Las personas confunden deseo con determinación. Puede ser que te gustaría correr una maratón. Pero el que lo logres no dependerá de si deseas ese logro, sino de si estás comprometido con él y de si estás determinado a tener éxito. ¿Cuánto quieres lograrlo? ¿Cuán motivado estás? Dices que quieres realizar tu ambición, pero ¿cuán serio eres? Yo puedo decirte una cosa que sí es cierta, la probabilidad de que alcances tu meta no depende de tu genuino interés en ese logro, sino de si eres capaz de tener un impulso y entusiasmo reales.

Desear algo muchísimo no es lo mismo que ser totalmente serio en cuanto a lograrlo.

Conozco personas que les encantaría comenzar su propio negocio o escribir un libro, y no dudo su sinceridad. Pero tampoco dudo que esto nunca ocurrirá. ¿Por qué? Porque desear algo muchísimo no es lo mismo que ser totalmente serio en cuanto a lograrlo. Solamente cuando una idea cambia de un sueño a una meta concreta, incluyendo un plan de acción detallado, las cosas comienzan a ocurrir. ¿Por qué muchas ideas realmente geniales terminan siendo un fracaso? Una razón clave es que en nuestras propias mentes nos estamos menospreciando; estamos socavando nuestro propio éxito. ¿Estamos preparados para creer en nosotros mismos?

Tu elección de palabras revela lo que estás pensando realmente. Aquí hay tres palabras de las que cuidarse: “Si...”, “Intentar” y “Pero”. Utilizarlas implicará que estás dudando de ti mismo. Estas expresiones usualmente indican que tú no crees en lo que estás diciendo, así que, ¿qué probabilidad tiene tu meta de llegar a rendir frutos?

SI – "Si finalmente logro organizar mis asuntos, tendré un plan de negocios increíble". "¿Si?" ¿Qué tipo de lenguaje es ese? ¡Yo pensé que eras serio! No digas “Si” – di ¡Cuando! Pensé que dijiste que era un plan increíble, entonces ¿por qué comenzar con "Si"? No tengo idea que es lo que dice tu plan de negocios, pero si tú no estás completamente entusiasmado con él, hay una gran probabilidad de que siga siendo un gran "Si".

“Si” es dudoso. ¡Prohíbe esa palabra! "Si" puede implicar elección, pero a menudo simplemente significa que dudas que ocurrirá alguna vez. Nuestros Sabios dicen (Talmud Kidushin 40a) que Dios se relaciona con una intención positiva como si fuese una acción. ¿Por qué? Porque si tienes una intención seria, lo más probable es que resulte en acción. Cualquier incredulidad, ya sea en Dios o en ti mismo, es problemática. ¿Hay algo que te gustaría hacer? ¡Entonces hazlo! En varias ocasiones en la Torá, la palabra en hebreo para "Si" ("im") significa en realidad "cuando"; me imagino que "si" no es siempre una opción.

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INTENTAR – "Voy a intentar organizar mi oficina antes de que esté literalmente sumergido en mis papeles". ¿A que te refieres con "intentar"? ¿Vas o no vas a ordenar tu oficina? Nadie en la historia del planeta ha intentado limpiar su oficina, o lo hizo o no lo hizo.

La palabra "intentar" presupone fracaso. La palabra "intentar" es usada a menudo cuando hay una expectativa de derrota. No vas a intentar enfrentar el diluvio de tu oficina, ¡tú "vas" a enfrentarlo! No puedo garantizar que tendrás éxito, pero puedo garantizar que si intentas hacerlo, no lo tendrás. Tú no intentas hacer tus cuentas, solamente las haces. Para alcanzar una meta, no lo intentes; tan sólo hazlo. Como Yoda dijo en El imperio contraataca: "Hazlo, o simplemente no lo hagas. No hay 'intentar'". Y así como lo expresó Rav Menajem Mendel de Kotzk (1767-1859), conocido como el Kotzker Rebe: "Decir 'Quiero hacerlo', es una mala característica; decir 'Voy a hacerlo' es mejor; decir 'Lo estoy haciendo' es una buena característica". Con la ayuda de Dios, tendrás éxito.

PERO – "Estoy comprometido a trabajar para entender este manual de computadora, pero necesito entender algunas otras cosas primero". La palabra "pero" es el equivalente verbal a la reversa de tu auto. Niega lo que se haya dicho antes. "Pero" es un gran borrador. Borra cualquier posible intención que hayas expresado anteriormente.

Si una amiga te dice, "Sara, te ves realmente bien hoy, pero es una lástima tu peinado", sería mejor si ella no hubiese dicho nada. Cuando alguien dice, "Sí, pero…" tú sabes que el énfasis está puesto en el "pero", no en el "sí". Cuando estás expresando tu afirmación positiva, no hay "pero". No uses esa palabra otra vez.

Cambiar tu lenguaje no es la solución a todos tus problemas, pero es un ingrediente esencial. Cuando hablamos, incluso si nadie escucha una palabra de lo que decimos, el cerebro presta mucha atención; registra las advertencias, la duda. Esto envía un mensaje a tu cuerpo: no hagas demasiado esfuerzo; este tipo no va en serio.

Así que comienza a hablar como si lo dijeras en serio. Sin utilizar “si”, “intentar” o “pero”.

Extraído del libro "There Must Be a Better Way" (“Debe haber una mejor forma”), por Yossi Ives.