A veces sentimos que para lograr un balance entre nuestro matrimonio, nuestro rol de padres, nuestro trabajo y las responsabilidades de la vida necesitamos ser malabaristas profesionales. Nuestros hijos nos necesitan, nuestra pareja espera que la apoyemos y acompañemos y, además, tenemos padres, trabajo, presiones financieras y obligaciones diarias que exigen nuestra atención todos al mismo tiempo. Y eso es sin contar nuestro deseo de preocuparnos también de nosotros mismos. Tomarnos un tiempo para ir al gimnasio o beber un cappuccino en una cafetería nos hace sentir culpables.

Algunas noches nos acostamos pensando que nadie en la familia es feliz porque cada uno siente que se dedica más a los demás que a sí mismo... y eso nos incluye a nosotros.

Aquí presento cinco estrategias para hacer malabares con nuestras relaciones y compromisos, ¡sin que se nos caiga nada!

1. Cuídate

Cuando hay una emergencia en el avión, primero debes ponerte la máscara de oxígeno a ti mismo y luego puedes comenzar a encargarte de tus niños. Si tú no respiras, no puedes ayudar a nadie.

Si te sientes asfixiado/a, tu familia lo sentirá. Comienza ocupándote de ti mismo, de tu salud mental, emocional, física y espiritual. Haz un plan y fija objetivos reales. Deja de ignorarte a ti mismo. Esto no es ni egoísta ni egocéntrico, y no debes sentir culpa por ello. En lugar de ver la satisfacción de tus necesidades como algo egoísta, velo como el mejor regalo que puedes darle a tu familia: un tú feliz.

2. Reconoce el desafío

Cuando nos sentimos presionados, estallamos con nuestra gente más cercana; nuestra familia y amigos son los blancos más convenientes. Y cuando alejamos a nuestros seres queridos, comienza un ciclo que nos deja aislados y en soledad. Nuestras relaciones sufren; aquellos que pueden ayudarnos a encontrar calma en la tormenta se alejan cada vez más.

En lugar de enojarte con tu pareja, busca un momento tranquilo para hablar. Concéntrate en tu tono de voz y en tu lenguaje corporal. No hables con impaciencia ni parezcas frío. Di: “Siento que estoy bajo una gran presión. Sé que parezco irritable y caprichoso. Me siento sobrepasado. Y a pesar de que esto no es una excusa, es algo que me está haciendo actuar de mala manera. Estoy mal y quiero buscar soluciones”.

Muestra que te das cuenta del problema, en lugar de vivir como si no pasara nada.

3. Anticipa y planea

Muchas veces el sentimiento de sentirnos sobrepasados proviene de estar atrapados una y otra vez en el mismo problema. Los niños vuelven de la escuela todos juntos, las mañanas son descontroladas, tu pareja tiene problemas laborales y entra a casa de mal humor. Y estos desafíos ocurren día tras día. La verdadera sorpresa es: ¿Por qué siempre te atrapan desprevenido?

Si sabes que las mañanas serán estresantes, entonces puedes decirte a ti mismo que sabes lo que se viene. Entender que tu pareja estresada necesita unos momentos para relajarse antes de interactuar contigo evitará que te enojes noche tras noche. Te sentirás preparado en lugar de sentirte desconcertado.

La anticipación también te ayuda a encontrar soluciones. Puedes crear un plan realizable en lugar de bajar los brazos al sentir que es simplemente imposible. Si anticipas que la noche será caótica y que la casa estará llena de ruido cuando vuelvas después de un día difícil, será menos probable que estalles, ya que sabrás lo que te espera al abrir la puerta. Y puedes ser realista y encontrar formas prácticas para encontrar el balance en lugar de explotar.

4. Encuentra tu energía positiva

Algunos vivimos la vida con positividad, mientras que otros sólo escuchan voces negativas. La elección es nuestra. Cuando ennegrecemos nuestra situación, nada parece estar bien. Caemos fácilmente en un estado de descontento. Nuestra mente sólo tiene presente el peor escenario posible. Incluso las dificultades más pequeñas parecen terribles si no creemos que las superaremos.

Algunos pensamientos que debemos intentar evitar: “Mi vida es una locura”. “Nada me sale bien”. “Nunca solucionaré este problema”. “Odio mi vida”.

Cuando tienes un sonido constante en tu cabeza que te dice que tu vida es miserable, pierdes tu fuerza positiva interior. Las soluciones se hacen difíciles de encontrar. La vida parece oscura. La alegría es un sueño distante que continúa siendo inasequible.

Las personas más felices que conozco son las más positivas. Pero vivir con una actitud positiva requiere esfuerzo. Cuando te encuentres caminando por el carril negativo, toma conciencia de lo que está ocurriendo. Contrarresta el pensamiento negativo con uno positivo.

5. Haz una lista de tus prioridades y objetivos

Pasamos demasiado tiempo ocupados con actividades insignificantes que nos quitan la sensación de equilibrio. Navegar en internet, chequear Instagram, jugar con el teléfono y mandar mensajes de texto son formas de perder horas y horas. No entendemos lo preciado que es nuestro tiempo en este mundo. Damos por sentado las oportunidades con la familia. En lugar de interactuar con nuestros seres queridos, olvidamos cómo apreciar los momentos más simples. Es obvio que sintamos que no tenemos equilibrio.

Hay demasiado desorden emocional nublando nuestras vidas. Es hora de que nos organicemos y nos deshagamos de los insensatos hábitos que evitan que vivamos nuestras vidas al máximo. Comienza por pensar en cuáles son tus prioridades. Haz una lista de tus objetivos más importantes. ¿Cuánto tiempo de tu día representa esos valores? ¿Cuánto tiempo es desperdiciado, haciéndote sentir que no tienes suficiente tiempo en el día?

Tratar de encontrar el equilibrio buscando soluciones te ayudará a vivir con un espíritu positivo, a sentirte energizado y a manejar los desafíos de la vida.