El vuelo en avión ha revolucionado la forma en la que se vive en el mundo. A continuación, quiero compartir algunas reflexiones que hice en mi pasado viaje en avión. Cuando alguien desea explorar su mundo interior, emprende una especie de viaje en el que surgen algunas preguntas: ¿Cómo lograr una vida apasionante? ¿Cómo vivir en armonía con mi propio potencial y mi entorno? ¿Cómo poner las áreas de mi vida en sinergia con mi propósito? ¿Cómo enfrentar el miedo y el sufrimiento? ¿Cómo despertar el liderazgo de mi vida y no ser dirigido? En mi libro, "Propósito" – El eje central de una vida apasionante, brindamos herramientas prácticas para ganar el control de la vida emocional.

En este artículo quiero presentar un par de conceptos al respecto:

#1 - Desafía la gravedad

Vencer la fuerza de gravedad requiere de una inversión de energía muy fuerte. Un avión usa toda su fuerza al momento del despegue, y no la vuelve a usar por el resto del viaje. Los cohetes que viajan al espacio usan el 80% de su combustible solamente para el 20% de su recorrido. Esta condición del mundo físico nos muestra una realidad que afecta nuestra vida a nivel emocional y espiritual. Definitivamente, para superar una mala costumbre es necesario imprimir gran cantidad de energía. Para cambiar un mal hábito es necesario un profundo esfuerzo y mucha determinación. En la vida desafiamos constantemente las fuerzas que nos adhieren al pasado. Aunque a veces parece imposible, el panorama es prometedor. La principal exigencia es al inicio del camino, pero cuando uno supera la resistencia natural al cambio, el resto del vuelo es casi en "piloto automático".

#2 - Desafía la corriente para tomar vuelvo

Una parte importante de la aerodinámica implicada en el diseño de los aviones son sus alas y sobre todo esas planchas (flaps) que bajan y suben a la hora de despegar y aterrizar. Para tomar vuelo, un avión desafía la fuerza de gravedad. Para lograrlo, hay un factor determinante: la corriente. Para despegar, el avión debe avanzar contra la corriente de aire, y esa resistencia lo impulsa hacia arriba como una especie de "rampa" y lo ayuda a subir. Es mucho más fácil elevar un avión contra corriente, que a favor. Esto se aplica claramente a nuestra vida emocional y a nuestro propósito individual. Todos tenemos un propósito individual que cumplir. Y tenemos las herramientas mentales y emocionales para hacerlo. Solo que muchas veces sentimos miedo a ir en contra de la corriente. La crítica y el juicio despiadado amenazan nuestro sentido de libertad. Aquí va una invitación a avanzar y poner los motores a andar incluso contra la corriente, con la seguridad de que eso, a la larga, será una rampa que nos impulsa a volar.

#3 - Piensa primero en ti

Todos conocemos las famosas instrucciones de emergencia que se dan en los aviones, en caso de que haga falta —Dios lo quiera—. Una de esas instrucciones es el uso de las mascarillas de oxígeno. Un consejo muy interesante se da en relación con eso: "Si estás viajando con niños o con alguien que necesita asistencia, primero colócate tú la máscara y luego ayuda a quien te necesita". Podríamos pensar que se trata de una acción egoísta, pero viéndolo mejor, no lo es para nada. Si quieres ayudar a otros, debes tener en cuenta tu propio bienestar y tus necesidades. Empezar por allí, te permitirá ayudar a otros con mayor eficacia. Ocuparse de uno a nivel físico, emocional y espiritual, debe ser una tarea innegociable para realmente realizar nuestro potencial y ayudar a todos quienes nos necesitan.

#4 - Aprende a pilotear

Hemos comparado el viaje de uno hacia su propósito individual con el viaje en avión. El Rav Eliyahu Dessler escribe una enseñanza de su abuelo, Rav Israel Salanter, referente a la actitud básica que uno debe tomar a la hora de "pilotear" su vida:

"El primer precepto que una persona debe cumplir es convertirse en una ‘persona consciente’. ¿A quién se considera una ‘persona consciente’? A una persona que se detiene a pensar en introspección y cuyos actos tienen ‘sustancia y aroma’. Quien no es una ‘persona consciente’, sus actos son adolescentes y confusos".

"Una persona que es susceptible de tambalearse por cualquier pequeñez que se le aparece en su camino es una persona que vive en una confusión mental y espiritual, no es más que un adolescente".

La capacidad de conocerse a uno mismo y de ser responsable de los actos propios es la primera cualidad que define a una persona madura y lo convierte en el dueño de su destino. Eso es, en realidad, el primer paso para despegar a la grandeza.

Toma acción

Querido lector, te invito a que veas algún área de tu vida en la cual crees que necesitas un "despegue". Piensa, ¿quizás puedes poner en práctica algunos de estos consejos para alzar el vuelo que deseas? Si supieras que tras otro intento más lo lograrás, ¿lo intentarías? ¡Seguro que sí! Entonces, ¡Adelante!


Dedicado por un querido amigo anónimo, para la salud, éxito y bendición de su toda su familia. En memoria de David ben Messod, Esther bat Sarah, Salomón ben Rajel y Mercedes bat Messoda z"l.