El amor, la entrega y el compromiso por nuestra familia y nuestros hijos son algo que nos acompaña en cada momento de nuestras vidas, desde que nació nuestro primer hijo... e incluso desde que quedamos embarazadas.

El impacto que tiene nuestro rol de mamá es enorme, algo que a veces se nos olvida, mientras cocinamos y cambiamos pañales, pasamos noches en vela y nos levantamos temprano para atender a nuestros hijos, perdemos la paciencia y nos esforzamos por hacerlo lo mejor posible.

Es por eso que las palabras de la Rabanit Naama Etrog en su libro Abrazando a tu hijo, me llegaron al corazón y quiero compartirlas contigo. Porque nos recuerdan la magnitud de nuestro rol de mamá;

La mamá es el corazón de la casa y es quien les transmite a sus hijos el amor y la confianza que ellos necesitan, al preocuparse de darles un ambiente cálido, cariñoso, acogedor y tranquilo.

La mamá reconoce las capacidades que hay en el niño y ve lo bueno que hay en él y le da la seguridad que puede lograr lo que se propone.

La mamá está siempre ahí esperando que sus hijos vuelvan, del colegio, de la casa de sus amigos o de los malos comportamientos que pueda estar teniendo. Y para el niño, saber que su mamá estará ahí esperándolo a que regrese con sus brazos abiertos, le da la seguridad de sentirse contenido y seguro, sea donde sea que se encuentre.

Esta confianza, de saber que mamá está siempre ahí esperando y amando incondicionalmente a su hijo es la que le da la fuerza al niño de enfrentar los desafíos que se le presenten fuera de casa, ya sea que tenga dificultades en el colegio, peleas con los amigos o que se haya caído y hecho daño.

La mamá es quien convierte su casa en un nido que ella va tejiendo con sus hilos invisibles de amor y que acogen a toda la familia. Y es quien acompañará al niño cuando esté triste, lo escuchará cuando llore y sentirá el dolor que el guarda en su corazón.

Y es la mamá, con todo su amor, quien le transmite el mensaje al niño, de que valió la pena crear el mundo para él.

Por eso valórate, siéntete orgullosa de todo lo que das, y confía en que lo estás haciendo bien.