"Recibe a todas las personas con alegría” (Pirkei Avot 3:12)

¿Te has puesto a pensar alguna vez en cómo te ven tus hijos? ¿Con qué expresión facial están acostumbrados a verte? ¿Estás la mayoría del tiempo cansada, ocupada y estresada o alegre, sonriente y llena de energía?

La Rabanit Yemima Mizrahi nos enseña que tenemos que amar la alegría y buscarla.

¡Y el primer paso para buscarla es hacer cosas que te gustan!

Bailar, cantar, jugar, reír, estudiar algo que te gusta, dibujar… cada quien tiene otras actividades que le llenan el corazón, y es importante que las hagas diariamente.

Muchas veces posponemos estos pasatiempos porque estamos ocupadas, cansadas o porque creemos que no es importante.

Pero es así que podemos llegar a vivir nuestra vida de forma rutinaria y monótona.

El problema es que esto no sólo te afecta a ti, sino que afecta a toda tu familia.

En el momento en el que te preocupas de perseguir la alegría, realizando las actividades que llenan tu alma, puedes irradiar esa alegría a los demás, principalmente a tus hijos, enseñándoles así lo bella que es la vida.

Los padres les damos la bienvenida en el mundo a nuestros hijos. Y según la “cara del mundo” que les mostremos, es la impresión que tendrán de él.

Te propongo que busques qué actividades te llenan de alegría, ¡Y las hagas! Te aseguro que eso será una inyección de energía para toda tu familia.

Una vez que hayas encontrado cuales son las actividades que te alegran y las estés haciendo, te sugiero que integres a tu hijos en ellas; se sienten juntos a pintar, hagan paseos, cuenten chistes o incluso que te vean disfrutar de lo que tú haces con pasión.

Porque pasarlo bien y compartir en familia es la base para que el ambiente familiar comience a mejorar a pasos agigantados.

Con mucho cariño, Lily