Aunque probablemente no veré el último reestreno de la obra "Bye Bye Birdie" en Broadway, leer la crítica me recordó esa canción que parece ser más y más cierta cada año que pasa. Me encuentro tarareando la letra en voz baja, "Niños, ¿Qué pasa con los niños hoy en día? ¿Por qué no pueden ser como eran antes? Perfectos en todo aspecto…"

A pesar de que obviamente tiene una intención irónica, me pregunto si es posible que haya algo de verdad en esto.

Consideré esta idea nuevamente cuando una de mis hijas describió su tarea reciente para la escuela. Cada día ella (y cada una de sus compañeras de clase) tiene que escribir una historia que demuestre sensibilidad extra.

De seguro estoy a favor de la sensibilidad y mientras más mejor. Así que me causó curiosidad escuchar algunos ejemplos.

"Bueno", explicó ella, "¿te acuerdas cuando mi hermana y yo estábamos en una tienda y a una señora mayor se le cayó todo su cambio? Nosotras nos agachamos para recogerlo por ella".

Como cualquier madre, me encanta encontrar momentos que destaquen cuan únicos y maravillosos son mis hijos, pero esta historia me dejó perpleja. Sí, estaba contenta por lo que hicieron. Pero ¿sensibilidad extra? ¿No es eso tan sólo decencia básica y común?

Aparentemente no – ya que nadie más en la tienda hizo un movimiento para ayudar.

Pienso que es desafortunado el hecho que tratar a otros con respeto básico haya sido redefinido como sensibilidad extra (¿el adormecimiento de los modales?), pero quizás el personaje en "Bye, Bye Birdie" hizo la pregunta equivocada. Si nuestros hijos no están comportándose de la forma que nos gustaría que lo hicieran (¿Cuántas veces el hijo de otra persona ha pasado antes que tú y ha dejado que la puerta se cierre de golpe en tu cara?), no es culpa de ellos, es nuestra culpa.

Nosotros somos el ejemplo que están siguiendo. Si nosotros somos desdeñosos de otros, si ponemos nuestras propias necesidades primero, esa es la lección que van a aprender. Y si somos "extra" sensibles, entonces muy probablemente ellos lo serán también (¡a excepción de la conducta adolescente!).

Mucho de esto es solamente cortesía – agradecerle a la vendedora, no dejar toda la ropa en el suelo del camarín, esperar pacientemente en la fila (hoy en día si no le gritamos al cajero del banco, ¡somos elevados al nivel de los verdaderamente justos!), utilizar menos la bocina cuando manejamos… leí una vez que es desconsiderado pasar rápidamente a una persona anciana. Los hace más concientes de su edad y de su padecimiento. Es más apropiado disminuir nuestro paso y caminar de forma más mesurada cuando los pasamos. ¿Sensible? Si. ¿Extra sensible? Quizás.

Yo pienso que todo se reduce al mandamiento más básico de la Torá, "Veahavta lereeja kamoja" – Ama a tu prójimo como a ti mismo".

Y esta no es una orden emocional, sino práctica: trata a los otros de la forma que te gustaría ser tratado.

Seguramente nos gustaría ser tratados con cortesía común. Lo más probable es que preferiríamos sensibilidad extra. Pero si queremos verlo en nuestros hijos, tenemos que mostrarles el camino.

La verdadera pregunta debiera ser "¿Qué pasa con los adultos hoy en día?".