Generalmente, en nuestras vidas de observancia, cometemos el error de pensar que a menos que hagamos todo perfectamente, no vale la pena hacer las cosas. Después de todo, pensamos, ¿por qué ser hipócritas?

En mi seminario, "¿Cómo criar a un Mensch?" (Un hombre decente), menciono que nunca debes de castigar a un niño cuando estás en un estado de enojo. Ahora, digamos que te invito a mi casa el próximo viernes en la noche después de la clase. Vienes a disfrutar una cena bonita de Shabat, pero durante la cena mis hijos empiezan a comportarse mal. (Sí, incluso los hijos de un rabino se comportan mal). Trato pacientemente de disciplinarlos, distraerlos, sobornarlos -- y después pierdo mi temperamento. Furiosa los castigo.

De camino a tu casa te dices a ti misma, "¡¿Acaso es una hipócrita?! Justo esta semana nos enseñó que no debemos castigar mientras estamos enojadas y ¡hoy hizo exactamente eso!".

¿Acaso soy una hipócrita? Los hipócritas dicen algo y no lo ponen en práctica porque nunca creyeron en eso desde un principio. Cuando te dije que no debes castigar mientras estás enojada, estaba diciendo lo que realmente creo. El hecho de que perdí mi temperamento el viernes en la noche no me hace ser una hipócrita; me hace ser un ser humano que está tratando de vivir bajo sus convicciones lo mejor posible.

Si cometo un error al criar a mis hijos, acaso diré: "¡Oh no! Perdí mi temperamento, creo que mejor se los daré al vecino para que los críe".

No. Me calmo, trato de apaciguar las cosas y empiezo de nuevo.

Si estás en una dieta y te comes una galleta, ¿es correcto decir: "si comí una entonces me comeré toda la caja?".

Definitivamente no.

Sin embargo, en relación al judaísmo, generalmente decimos que si no podemos hacerlo completamente, entonces es mejor no hacerlo. Esta idea es un error. Cada mitzvá que hacemos, cada acto de bondad, cada reconocimiento de Dios es para siempre - inclusive que cometamos un error un minuto después y uno antes.

Algunas veces en la vida puede ser que tomes tres pasos para adelante y dos pasos para atrás. ¡Pero al menos estás progresando!

Esfuerzo y Éxito

Tenemos nuestros ideales - no gritarle a nuestros hijos, saludar a todos con una sonrisa, juzgar a la gente bondadosamente, recordar que hay un Dios por encima de nosotros - pero es difícil vivirlos. Dios entiende eso. Él nos creó. Él no se sorprende cuando cometemos errores.

Nuestros sabios dicen: "De acuerdo al dolor es la recompensa" (Avot 5:26). Esto significa que la recompensa llega por haber hecho el intento y no por el logro. Todo lo que Dios quiere de nosotros es que hagamos el esfuerzo, ya sea que tengamos éxito o no. Dios no espera la perfección, pero sí espera que intentemos entender la vida, tomar decisiones basadas en nuestros valores y no en impulsos y emociones, e intentemos vivir de acuerdo a esas decisiones.

Nuestros Sabios preguntan: ¿Cuál es la diferencia entre una buena persona y una mala persona?

La respuesta es que "una buena persona cae siete veces y una mala solo una" (Proverbios 24:16). Una buena persona se cae siete veces y se vuelve a levantar, y otra vez y otra vez y otra vez. Pero una mala persona se cae una y nunca se vuelve a levantar.

No podemos evitar cometer errores, pero lo que aprendemos de esos errores y como vivimos nuestra vida después, es la verdadera prueba de todo ser humano.

Juzgando a los Demás

Nuestros sabios preguntan: ¿Cuándo tienes permitido juzgar a otra persona? La respuesta es: nunca. La explicación a esta respuesta es la siguiente:

¿Quién dice que tu sangre es más roja que la del otro? (Talmud- Sanedrín 74a).

En otras palabras, no sabemos quién es más querido a ojos de Dios. No sabemos quién es realmente una mejor persona, el vagabundo o el científico. No sabemos que desafíos Dios le ha dado a alguien mientras crecía. Conocemos a la gente a la mitad de su vida, quizás en el capítulo 3 del libro. No tenemos idea de lo que pasó en el capítulo 1 y 2, y por certeza en el 4, 5, y 6.

Sin embargo, somos tan rápidos para juzgar. Una persona que parece estar en un nivel muy bajo, de hecho, tal vez ha tratado de trabajar muy fuerte para sobreponerse a las dificultades y llegar inclusive a ese nivel. Otros, aunque se vean rectos y con logros, tal vez sólo están usando un poco de su talento y herramientas.

¿Qué tan seguido la gente te ha alabado por algo que viene natural y que toma muy poco esfuerzo de tu parte? Probablemente es una habilidad artística o tu fluidez para hablar. Sin embargo, otras áreas de tu vida que probablemente no vengan tan naturales te tomarían una cantidad mucho mayor de dolor y esfuerzo. Puede ser que no sean las áreas que brillen y traigan atención, pero tanto tú como Dios saben que son mucho más importantes en términos de realización personal.

La tradición judía dice que no podemos juzgar a alguien hasta que "hayamos llegado a su lugar". Y ya que nunca podemos estar exactamente en el mismo lugar y en las circunstancias de vida de otra persona, nunca tenemos permitido juzgar a nadie.

Pero esto no significa ser muy abiertos y aceptar a cualquiera o cualquier cosa. No podemos juzgar a una persona, pero podemos juzgar sus acciones. Inclusive cuando la gente comete errores, todavía podemos ver lo mejor en ellos, amarlos, y cuidarlos a pesar de sus errores. Esto lo vemos con nuestros hijos. ¿Quién sabe sus defectos mejor que nosotros? Sin embargo, escogemos amarlos.

Sólo Dios puede juzgar verdaderamente a una persona y Su juicio es especial para cada individuo - no está basado en una fórmula. Maimónides dijo que una persona puede lograr un solo mérito que puede sobrepasar una vida de errores.

Potencial Infinito

¿Cuál es el primer atributo que utiliza Dios para juzgar a una persona? Es el del estudio de la sabiduría de vida. Esto no significa cuánto sabemos, sino que se basa en cuán fuerte intentamos averiguar lo que es correcto. Dios no espera perfección, pero espera que hagamos el intento en cada aspecto de nuestra vida.

Nuestros Sabios nos enseñan: "No te veas a ti mismo como una mala persona". Esto significa que es un error inclusive juzgarnos a nosotros mismos. Todos nos equivocamos en el juicio, pero cada uno de nosotros fue creado a imagen de Dios y ponernos la etiqueta de "tontos", "malos", o "sin valor", va en contra de Su plan. Cada persona fue creada con un potencial infinito.

Cuando cometas un error, detente, clarifícalo, y sigue adelante. No dejes que un error desprecie a la persona buena que sabes que eres, y la grandeza que Dios sabe que puedes lograr.

Como ejercicio, piensa en alguien a quien admiras. ¿Cómo esta persona mira a los demás? ¿Los juzga para bien? ¿Hace un esfuerzo para juzgar a la gente positivamente? ¿Cuál es su sentido personal de autoestima?

Trata de recordar una historia de su vida que ilustre estos ideales. ¡Y después vive con ella!

Adaptado de "Remember My Soul" por Lori Palatnik (Leviathan Press, Pikesville MD, 1998)