Tomó solamente un pequeño crayón rojo en el bolsillo de mi hijo para convertir toda una carga de ropa limpia en un desastre rojo y manchado. Ahora, como una extremadamente vigilante revisora de bolsillos, sonrío mientras saco el contenido de los bolsillos de mis hijos, inspeccionando el botín multicolor. Y también hago rechinar mis dientes de vez en cuando (¡Ahá, así que eso es lo que le pasó al paquete de chicles!).

"¿Qué tienes allí adentro – piedras?", le pregunté un día a mi hijo, viéndolo caminar arrogantemente por la habitación con los bolsillos completamente cargados. "¿No te agobian?".

Él se rió y movió su cabeza, displicente como siempre. Pero mis palabras me hicieron eco.

¿No te agobian?

No hay duda al respecto: nuestros bolsillos, cuando están demasiado llenos, nos pesan demasiado. Y no solamente los bolsillos de nuestros delantales, camisas o pantalones. Son aquellos bolsillos invisibles, sin embargo muy presentes que llevamos dentro los que, cuando están pesados y voluminosos, nos agobian realmente.

Una amiga está amargada por un resentimiento que ha tenido toda la vida en contra de su madre.

A mí me consumen los celos cada vez que una madre perfectamente arreglada camina por los pasillos del preescolar como si fuera dueña del lugar, luciendo su brillante sonrisa y sus macizos diamantes.

La cajera pareciera tener un caso permanente de enojo, su boca fija en una ceñida y pareja línea, rehusándose a sonreír.

Cuando albergamos una carga pesada en los bolsillos de nuestro corazón, no es de extrañar que sintamos la vida como una carga, que luchemos y refunfuñemos en vez de deslizarnos a través del día con ligereza y facilidad.

Bueno, ahora es el momento de limpiar la casa. Hemos entrado en el mes judío de Kislev, más conocido por la festividad de Januca y el olor a latkes y sufganiot que la acompaña. Januca es la mayor metáfora para “alcanzar la ‘luz’ a través de eliminar los focos de oscuridad”. La pequeña legión judía dio un paso atrás para examinar cómo la cultura e ideología griega los había invadido. Luego se purgaron conscientemente de esta indeseada intrusión, lo cual los llenó de energía positiva y valor, dando así paso a la victoria. Mientras que generalmente consideramos los meses de Elul y Tishrei, los cuales culminan en las Altas Fiestas, como meses de introspección, Kislev es maravillosamente oportuno para el crecimiento y el cambio.

De hecho, si analizas con mayor detenimiento el nombre del mes, encontrarás un fascinante mensaje. "Kislev" está compuesto por dos palabras en hebreo "kis", que significa "bolsillo", y "lev", "corazón". El mensaje interno de Kislev es la oportunidad de aligerar nuestras cargas dejando aquellas cosas que nos detienen de lado. ¿Realmente queremos continuar guardando el resentimiento de ayer, de hace un mes, o de hace 20 años? ¿Vale la pena el peso? ¿Qué hay de esa rabia, esa vergüenza o esa envidia? ¿No nos iría mejor si la dejáramos ir?

Una maestra le pidió una vez a sus alumnos que trajeran una bolsa plástica transparente y un saco de papas. Les dijo que asignaran una papa por cada persona contra quien tenían un rencor, escribiendo el nombre de esa persona en la papa designada. Ellos debían poner estas "papas de resentimiento" en las bolsas plásticas y tenían que cargar con sus bolsas durante toda una semana, incluso mientras dormían y comían. Algunas de esas bolsas eran muy pesadas y voluminosas, y a medida que pasaban los días y las papas se deterioraban pasando a ser un desastre viscoso y hediondo, la lección se intensificaba. Los estudiantes obtuvieron una respuesta vívida a una importante pregunta: ¿Qué ganamos cargando por todos lados un saco de cinco kilos de emociones negativas dentro nuestro, día tras día?

Una vez que hemos identificado lo que hay en nuestros "bolsillos", ¿Cómo los limpiamos? Aquí hay algunas sugerencias:

Reza

Esta es una solución milagrosa, contrario a lo que se podría pensar; muchas personas – ¡yo incluida! – lo han probado con resultados asombrosos. Reza por la persona que resientes o envidias, incluso sin intención. "Dios, concédele a esa directora que me hizo la vida miserable durante cuatro años una vida larga, buena salud, y ¡najas de sus hijos!". "Bendice a esa mujer de la cual estoy loca de celos con incluso más dinero, ropas más lindas, mejor pelo y ¡un matrimonio maravilloso!". Aprieta tus dientes si lo necesitas, pero sigue rezando. Después de dos semanas, probablemente te darás cuenta que el bulto en tu corazón se ha disuelto.

Deja el Veneno

Albergar malos sentimientos es como beber veneno; solamente nos dañamos a nosotros mismos. Escribe en un papel, con gran detalle, los eventos o las personas que te causan dolor. Luego lee lo que escribiste a una persona de confianza o a un consejero espiritual. Este ejercicio puede traer mucha curación. O si prefieres, quema el papel, para una catarsis concreta.

Visualiza

Tómate unos cuantos minutos para visualizarte a ti mismo libre de las cosas que te están reteniendo. ¿Cómo te comportarías si fueses libre de esa pesada vergüenza, o arrepentimiento? Termina la meditación afirmando tu habilidad de dejar de lado la carga negativa, utilizando palabras con las que te sientas cómodo, tales como, "Soy libre de dejar esto", o "Puedo perdonarme a mí mismo por este error".

Kislev, el mes de la luz y la alegría, nos saca de la rutina de caminar con dificultad cargando el equipaje indeseado e innecesario. Nos da la libertad de analizar las partes internas de nuestro corazón y de preguntarnos qué queremos conservar realmente y qué preferiríamos desechar. Nunca somos demasiado viejos, y nunca es demasiado tarde para vaciar esos repletos bolsillos internos. Así que arroja algunas de esas viscosas papas fuera de tu saco ¡y anda a comer latkes en vez!