Hay quienes nacen en el seno de un hogar cálido, con padres que les prodigan afecto y lo mejor de todo. Otros tienen que luchar incluso para permanecer con vida.

Todos poseen fortalezas, debilidades y potenciales diferentes. Hay quienes nacen con gran inteligencia y paciencia, en tanto que otros nacen con destrezas manuales sin paralelo y un temperamento inquieto. Hay quienes nacen robustos y llenos de energía, en tanto que otros nacen débiles y enfermizos.

Sin embargo, hay algo que todos compartimos: El libre albedrío.

La forma en que comenzamos nuestra vida no está bajo nuestro control. Sin embargo, sí somos responsables de cuán lejos llegamos y de todas las elecciones que tomamos en el camino. Somos responsables de cuánto avanzamos (o retrocedemos) desde nuestro punto de partida.

Para alguien en Etiopía (o en cualquier otro país sumido en la miseria), decidir entre compartir o no su escuálida ración de arroz implica una elección moral de igual magnitud que la que enfrenta alguien en Norteamérica ante la posibilidad de donar toda su fortuna a beneficencia. La intensidad de esta lucha interna puede ser idéntica para ambos y el mismo nivel de libre albedrío puede ser ejercido. El libre albedrío es uno de los grandes factores igualadores en la vida. Es la cualidad que define al ser humano y que todos comparten, independientemente del sitial que ocupemos en la vida.

En resumen

Aunque cada persona nace con una personalidad única y unconjunto de circunstancias propias, todos tenemos en comúnla capacidad de elegir libremente.

La forma en que comenzamos la vida no está bajo nuestro control. Sin embargo, sí somos responsables de cuán lejos lleguemos y cuánto explotemos nuestro potencial.

La intensidad de esta lucha es igual para todos. Cada persona enfrenta su desafío propio y todos pueden acceder al mismo nivel de libre albedrío.

Fuentes de referencia

1. Cada persona puede llegar a ser tan justo como Moisés o tan malvado como Jeroboam… El Creador no decreta que una persona sea buena o malvada… Por ello, es el malvado quien acarrea su propia desgracia… Si Dios determinara que una persona es buena o mala… ¿cómo podría exhortarnos a través de los profetas, ‘Haz esto, no hagas eso, ¡enmienda el camino!...’ ¿Y cómo podría justificarse el castigo de los malvados o la recompensa de los justos?

Maimónides, Mishné Torá, Leyes del Arrepentimiento 5:2-3

2. Todo el mundo posee libre albedrío: en el punto donde la verdad se enfrenta con la mentira… La elección ocurre en ese punto en el cual la verdad, tal y como la ve la persona, se enfrenta con la ilusión que en ella provoca el poder de la mentira…

Muchas de nuestras acciones podrían coincidir con lo que es objetivamente correcto, pues así fuimos educados y no se nos pasaría por la cabeza actuar distinto, como así también son muchas las decisiones incorrectas y erradas que pueden tomarse porque no nos damos cuenta de que son erradas. En esos casos, en realidad no se ha elegido nada. El libre albedrío se ejerce… sólo en la línea limítrofe que separa a las fuerzas del bien de las fuerzas del mal dentro de esa persona…

La educación desempeña un papel preponderante para localizar el “punto de libre albedrío” de cada persona. Es probable que alguien haya sido educado para realizar muchas buenas acciones en forma natural. Esto lo único que implica es que su “punto de libre albedrío” se encuentra en un nivel superior.

Por ejemplo, quizás una persona fue educada… entre gente que se dedica a las buenas obras. En su caso, el “punto de libre albedrío” no consistirá en elegir entre cometer o no un pecado, sino en cumplir un precepto con mayor o menor dedicación… Otra persona podría haber sido criada entre ladrones y, para ella, robar está más allá de su capacidad de elegir; su punto de libre albedrío podría relacionarse con la elección entre abrir fuego si es descubierto o bien no hacerlo. Para alguien así, ésta podría resultar la elección fundamental: aquí es donde las fuerzas del bien y del mal se encuentran equilibradas dentro de él.

La educación y el medio ambiente no pueden cambiar de modo alguno el acto esencial del libre albedrío, sólo el lugar donde éste ocurre: la posición del punto de libre albedrío en la escala moral. Cada ser humano posee la facultad de percibir la verdad que se encuentra disponible para él en su nivel propio… Aquí realmente no importa si su educación elevó o rebajó su punto de libre albedrío. La capacidad de optar por la verdad tal cual la conoce es idéntica en todas las circunstancias.

Rabí Eliahu Dessler, Mijtav M’Eliahu, vol. 2, Discurso sobre Libre Albedrío.