Si hay algo que nos falta a las madres es tiempo.

Estamos siempre ocupadas,
cambiando pañales,
encargándonos de la casa,
ayudando a los hijos con las tareas,
ordenando,
pensando en lo que hay que comprar,
entreteniendo a los niños
y trabajando...

Encontrar tiempo para hacer lo que nos gusta parece ser una misión imposible.

Para muchas, ese espacio personal se ha convertido en un lejano recuerdo del pasado. Un recuerdo que parece difícil de volver a materializarse, por lo menos mientras los hijos sigan siendo pequeños y demandantes.

Y es así que el cansancio, el agobio y la frustración van llenado la experiencia de ser madre.

Pero quiero que sepas que la maternidad no tiene que ser así.

Hacer lo que te gusta es recargar energías, alegrándote, inspirándote y recordando que, antes de ser mamá, eres persona. Una persona que necesita que se preocupen por ella, así como te preocupas por tus hijos.

Como todas las personas, tú también tienes la necesidad de sentirte realizada, de expresar tu creatividad y de divertirte.

Y tienes la necesidad también de sentarte a comer sin tener que escuchar gritos
y de dormir todas las horas que necesitas.

Date estos espacios que tanto necesitas, preocupate por ti, y verás cómo tu humor mejora, explotas menos y logras ver los comportamientos de tus hijos desde un punto de vista más positivo.

Los principales beneficiados de ésto serán tus hijos.

Te invito a que te regales los espacios que necesitas, para pasarlo bien, relajarte, y cuidar de ti.

Por ti, y por toda tu familia.

Tus hijos te lo agradecerán.

Con mucho cariño, Lily