¿Tienes un hijo que se comporta de manera inadecuada? ¿Un hijo peleador o rebelde? ¿Flojo o malhumorado? ¿Insolente o agresivo?

Quiero que reflexiones en cuál es tu sentimiento al recordar estas características de tu hijo. Probablemente sientas malestar, incertidumbre, impotencia, miedo o enojo.

Preguntas como: ¿Qué va a ser de este niño? ¿Por qué mi hijo tiene que ser así? ¿Qué hice mal?, pueden inundar tu mente.

Pero en realidad, el comportamiento de los niños hoy, no predetermina cómo serán mañana. Que mi hijo suela tener ciertas actitudes no quiere decir que las va a seguir teniendo siempre. Porque la naturaleza de los niños es ser plásticos y flexibles. O en las palabras de nuestros sabios: “Los niños son como una hoja en blanco que aún no ha sido escrita” (Pirkei Avot 4:20).

Y la formación del niño termina por lo menos a los 21 años.

Los niños pasan por distintas etapas del desarrollo y por distintas situaciones que afectan su conducta de manera temporal. Y eso no quiere decir que ellos sean esa característica que están mostrando.

Por eso, cuando les decimos “eres flojo”, “eres peleador”, “eres insolente”, “eres tonto”, nosotras los estamos enmarcando en un comportamiento que están teniendo y los estamos tratando como si ellos fueran lo que actúan.

Pero si los liberamos de esos estigmas, podremos ver que en cuanto la etapa del desarrollo que están viviendo termine, o cuando dejen de enfrentar cierta dificultad que los abruma, los niños de a poco dejarán esa característica que tanto nos molestaba.

Por eso te invito a tener paciencia, que por ahora, no etiquetes a tu hijo, y en cambio enséñale cuáles son los comportamientos positivos que quisieras que él desarrolle.

Con mucho cariño, Lily.