¿Te has preguntado alguna vez por qué Hashem eligió a Moshé como el líder del pueblo judío?

La Torá nos cuenta sobre la vida de Moshé antes de que Hashem se comunicara con él, y vemos que era un niño judío, que creció en el palacio de Paró (el Faraón de Egipto) y luego se convirtió en pastor en Midián.

Leyendo el Tanaj, podemos ver que hay muchos personajes que también fueron pastores. Algunos de ellos son Yaakov, Moshé y David. Por lo que podemos preguntarnos ¿por qué la Torá pone tanto énfasis en los pastores?

Los pastores son personas entregadas a sus ovejas. Su rol es alimentarlas, cuidarlas y sacarlas a pasear. El pastor debe tener la habilidad de reconocer a cada una de sus ovejas individualmente, y a la vez guiar y proteger al rebaño completo cuando salen a pastar.

Una de las principales preocupaciones que debe tener el pastor es la de no permitir que las ovejas se separen del ganado, ya que en ese caso la oveja perdida quedaría sin ningún tipo de protección y sin ninguna posibilidad de volver a encontrar al grupo.

Eso es justamente lo que le ocurrió a Moshé cuando una pequeña oveja se alejó del rebaño para ir a tomar agua. Moshé muestra su preocupación por la individualidad de esta oveja perdida y fue especialmente a buscarla, incluso que se había alejado muchísimo del lugar donde estaban. Y fue en ese momento en el que Hashem se le apareció por primera vez. (Shmot Raba 2:2)

¿Puedes reconocer qué vio Hashem en Moshé?

El pastor tiene un doble rol, por un lado contener a cada uno de los miembros del grupo, reconociéndolos como individuos únicos y por otro saber guiar al grupo como un todo. Esta es una responsabilidad esencial que debe tener un líder.

El liderazgo especial de Moshé quedó de manifiesto al mostrar que además de su capacidad de guiar a todo el grupo, él se preocupaba por cada una y una de sus ovejas, y que no las dejaría desamparadas.

De aquí aprendemos algunas de las características que se necesitan para ser un buen líder. Y podemos integrar estas características en la crianza de nuestros hijos, y te aseguro que esto nos llevará a enfrentar los conflictos de una manera más efectiva.

Para poder convertirnos en guías o líderes de nuestros hijos, somos los padres los que tenemos que reforzar nuestro liderazgo en la familia.

Te comparto a continuación algunas de las características de un líder, que estoy segura de que te podrán ayudar en la crianza de tus hijos:

Un líder es creativo y flexible, de manera que si las cosas no funcionan de la manera esperada, puede buscar caminos alternativos para seguir adelante
y así alcanzar sus objetivos. Pero cuando es necesario, sabe cambiar de opinión.

Un líder enseña y aprende. No le teme a equivocarse, ya que aprende de sus errores, y así también es compasivo con los errores de los demás y por eso perdona fácilmente.

Un líder puede reconocer que él no tiene todas las respuestas, y por eso sabe pedir ayuda cuando la necesita.

Un líder sabe dialogar, llegar a acuerdos y a veces ceder.

Un líder es comprensivo y altamente generoso.

Un líder no transmite ni infunde miedo, sino que dirige motivando e inspirando confianza.

A veces el líder le permite a los demás realizar tareas con las que no está del todo de acuerdo, porque confía en los integrantes de su grupo y valora su criterio.

Los niños necesitan padres que en vez de exigirles obediencia, sepan guiarlos. De esta manera los niños querrán seguir a sus padres porque confían en ellos, porque están seguros de que lo que los padres les piden es por su bien, y porque ven en sus padres un modelo que es digno de imitar.

Te invito a reflexionar qué características de liderazgo debes reforzar en ti, para que tus hijos te hagan más caso.

Con mucho cariño, Lily