El otro día cuando me llegó el e-mail semanal de Aish.com publicitando sus nuevos artículos, encontré uno titulado "Parenting´s most essencial trait" (la característica esencial de ser padres). Obviamente me pareció un título atractivo. Era como si el artículo tuviera la respuesta a la pregunta: ¿Qué necesito para ser un buen padre/madre?

Lo leí y hablaba sobre la PACIENCIA, una característica definitivamente fundamental, según muchos rabinos y autores, para lograr ser un buen educador y modelo para nuestros hijos. En el transcurso del texto, la autora Emuna Braverman, comenta sobre algunas situaciones cotidianas en las que esta importante habilidad debe ser utilizada: no reprender a nuestra hija por cantar a gritos luego de haberle pedido que baje el volumen tres veces, no contestar en forma agresiva al décimo ¿por qué? de nuestro pequeño de 5 años, no estallar de rabia cuando luego de cocinar por algunas horas a los niños no les gusta la comida que preparaste, entre otras.

El artículo es fácil de leer y plantea un tema de suma importancia. Me gustó mucho. Tanto que me detuve a leer los comentarios que habían dejado algunas personas al final del mismo, algo que raramente hago.

Un comentario tenía un título algo fuerte, decía: "Necesitas una mirada a la realidad". Seguía un texto que provocaba mucha angustia. Una madre relataba cómo en realidad todos los ejemplos y las situaciones planteadas por la autora en el artículo, eran para ella una realidad soñada. Cómo ella lo que más deseaba era tener una tarde llena de esos pequeños desafíos. Contaba luego, qué cosas vivía ella que requerían paciencia: esperar por horas en hospitales para que su hijo fuera atendido, ir de un médico a otro buscando tratamientos o terapias para su pequeño. Firmaba el artículo: "La madre de un niño autista".

Quedé muy conmovida después de leer ese comentario y con ganas de llorar. Me impresionó algo que en realidad todos sabemos, pero que olvidamos con facilidad, hay gente que soñaría con tener nuestra vida y nosotros nos quejamos por pequeños problemas que tenemos que enfrentar. . En realidad, es cierto que nuestros conflictos, tienen un nivel de complejidad para nosotros. No quiere decir que todo es fácil, pero sí sería importante que lográramos poner las cosas en perspectiva. Muchas veces como dice el dicho: Nos ahogamos en un vaso de agua. Nos complicamos con cosas más de lo que merecen y nos olvidamos de apreciar todo lo bueno que tenemos.

La ropa se lava y los manteles también, si nuestro hijo de 3 años da vuelta su vaso de jugo 10 veces, después de todo no es tan grave. Si el niño de 5 años, lo único que hace es preguntar ¿por qué?, es porque gracias a Dios está teniendo un desarrollo normal y se está cuestionando qué es lo que pasa a su alrededor. Tenemos que lograr ver un poco más allá de las situaciones, lograr ver lo bueno, dentro del desafío, la bendición detrás del "problema".

Claramente esto no es fácil, es algo en lo que debemos trabajar. Algo en lo que tenemos que concentrarnos.

Estoy 100% de acuerdo con Emuna Braverman que la Paciencia es una característica esencial para ser un buen padre/madre. Quizás tan esencial como esa, sea la capacidad de poner los "problemas" en perspectiva y de agradecer cada minuto por tener hijos sanos que dan vuelta la leche y que gritan mientras tratamos de dormir.