Ojalá hubiese pasado más tiempo en la universidad pensando cuáles eran mis objetivos de vida que pensando dónde quería hacer mi maestría. Ojalá hubiese tenido el coraje de observarme honestamente a mí misma en vez de observar a los demás. Ojalá hubiese encontrado mis propios valores en vez de buscar significado en otras partes.

Ojalá hubiese aprendido más y estudiado un poquito menos. Ojalá hubiera atesorado a mis amigos en vez de pensar que siempre estarían allí. Ojalá de alguna manera hubiese podido saber estas diez cosas.

1. Si no te presenta un desafío, no te hará cambiar. Cuando me gradué, pensaba que si algo no me resultaba “sencillo” o “fácil” eso significaba que algo estaba mal. Cada desafío me parecía un obstáculo en vez de una oportunidad. Ojalá hubiese sabido en ese momento que nada valioso se obtiene con facilidad.

2. El secreto para tener todo es creer que ya lo tienes. Ojalá hubiese sabido en ese momento cómo ser agradecida por todo lo que tenía, ser feliz incluso mientras me esforzaba por alcanzar nuevas metas en vez de decirme a mí misma: “voy a ser feliz cuando…”. Porque ese “cuando” nunca llega, ya que siempre queremos más. Desearía haber sabido que el momento para estar agradecida es ahora mismo.

3. Una mente negativa nunca te da una vida positiva. Ojalá hubiese sabido cuán importante es creer en ti mismo y ver la vida con lentes optimistas. Ojalá hubiera sabido en qué medida quejarse es una pérdida de tiempo y energía y cuán poderosos pueden ser los pensamientos positivos para crear una vida feliz.

4. Si falla el plan “A” recuerda que hay otras 26 letras. Ojalá hubiese sabido cuántas maneras diferentes hay para tener éxito, que hay muchos caminos y soluciones para alcanzar el mismo objetivo. Ojalá hubiera entendido que la verdadera persistencia significa estar abiertos a nuevas estrategias cuando las viejas ya no funcionan.

5. Nada desaparece hasta que nos enseña lo que necesitamos saber. Ojalá hubiera sabido que cada situación y cada persona que encuentro fue enviada para enseñarme algo. El dolor es una lección y mientras más rápido aprenda su mensaje, más rápido pasará.

6. Comienza en donde estás. Usa lo que tienes. Haz lo que puedes. Ojalá hubiese sabido que ya estaba en una posición para dar, para enseñar, para cambiar el mundo. Que nadie llega a estar nunca “listo” para intentar algo nuevo y que las personas exitosas no esperan hasta que se sienten preparadas.

7. Si para ti es importante, encontraras una forma de hacerlo. Si no lo es, encontrarás una excusa. Ojalá hubiese sabido que podía lograr cosas extraordinarias si lo deseaba lo suficiente. Dejar de lado los sueños es como renunciar a ellos porque ese hipotético “algún día” en verdad nunca llega.

8. La señal de una persona bella es que ve belleza en los demás. Ojalá hubiera sabido que no debía enfocarme tanto en cómo me percibían los demás sino concentrarme en ver la belleza de los otros.

9. Si te enfocas en los resultados, nunca cambiarás. Si te enfocas en el cambio, obtendrás resultados. Ojalá hubiese sabido que no siempre veremos de inmediato los resultados de nuestro trabajo. Lo que debemos recordar es creer en cambiar uno mismo y seguir creciendo. Si tienes paciencia, eventualmente verás los resultados de tus esfuerzos.

10. Tu vida es el resultado de las elecciones que tomas. Si no te gusta tu vida, llegó el momento de comenzar a tomar mejores decisiones. Ojalá hubiera sabido entonces que yo era (y siempre seré) responsable de mi propia felicidad. Si mi vida no funciona de la forma que lo deseo, hoy mismo puedo comenzar a tomar decisiones diferentes.