¿Te ha pasado alguna vez que alguien te ha pedido algo y dijiste que "sí" cuando realmente querías decir que "no"?

Algunas personas lo llaman ser “políticamente correctos” y otros lo llaman ser “hipócritas”, pero con uno mismo.

Cuando decimos que "sí" a los demás, cuando en realidad queremos decir que "no", entonces el "no" nos los estamos diciendo a nosotros mismos. Y además, la persona que recibe ese "sí" a medias, puede sentir que en el fondo queríamos decir que "no", así que de igual forma nos estamos delatando.

Por eso entonces nos vemos corriendo de un lugar a otro como gallinas sin cabeza por querer cumplir con todo el mundo para “quedar bien” y “evitar problemas”. Y yo me pregunto: ¿Quedar bien con quién?

A veces para tratar de disimular, lo que hacemos es quedarnos callados. Nos tragamos la respuesta. Y lo que pasa después es que se nos hace un nudo en la garganta, nos da acidez y dolor de cabeza y no sabemos ni por qué. Aparte, nos molestamos con la persona que nos hizo la pregunta, cuando ella genuinamente sólo quería saber si podíamos hacer X o Y. No es su culpa que yo no tuve el valor de contestar lo que realmente era significativo para mí.

Decir que "no" es igual de poderoso e importante que decir que "sí". Ahora, eso no quiere decir que debemos andar por la vida diciéndole que "no" a todo y a todos.

Cuando respondemos que "sí" o que "no", debemos hacerlo desde un lugar de respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. Si no nos respetamos a nosotros mismos y no nos valoramos, dejaremos que los demás tomen ventaja sobre nosotros y nos dejaremos manipular.

No todo es blanco o negro. Hay muchos grises en el camino. Si me dicen algo que no me gusta en su totalidad, no tengo que descartarlo de inmediato. Puedo transformarlo para que se convierta en un "sí", si es realmente lo que quiero.

Por ejemplo: Una decoradora le enseña a su cliente el diseño que hizo para su sala nueva. Al cliente no le fascina y tiene dos opciones: Una es decirle que no le gustó del todo y que quiere algo totalmente diferente, y la otra es trabajar en conjunto para llegar a un "sí" para las dos partes.

Con respeto y tolerancia, podemos tener conversaciones reales con cualquier persona, siendo sinceros con nosotros mismos y con los demás.

Además, cuando aprendemos a decir un "no" positivo a las personas a nuestro alrededor, también aprendemos a decirnos que "no" positivo a nosotros mismos.

Aquí me refiero a que podemos negarnos esa barra extra de chocolate que no necesitamos, podemos decirle que "no" a las drogas y a cualquier otro vicio.

Diciéndole que "no" a las cosas que nos hacen daño y a otras que no son importantes para nosotros, creamos el espacio necesario para decir que "sí" con toda nuestra energía y nuestra confianza en los momentos deseados.

Que Hashem siempre nos de la sabiduría necesaria para poder decir "sí" y "no" en el lugar y el momento adecuado.