Cuando ocurre una tragedia el mundo entero se conmociona, todos sentimos empatía con quienes sufren y al mismo tiempo rezamos por su bienestar y le agradecemos a Dios por el bienestar de los nuestros.

Las imágenes y las narraciones de lo acontecido son estremecedoras, no hay forma de imaginar la fortaleza que hace falta para rearmar hogares y una ciudad entera después de semejante desastre natural.

Imagino las familias allí, tratando de evitar la desesperación, el sentimiento de impotencia, los berrinches de los niños, el vivir un cambio de rutina forzado y no tan placentero.

Cuando escuché sobre el pronóstico del huracán, lo primero que se me vino a la mente fue algo gracioso – quizás tratando inconscientemente de no pensar en la cantidad de sufrimiento que originaria; pensé: ¿Cuántas baterías de notebooks se habrán vendido en los días previos? Al saber que se va a estar por días sin electricidad, además de necesitar aprovisionarse con alimentos, tenemos que asegurarnos de organizar nuestros días de la manera más productiva posible.

Y, de ahí, pasé a pensar en otra cosa.

Después toda tragedia siempre vemos gente que, entendiblemente, sale muy golpeada emocionalmente. Pero también están esos otros, los que durante los peores momentos buscaron una forma de protegerse, de estar bien; buscaron los puntos positivos de la misma, y al encontrarlos fortalecieron una parte de su personalidad que les permitió disfrutar la vida a partir de ese episodio mucho más que antes. Algunos, como Ric Elias, hasta tomaron esa sabiduría aprendida y se hicieron famosos transmitiéndola.

Y luego me acordé de una broma.

Una mujer está caminando por la calle y encuentra una especie de tetera metálica. Recordando las historias que había leído durante su infancia, se ilusiona con la fantasía del genio y los deseos. Un poco avergonzada, se fija que nadie esté mirándola y la levanta. Al frotar la tetera, imagina lo que ocurrió. ¡Sí, salió un genio! Y le ofreció cumplirle un deseo. Sin mucha necesidad de pensar, la mujer dijo: "Quiero ser lo más importante para mi marido, quiero que esté todo el tiempo pensando en mí, que cuando no pueda estar conmigo me extrañe terriblemente, quiero que me encuentre interesante, divertida, que quiera llevarme a todos lados".

El genio la miró, hizo un particular movimiento con las manos, y la convirtió en un iPhone.

La broma es divertida, pero recordemos que una broma sólo puede ser divertida si tiene alguna conexión con la realidad. En este caso, esa realidad es, al menos, triste.

Entonces me di cuenta de que esta tragedia brinda una oportunidad de oro para dar un salto que mejorará la vida de todo el que se anime a darlo. Días y días sin trabajo, sin escuela, sin centros comerciales, algunos hasta sin computadora, sin internet, sin smartphones, ¡sin nada!

¿Sin nada?

De repente tienen por delante horas y horas para estar con la familia. Lo que muchos esperan por meses para disfrutar, y sólo lo tienen durante un par de semanas al año, estas personas pueden aprovechar de manera impensada y sin tener que pedir favores en el trabajo o en la escuela para que los tiempos de todos coincidan.

Puede dar miedo, puede que alguien sienta que no sabe lo que hacer o lo que decir, que no sabe cómo divertir a los niños o cómo mantener una conversación de horas – o días – con su mujer. Pero lo único que hace falta es intentarlo. Al dar el primer paso, al mirar a los niños con una sonrisa y decirles: "¡A jugar!", ellos se encargarán del resto. Ellos sabrán a qué jugar, ellos sabrán cómo pasar toda la tarde entreteniéndose – y entreteniendo también a papá y a mamá. Después de todo, lo importante es ver a nuestros hijos jugando, ver lo grandes que están, apreciar lo que han madurado en el último tiempo, emocionarnos por completo cuando nos dan un beso… Nada en el mundo tiene más capacidad de darnos placer que nuestros propios hijos. ¿Los están aprovechando?

Y una conversación profunda con nuestro amor, analizando temas como el significado de la vida, la dirección que elegimos para nosotros y para la educación de nuestros hijos, lo fieles que pensamos que estamos siendo a nuestros valores, quizás hasta cuestionando algunos valores para ver si podemos entenderlos o mejorarlos un poco más, o quizás solamente agradeciéndole por las cosas pequeñas y grandes que hace por nosotros y por la familia, diciéndole lo que nos gusta de ella, cuáles son las cosas que hace que nos llenan de amor, y escuchar cuando nos dicen lo mismo a nosotros.

De nuevo, lo único que hay que hacer es animarse. Al dar ese primer paso, el resto viene solo.

La situación de los afectados es muy difícil, pero si lo vemos con los anteojos de nuestros propios valores la perspectiva es muy distinta. Puede parecer que no tienen nada, pero en realidad lo tienen todo.

Puede parecer que no tienen nada, pero en realidad lo tienen todo.

Y nosotros, el resto de los miles de millones de habitantes del planeta, ¿qué podemos aprender? La respuesta es simple: exactamente lo mismo.

Nosotros no perdimos media casa (o la casa entera), días de trabajo o escuela, autos, nada. Nuestra vida sigue siendo tal cual era hace unos días. Tenemos todo lo que teníamos, y no tenemos la oportunidad de tener unos días "off" con la familia. Pero nosotros, los que fuimos bendecidos con la posibilidad de seguir viviendo nuestra vida con normalidad, podemos elegir apreciar la oportunidad que ellos tienen y hacerla propia. ¿Cómo? Planificando ahora mismo una cita con nuestro/a esposo/a. Decidiendo que este domingo vamos a salir a disfrutar de una tarde con los niños. Vamos a levantar los ojos del iPhone, y los vamos a fijar en los ojos de nuestro amor mientras le decimos "Te amo, gracias por estar a mi lado".

Nuestros Sabios nos enseñan que todo es para bien, tanto lo que nos parece bueno como lo que nos hace sufrir. Convirtamos esta terrible tragedia en un evento por el que hubiéramos pagado para vivir.