver cómo su hija adolescente hace “voltear algunas cabezas”.

En última instancia, tengo miedo de que la Sra. Moses esté cediendo ante la presión de sus pares. Es verdad que no quiere reforzar el altamente sexualizado mensaje que su hija está recibiendo de sus pares, pero no está dispuesta a realmente decir o hacer algo para detenerlo.

Si alguien vio el Super Bowl de este año, particularmente los últimos minutos, habrán visto un aviso de Sketchers (sí, la compañía de zapatos) que solamente puede ser descrito como pornográfico. ¿Por qué las mujeres toleran esto?

Muchos de los principios originales del feminismo son altamente compatibles con los de la Torá. Las mujeres no deben ser vistas o tratadas como objetos. Las mujeres deben ser valoradas por sus cualidades internas y su personalidad en vez de por sus cualidades externas. Transformar a las mujeres en objetos para vender autos, cerveza – o zapatillas – nos daña a todos.

Y no puedes culpar solamente a los hombres. Si las mujeres se rehusaran a "actuar" en estos avisos, ellos no existirían. Si las mujeres se vistieran para destacar sus almas y no sus cuerpos, los hombres entenderían el mensaje.

Y si madres como Jennifer Moses actuaran en base a sus preocupaciones en vez de tan sólo escribir sobre ellas, criaríamos una nueva generación de jovencitas confiadas y jóvenes confiados – más enfocados en su futuro y no tan enfocados en “las miradas que están dando o recibiendo”.

La Sra. Moses puede encontrar emocionante ver a su hija de 12 o 13 años "guapísima" pero estará menos emocionada cuando ella tenga 16 o 17.

Leemos en Salmos que "la gloria de la hija del Rey es interna". Yo pienso que esta es la máxima expresión del feminismo, un verdadero reconocimiento y apreciación de nuestras fortalezas y valores centrales, en lugar de la aprobación física superficial.

Parece que la Sra. Moses y sus amigas están despertando lentamente ante el reconocimiento de “cómo hemos desviado nuestro camino”. Esperemos que puedan darles a sus hijas coraje, fuerza y sabiduría para revertir la marea.