Seis personas se sientan apretadas en un sofá. Percatándose de lo precario de su situación, una de ellas dice: “Esté sofá no nos puede aguantar a todos. Quizás algunos de ustedes deberían levantarse”.

“¡No bromees!” responden. “Tendríamos que estar sentados durante horas para que se rompa”.

Poco después, otro amigo, Tom, decide sentarse con el resto, literalmente insertándose al medio del sofá. Minutos después, el sofá se desploma. ¿Quién es responsable del daño?

imagínate que eres el juez y abogados de ambas partes te expresan su postura.

Abogado de Tom: Nuestro representado, Tom, admite que contribuyó a la destrucción del sofá y reconoce ser parcialmente responsable. Sin embargo, el daño no habría ocurrido sin el peso combinado de todos. Los amigos de Tom sabían que el sofá estaba a punto de colapsar. Cuando Tom se sentó, nadie se levantó. Por ello, todos son igualmente responsables de pagar los perjuicios.

Abogado de los amigos: Tom es el único responsable de los daños, pues debería haber previsto las consecuencias de agregar su propio peso a un sofá que ya estaba recargado. ¿Qué estaba pensando? Los seis primeros estaban decidiendo levantarse antes de que el sofá corriera peligro real de romperse. No estaban actuando en forma imprudente. De no ser por Tom, nada habría sucedido. Él rompió el sofá.

¿Cuál sería tu veredicto?

Por una parte, de no ser por Tom, el sofá no habría colapsado tan rápido y, si los seis amigos se hubieran levantado tal como habían planeado, no se habría roto del todo. Por otra parte, los seis amigos sí contribuyeron con su peso combinado a la presión ejercida sobre el sofá. También tuvieron unos instantes críticos después de que Tom se sentó -antes de romperse el sofá- para replantearse la situación y levantarse de inmediato.

¿Quién debería pagar?

Podemos encontrar una respuesta en la siguiente cita del Shulján Aruj, el Código de Ley Judía:

"Cinco personas están sentadas en un banco cuando otra se sienta y se recarga sobre ellas, impidiendo que se levanten. El banco se parte en dos. Aunque el banco se habría roto en definitiva incluso si el último hombre no se hubiera sentado, dado que éste provocó que se rompiera más rápido, sólo él debe pagar el daño. [Énfasis agregado]". Joshen Mishpat 381:1

En este caso, sólo el último debe pagar porque hizo que el banco se rompiera antes, y además, impidió que los demás se levantaran. Esto implica que si hubieran podido levantarse -precisamente nuestro caso- todos deben compartir la responsabilidad.

Debemos estar conscientes de las consecuencias de nuestros actos en todo momento. Una vez que Tom se sienta, se produce una nueva situación que exige un replanteamiento y tomar nuevas decisiones. Cada uno de los seis amigos, al igual que Tom, tuvo unos cuantos minutos para levantarse antes de que se desplomara el sofá. Sin embargo, todos optaron por permanecer sentados. En consecuencia, todos son culpables.

En caso de que el sofá se rompa inmediatamente después de que otra persona se sienta, incluso si el peso combinado de todos contribuye a su destrucción, sólo la última persona es responsable. Su acción provocó el daño pues no dejó a los demás tiempo suficiente para salirse.

En Resumen

Quizás Tom es el único responsable, pues él provocó que el sofá se rompiera con mayor rapidez y, de no haber sido por él, los amigos se habrían levantado e impedido cualquier daño.

Quizás todos son responsables porque todos tuvieron unos momentos para levantarse y, en cambio, optaron por seguir sentados.

Según la ley judía, todos son idénticamente responsables pues todos tuvieron tiempo para levantarse.

Fuentes de Referencia

1. Cinco personas están sentadas sobre un banco sin romperlo. Otra se sienta (y lo rompe. Aunque el banco iba a romperse inevitablemente [debido al peso de las cinco personas] antes de que la última persona se sentara, por cuanto la última persona aceleró su destrucción, sólo ella es responsable. A fin de cuentas, los demás podrían haberle dicho: “Si no te hubieras recargado sobre nosotros, nos habríamos levantamos antes de que se rompiera”.

Si todos se sientan al mismo tiempo, provocando su rotura, todos son responsables.

Maimónides, Mishné Torá, Leyes sobre Daños, 6:15