La tasa de matrimonios mixtos es muy elevada en la actualidad. Más del 50 por ciento de los judíos en los Estados Unidos que contrajeron matrimonio durante la década pasada se casaron fuera de su religión. Setecientos mil niños judíos se están criando en otras religiones.

Para algunos, estas cifras son una tragedia. Para otros, reflejan tan sólo el resultado natural de vivir en una sociedad multicultural.

Hay algo cierto: son numerosos los argumentos en contra de los matrimonios mixtos que no son válidos. Por ejemplo: “Seis millones de judíos murieron para que estés aquí. ¿Cómo puedes escupir sobre su tumba?” O, en una veta similar, “¡El abuelo se moriría si te casas con una shikse!”.

Éstos no son motivos precisamente positivos para que uno se identifique como judío. Tampoco son argumentos intelectualmente satisfactorios. La apelación a sentimientos de culpa es, en el mejor de los casos, errónea desde la perspectiva de la lógica.

El hecho de que mis ancestros creyeron o practicaron el judaísmo no es un motivo para que yo siga sus pasos. No obstante, más que ser ineficaz, el recurso de la culpa muestra nuestro compromiso con el judaísmo como un doloroso peso que ahoga los deseos personales y el interés propio. Ésta no constituye una respuesta contundente a la pregunta “¿Por qué debo ser judío?”.

Otro argumento tan conocido como defectuoso contra los matrimonios mixtos es la necesidad de la continuidad judía. Los matrimonios mixtos amenazan la supervivencia del pueblo judío.

No sólo representan el fin de la afiliación de un judío, sino el exterminio de toda su descendencia. Si te importa el pueblo judío, así dice este argumento, te debes casar con un judío y perpetuar la nación.

¿Dónde yace el defecto de este razonamiento?

La Torá garantiza la supervivencia del pueblo judío independientemente de los matrimonios mixtos. Al pueblo judío se le prometió ser una nación eterna. La Torá dice: “Estableceré Mi pacto entre Mí y ti y tus descendientes por todas sus generaciones, un pacto eterno, para ser tu Dios y el Dios de tus descendientes después de ti” (Génesis 17:7). Como pueblo, Dios garantiza nuestra supervivencia incondicionalmente.

Incluso si nuestra subsistencia estuviera bajo amenaza, eso no es lo que le preocupa a una persona a punto de casarse: sólo piensa en su propio futuro con su ser amado. Podría preguntar: “¿Por qué es la supervivencia del pueblo judío algo tan importante como para que sacrifique mi felicidad personal?”

Los matrimonios mixtos son, ante todo, un asunto personal. ¿Por qué te conviene casarte con un judío?

Isaac se enamora de Cristina. Cree que por fin ha encontrado su alma gemela. Y Cristina se ve y se comporta en forma bastante más seria que las mujeres judías con las que Isaac salió anteriormente. ¿Por qué no deberían casarse? ¿Qué puede ser más importante que el verdadero amor?

Aparte del amor, ¿existen acaso otros factores que deberían tomarse en cuenta al decidir si contraer matrimonio o no? ¿Te casarías con la persona a quien amas si él o ella te dijera que no quiere tener hijos o que ha decidido vivir en Alaska y dedicar su vida a proteger un ave rara del Ártico?

Sí, el amor es fundamental, pero no es todo lo que necesitas. También necesitas compartir objetivos comunes en la vida.

Los matrimonios mixtos han aumentado tanto actualmente porque tus típicos Isaac y Cristina comparten objetivos comunes en la vida. Para muchos, la religión es, como máximo, una especie de club cultural donde naces como fruto de la casualidad. Diferencias tales como comer guefilte fish versus un sándwich de jamón y queso no representan amenazas graves a la estabilidad de un matrimonio.

¿Qué hay tan valioso acerca del judaísmo que deberías descartar al 99% de la población mundial como potenciales cónyuges? ¿Cuál es la misión del pueblo judío? ¿Qué significa este pacto, y es acaso algo de lo cual querrías formar parte?

¿Expresará tu elección conyugal un compromiso hacia el ideal de representar una fuerza moral en el mundo y hacia la visión judía del tikún olam, el perfeccionamiento del mundo? ¿O acaso preferirás el amor de una persona en desmedro de ese objetivo y decidir abandonar esa incomparable misión?

Esta decisión no puede tomarse de manera desinformada. El compromiso de nuestros antepasados no es motivo suficiente para vivir como judío. Sin embargo, la dedicación de nuestros ancestros sí refleja algo tan vigorizante que muchos resistieron los tormentos del antisemitismo y se sintieron ampliamente recompensados. No hay manera de comprender ese compromiso y sus recompensas sin antes aprender el significado de la misión judía y estudiar el judaísmo. Debes “tasar” el tesoro antes de venderlo para siempre.

Ve y aprende qué significa ser judío.

En Resumen

Hay motivos que no son válidos en relación a los matrimonios mixtos, como por ejemplo: los sentimientos de culpa, que generan una afiliación negativa hacia el judaísmo, y el argumento de la continuidad judía, que adolece de defectos básicos pues la supervivencia del pueblo está garantizada y resulta irrelevante para la persona enamorada.

La problemática de los matrimonios mixtos se refiere a descubrir si nos conviene o no casarnos con un judío. Además del amor, una pareja necesita compartir objetivos comunes en la vida.

¿Acaso el judío tiene una misión sin paralelo? ¿Cuál es el significado del pacto judío? ¿Quieres formar parte de él o abandonarlo?

Esta elección no puede tomarse en forma desinformada. Requiere aprender sobre el judaísmo y la misión judía. Debes “tasar” el tesoro antes de renunciar a él para siempre.

Fuentes de Referencia

1. Si alguien tiene mucho dinero pero no obtiene ningún placer de él, es como si el dinero no fuera suyo. Tan sólo permanece a su lado, pues la persona no se regocija con algo que no es suyo. Lo mismo se aplica a la Torá y los preceptos: si la persona no obtiene un inmenso placer de ellas, esto demuestra que aún no le pertenecen verdaderamente.

Rabí Simjá Zissel Ziv, Jojmá U’Musar, pág. 109

2. Y Dios dijo a Abram: “Márchate por tu cuenta de tu tierra, del lugar donde naciste y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una gran nación; te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y a aquél que te maldiga Yo maldeciré; y todas las familias de la tierra se bendecirán a través de ti”.

Génesis, 12:1-3

3. “Márchate por tu cuenta”... márchate por tu propio beneficio y por tu propio bien.

Rashi sobre Génesis, 12:1

4. En todo el quehacer de la persona, ya sea en asuntos mundanos o relacionados con la religión judía, nadie empieza a actuar a menos que se presenten dos factores motivadores: la preferencia y la verdad. La preferencia es el motivador cuando la persona obtiene un sentimiento positivo, una sensación de vida, un sentimiento de beneficio, de que ese asunto es muy placentero y agradable para ella. Además está la motivación de la verdad…

Rabí Yosef Hurwitz de Novardok, Madregat Haadam, pág.122

5. “En cuanto a Mí, este es Mi pacto con ellos” dice Dios. “Mi espíritu, que descansa sobre ti, y Mis palabras, que coloqué en tu boca, no se apartarán de tu boca ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos”, dice Dios, “desde ahora y para toda la eternidad”.

Isaías, 54:10