Hoy es miércoles, me levanté a las 6:50 am a amamantar a mi bebé de 3 meses, me duché y a las 7:20 am desperté a mi hija de 3 años y medio para alistarla para el Gan. Su bus pasa a las 8:10, sin embargo, generalmente se atrasa. Hoy, para mi sorpresa, pasó a las 8:11 am. Mi bebé estaba durmiendo y mi hijo de 2 años también. Me enfrenté a una situación muy extraña para toda mamá con hijos chicos ... tenía un tiempo para mí, un tiempo precioso y añorado que no sabía cuánto iba a durar. Y la gran pregunta fue: ¿Qué voy a hacer con este tiempo?.

Lo más fácil y lo que primero vino a mi mente fue prepararme desayuno y subir a prender el computador para revisar el mail, abrir Messenger y por supuesto, Facebook. Chatear con alguien y en resumidas cuentas hacer hora hasta que empezara la acción en la casa.

Por alguna extraña razón, decidí buscar una segunda alternativa y luego de pocos minutos encontré una que me gustó bastante más que la opción anterior. Busqué mi Sidur y recé Shajarit, cosa que raramente alcanzo a hacer. Luego subí a mi pieza y pensé en lo que me había pasado y se me vinieron algunas ideas a la mente que me gustaría compartir.

Me pasa frecuentemente, como a mucha gente, que tengo momentos de inspiración, segundos o minutos donde siento que puedo cambiar el mundo, instancias en las que decido que debería trabajar una determinada característica de mi carácter o de mi relación con los demás. Días o semanas después, al recordar esos instantes, me pregunto: ¿en qué quedó?, ¿por qué no hice nada al respecto?

Tratando de responder estas preguntas, hoy encontré una respuesta que me pareció muy buena y me imagino que popular, su raíz está en la conocida frase o casi lema: "las dietas se empiezan los lunes".

Cada mujer (y quizás algún hombre) que cree que debe bajar unos kilitos, ha decidido en innumerables ocasiones que debe empezar una dieta, y obviamente el día para empezarla no es otro que el famoso LUNES. Mientras ese lunes llega, hay un tiempo para aprovechar los últimos helados, dulces, mazapanes o tortas. La pregunta es: ¿Llegó ese lunes alguna vez? O, ¿simplemente el famoso dicho solamente sirvió para postergar lo planeado?

En mi experiencia, en general, ese LUNES, raramente llega y tenemos tan metido en la cabeza que el lunes es el día para iniciar nuevos proyectos, que sin darnos cuenta perdemos muchísimas horas, días e incluso meses, no sólo de iniciar dietas, sino que de trabajarnos a nosotros mismos, empezar a hacer alguna nueva mitzvá u otros miles de cosas.

Tal vez si esta mañana, en vez de haber hecho tefilá, lo hubiera planificado para el próximo lunes, nunca lo habría hecho. Realmente no sé a qué hora va a pasar el bus mañana y no sé si tenga la oportunidad de rezar shajarit, pero si sé que HOY aproveché mi tiempo en algo que considero valioso. La próxima vez que digas; "El lunes empiezo con ...", pregúntate: ¿Por qué no hoy?