El otro día, mientras echaba un vistazo en una tienda de libros, me encontré con otro libro prometiendo "Las 10 Formas Para un Perfecto... algo".

Aquí está - ¡perfección! Si quieres la cita, el matrimonio, la familia, la vida perfecta, solamente compra el libro del experto y ¡pum! Consíguelo en tres o 10 pasos fáciles. Todos hemos visto o leído la plétora de tonterías ensuciando los estantes de auto-ayuda durante los últimos 25 años. Y si bien hay datos que ciertamente podemos recoger (usualmente cosas de sentido común), el insidioso problema es “expectativas sin sentido”.

Sin embargo, se vende porque el concepto de perfección es seductor. Convertirse en número uno siempre ha sido un sueño humano. ¿Quién no quiere hacer el aterrizaje perfecto en la barra de equilibrio olímpica? ¿Quién no quiere una pareja o un hijo "perfectamente" feliz? Pero "perfecto" se ha convertido en un pasatiempo cultural extremo. "Imperfecto" significa que no puedes tragarte 100 lombrices de tierra en menos de 30 segundos en televisión nacional.

Tengo fe en el espíritu humano de mejorar las cosas. Simplemente no creo en lo "perfecto".

En las relaciones humanas, el peligro es aún mayor. Rodeados por una cultura de "perfeccionismo", el ser humano normal solamente puede llegar a una conclusión: Todos somos un montón de fracasados. Los mismos títulos de esos libros implican que somos un desastre si hemos fallado en lograr el nirvana personal. Así que, como sombrereros locos, compramos estas cosas. Y entonces, para el "Paso Dos", cuando a pesar de nuestros mejores esfuerzos por seguir las "reglas" del experto nuestras parejas no han hecho listas de sus fallas, nuestros hijos están camino a Tijuana, nuestro perro se está comiendo nuestra Tabla de Valores Familiares, y nuestros suegros nos están sacando del testamento, lo que nos queda es: "Somos fracasados".

Todo esto porque el perfeccionismo es una imposibilidad en negrita.

¿El hijo "perfecto"? Empieza a ahorrar para las cuentas del psiquiatra.

¿La pareja "perfecta"? Revisa su (y tu) presión sanguínea.

¿La familia "perfecta"? Un lindo pensamiento.

Antes de que me llames una gruñona desesperada, yo he pasado mi vida ofreciendo esperanza y creyendo en el cambio. Tengo fe en el espíritu humano de mejorar las cosas. Simplemente no creo en lo "perfecto".

Así que hagamos un simple cambio de formulación. En vez de "perfecto", ¿Qué tal "suficientemente bueno"? "Suficientemente bueno" no significa recostarse en un sillón en un estado de estupor con una diet Pepsi en la mano mientras la familia se vuelve loca y todo se cae a pedazos. No.

"Suficientemente bueno" es difícil. Demanda trabajo real. Requiere un compromiso real. Pero no un compromiso a una fantasía, sino a desarrollar lo mejor de nosotros y a hacer las mejores elecciones para nosotros, sabiendo que a menudo en la vida nos esperan grandes complicaciones.

"Suficientemente bueno", en su mejor momento, es un concepto que los judíos podemos entender bien. Habiendo vivido en un mundo "imperfecto", ¿quién mejor que nosotros ha tenido que interiorizar el valor de hacer funcionar las cosas lo mejor posible? Esto no significa "conformarse". Al contrario. Significa seguir adelante para crear una realidad mejor (quizás “perfecta”), dada cualquier situación y circunstancia.

Y la realidad es: los buenos padres a veces tienen hijos difíciles. Las buenas esposas a veces son olvidadas. Los buenos esposos a veces son reducidos. Y solamente una pequeña parte de toda esta locura está dentro de nuestro total control personal.

"Suficientemente bueno" te permite hacer las cosas que puedes controlar sin destrozar tu ego.

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Esfuerzo vs. Resultados

"Perfecto" está motivado por los resultados.

"Suficientemente bueno" está motivado por el esfuerzo – una cualidad mucho más realista e importante, sin importar el resultado. Una y otra vez, vemos que la verdadera medida del éxito personal es "intentarlo".

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"Perfecto" establece expectativas poco realistas. Si no estamos rebozando de felicidad marital 24 horas al día, o si nuestro hijo nació con el temperamento de Genghis Kahn, nos sentimos como que hay una fiesta ocurriendo y nuestra invitación se perdió en el camino.

"Suficientemente bueno" nos permite manejar la vida de manera más real. Vemos potencial y límites, los evaluamos, forjamos estrategias, y tomamos decisiones sólidas basadas en esfuerzo y circunstancias.

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"Perfecto", significa que hemos "fallado" si no hemos alcanzado cada meta elevada.

"Suficientemente bueno" significa que hemos hecho nuestro mejor esfuerzo. Podemos perseverar o seguir adelante sin autoflagelación.

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"Perfecto" sugiere una lista de compras. Una talla única para todos los modos de proceder y estándares.

"Suficientemente bueno" nos permite hacer de la vida un trabajo hecho a medida. No se trata de "lo que es correcto para el Dr. Record de Ventas" sino de lo que funciona para nosotros y lo que nosotros queremos lograr.

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"Perfecto" sugiere cosas absolutas. Fracaso y éxito son definidos rígidamente.

"Suficientemente bueno" abraza el principio judío de clemencia y aceptación de situaciones factibles, incluso si son imperfectas. Requiere entender que no hay una respuesta, sino valores en competencia que deben ser evaluados, debatidos y considerados en verdad.

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"Perfecto" se convierte en una medida imposible de autoestima. Errores y malos pasos se convierten en una parte devastadora de nuestra autodefinición personal.

"Suficientemente bueno" nos permite separar nuestras fallas e imperfecciones humanas de nuestra visión personal completa. No solamente pone las debilidades de otras personas en perspectiva, sino que nos permite seguir queriéndonos, y a los otros, incondicionalmente, contribuyendo a nuestro bienestar psicológico y espiritual.

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La vida es un glorioso trabajo en progreso. La próxima vez que veas a algún "experto" pregonando "Diez Formas para el Matrimonio Perfecto" o "Cómo Educar al Hijo Perfecto", tira el libro a la basura y considera ajustar la vida bajo tus reglas, principios y realidades. Haz tu mejor esfuerzo y celebra el hecho de que sí, es verdad, no eres "perfecto", pero estás luchando por ser "suficientemente bueno".