Como muchos seguramente saben, estamos en el mes judío de Elul. Este mes, que precede a Rosh Hashaná, se caracteriza porque todos tratamos de hacer un esfuerzo extra para demostrarle a Dios que somos buenos, que queremos seguir su camino y que "merecemos" un nuevo año de vida.

Los judíos alrededor del mundo se preparan para enfrentar este mes de diversas maneras. Lo más conocido es que aumentamos nuestra Tefilá, nuestra Tzedaká y nuestra Teshuvá (arrepentimiento). Pero más allá de estas tres cosas, que por cierto son fundamentales, cada persona debe cambiar algo personal, una cosa en la que sienta que deba mejorar, dedicarse con un poquito más de empeño a alguna mitzvá determinada o una midá de su carácter.

Para guiar este proceso, hace algunos años, leí un libro que se llama: "Jeshvón Ha Nefesh" del Rabino Mendel de Satanov. Este libro, plantea todo un sistema que nos ayuda a dar seguimiento a nuestro plan de trabajo, no sólo del mes de Elul, sino que de todo el año.

En resumen, el sistema expuesto en este libro, indica que cada uno debe elegir 13 características o mitzvot en las que quiere trabajar. Luego, meticulosamente, debe elaborar una tabla de registro, para ir anotando los avances y los "fracasos" o "errores". El plan consiste en dedicar una semana a trabajar cada uno de los aspectos elegidos y repetir ese mismo trabajo 4 veces, completando así las 52 semanas del año.

Esto es sin duda, un trabajo que requiere mucha disciplina y determinación. Se necesita constancia y esfuerzo.

Hace algunos meses, me animé a intentar algo similar a lo planteado en este libro. Elegí algunas características o mitzvot en las que quería mejorar y elaboré una tabla de Excel para registrar mi avance. Decidí llevar un registro diario y por fin empecé.

Mientras llevaba a cabo mi pequeño plan de trabajo me di cuenta de algunas cosas interesantes. Lo primero, es que el sólo hecho de tener que sentarme a completar mi registro, me hacía estar más consciente de los aspectos a trabajar. En el fondo sabía que al final del día iba a tener que, de alguna forma, dar cuenta de mis acciones y eso lograba mantenerme más atenta.

Con el paso de los días, empecé a analizar mi tabla, que ya contenía algunos éxitos y algunos "fracasos". Y mi segundo descubrimiento fue que aunque nadie tenía conocimiento de mi registro, ni de los aspectos que el mismo contenía, me molestaba tener que llenar "fracasos" en las casillas. No tenía que ver con lo que pensaran los demás porque nadie sabía de esto, sino que simplemente, como me imagino que le ocurre a muchos, no me gusta fracasar. Y esas marcas negativas en mi tabla, se empezaron a convertir en la mejor estrategia motivacional para lograr éxitos. Cada vez que llegaba la noche y debía marcar que había perdido la paciencia con los niños, o no había logrado hacer tefilá, me sentía defraudada. Pero en vez de sentarme frustrada, me convencía de que pondría más empeño al día siguiente para no tener que sentir nuevamente esa sensación.

En fin, logré completar el registro por el tiempo que había predefinido, lo que por sí solo constituía un éxito enorme. Y confirmé que este tipo de sistemas son alcanzables para gente normal como yo. Que no se necesitan niveles espirituales extraordinarios, ni conocimientos increíbles, sino solamente voluntad y una cuota importante de honestidad para asumir nuestros errores.

Entonces, ahora que estamos Elul y que tenemos que demostrar que podemos, ¿Por qué no intentarlo?