Nota del editor: gracias a Dios en la actualidad, casi siete años después de la quimioterapia, el hijo del autor es un sano joven de 19 años.

29 de septiembre de 2007, 11 am.

Estoy sentado en el Hospital Hadasa Monte Scopus de Jerusalem esperando que los cirujanos extirpen un tumor del tamaño de una pelota de golf del estómago de mi hijo de 12 años. Alrededor de una semana después me dirían que era maligno.

Pasamos los cuatro meses siguientes en la sala de oncología del Hospital Hadasa Ein Kerem. Fueron los cuatro meses más locos de mi vida.

Pero esto no se trata de cáncer, desesperación o depresión. Se trata de la vida, la fe y la esperanza. Y de la manera en que puedes convertir a todo lo que te pasa en una experiencia positiva de aprendizaje y crecimiento.

Cuando la situación se pone difícil y la vida nos pone esas crueles piedras en el camino, necesitamos tener una perspectiva saludable sobre la vida y un kit de trucos probados para reaccionar y actuar de la mejor manera.

Con un clic en el mouse quieres vincular felicidad, optimismo y esperanza en lugar de tristeza, depresión y desesperación.

Puede que no tengas control sobre todo lo que ocurre en tu vida, pero ciertamente puedes controlar la manera en que reaccionas.

Gracias a Dios, junto a la cama de mi hijo, Dios me dio la oportunidad de hacer exactamente eso. Ahora veo cómo la experiencia fue una bendición (aunque no sé si mi hijo ya lo ve de esa forma).

En situaciones de peligro de vida, es fácil alcanzar entendimientos elevados y comprender verdades de la vida. ¿Por qué? Porque te conectas automáticamente con lo que es verdaderamente importante.

El mayor desafío es trasladar esta sabiduría a la vida diaria. Hacerlo es una lucha constante, pero esa es la esencia de la vida: crecer dando pasos pequeños y graduales, todos los días.

Lección 1: Descubre la verdad por ti mismo

El hecho que un libro haya sido súper ventas durante meses no prueba que sea bueno. El hecho que alguien crea que una carrera es buena para ti no significa que sea cierto.

Lo mismo ocurrió con el cáncer. Al principio estábamos completamente a merced del personal médico, aceptando ciegamente toda palabra e instrucción de ellos.

Pero a medida que fue pasando el tiempo fuimos aprendiendo más cosas, tomando más conciencia y nos fuimos involucrando cada vez más. Fuimos haciendo cada vez más preguntas (con el aliento de los doctores) y pudimos verificar que estuvieran dando las dosis o las drogas correctas en el momento indicado.

Es tu vida, no dejes que nadie la viva por ti.

Consejo: Haz todo lo posible por pedir muchas opiniones, pero asegúrate de que la decisión final sea tuya.

Lección 2: Siempre ve el lado positivo

Eso no quiere decir que debas ignorar lo negativo ni volverte insensible ante las tragedias. Significa que debes esforzarte para encontrar lo positivo en toda persona y evento que ocurra en tu vida.

Fuimos testigos de un terrible dolor y sufrimiento pero, al mismo tiempo, vimos una increíble proliferación de calidez y bondad humanas. Ese fue nuestro enfoque y lo que nos mantuvo alegres y optimistas.

La clave está en el enfoque. Puede que por fuera el día sea lluvioso y frio, pero que por dentro sea cálido y soleado. Si te esfuerzas lo suficiente, veras lo positivo en todo.

Consejo: piensa en una persona que no te caiga bien. Encuentra al menos una o dos cosas buenas sobre ella y enfócate en ellas. ¡Enfócate también en tus propios rasgos positivos!

Lección 3: Puedes adaptarte a lo que sea

Tuvimos que hacer cambios en nuestra vida de la noche a la mañana. Nueva rutina, nuevas prioridades y la imposibilidad de conservar nuestros trabajos.

Mi esposa y yo nos turnamos para estar 24 horas al día con Guilad, nuestro hijo. Tuvimos poco tiempo para nuestros otros niños y las tareas diarias quedaban sin hacer.

Sin embargo, dado que esta era obviamente la prioridad en nuestra vida en ese momento, dado que nuestras vidas (y seguramente también la de nuestro hijo) dependían de ello, simplemente lo hicimos. No tuvimos otra opción, sólo adaptarnos.

¿Qué harías si tu vida dependiera de ello? ¡Hazlo ahora! No esperes que un gran problema te fuerce a cambiar.

Consejo: haz ahora el cambio que sabes que debes realizar. ¡Puedes hacerlo!

Lección 4: Pregúntate constantemente “¿Para qué estoy viviendo?”

Esta es probablemente la pregunta más importante de todas. Y cuando te enfrentas a la muerte, debes ser real con la vida.

Cualquiera de nosotros podría dejar este mundo sin previo aviso. ¿Qué garantiza que mañana nos levantaremos? ¿Cómo sabes que sólo porque estás leyendo esta oración no morirás antes de leer la próxima?

En el pabellón de oncología o en un funeral, la cruda conciencia de mi mortalidad te atropella como una locomotora. Sólo estamos aquí por un breve tiempo y ni siquiera sabemos cuánto será. ¿Qué es lo importante para ti? ¿Cuáles son tus objetivos en la vida? No te dejes llevar por las rutinas de la vida.

Vive para tus objetivos. Vive para tus sueños. Aprecia el momento.

¿Por qué cosas estás dispuesto a vivir?

No desesperes si no tienes las respuestas, a veces puede llevar años encontrar el propósito de tu vida. Pero nunca dejes de preguntar.

Consejo: no te dejes llevar por la vida. Pregúntate todos los días: ¿Para qué estoy aquí? ¿Por qué Dios me puso aquí en este momento?

Lección 5: Siente el dolor

Si quieres tener relaciones saludables y exitosas en tu vida, debes desarrollar la sensibilidad al dolor de los demás. Y si no puedes sentir el dolor, intenta al menos de sentir el dolor de no poder sentir el dolor.

Estábamos en un pabellón con muchos niños árabes, y estábamos del mismo lado de la batalla. Las diferencias políticas, nacionales y religiosas se desvanecieron de inmediato; simplemente comienzas a ver un ser humano que está sufriendo.

Si recordamos que todos los seres humanos son creados a imagen de Dios y que todos están aquí por un propósito, se hace más facil eliminar los prejuicios y las diferencias y enfocarse en los aspectos comunes.

Consejo: la próxima vez que veas a alguien sufriendo intenta ponerte en su lugar.

Lección 6: Llora

Aprende a llorar. Aprende a derramar lágrimas. No te contengas. Nadie pensará que eres menos hombre por llorar.

Yo lloré mucho durante nuestro encuentro con el cáncer. Las lágrimas son un regalo inmenso; nos recuerdan que somos humanos, que no somos brutos insensibles. También nos ayudan a liberar la tensión y los sentimientos profundos de manera inexpresable y nos ayudan a reconocer el dolor de los demás.

Además, al igual que con las plegarias, ninguna lágrima es en vano…

Consejo: está bien llorar.

Lección 7: Nunca estás solo

Durante la quimioterapia, fue sumamente reconfortante recibir llamadas de amigos simplemente para decir “estoy pensando en ti”.

Mi esposa y yo estábamos junto a Guilad 24 horas al día, 7 días a la semana, lo cual le dio mucha confianza y seguridad durante su estadía en el hospital.

Incluso después de que todos los amigos se hubieran ido, o de que tus padres ya no estén contigo… incluso cuando estás solo despierto a las dos de la mañana junto a la cama de tu hijo enfermo, Dios siempre está contigo. Es nuestro padre eterno, está con nosotros en todo momento, tanto en las buenas como las malas.

Nunca estás solo.

Puede que no seamos Dios, pero sí podemos llamar a la gente para decirles que las queremos. Incluso si no están viviendo una tragedia. Incluso si no necesitamos nada de ellas.

Toda muestra de preocupación le brinda al receptor mucha calidez, autoestima y felicidad. También trae mucha bondad al mundo.

Consejo: ¡Llama a un amigo hoy mismo!

Lección 8: Mantén tus preocupaciones dentro de la proporción correcta

La mayoría de las cosas en la vida no son tema de vida o muerte; puede que sean cosas serias, pero no de vida o muerte.

Vimos mucho de vida y muerte mientras estuvimos en el hospital, por lo que sabemos que tuvimos mucha suerte. Vimos niños que habían nacido con leucemia y que se estaban sometiendo a un tratamiento de dos años que podría no funcionar, vimos chicos que tenían cáncer por segunda, tercera o cuarta vez, vimos dolor y sufrimiento interminables… y sí, también vimos muerte.

Nuestra prioridad era superar todo esto. No entendimos lo que significaba tratamiento agresivo hasta que pasamos cuatro meses consecutivos en el hospital turnándonos con mi esposa.

Ese fue nuestro trabajo de tiempo completo.

Gracias a Dios recibimos ayuda financiera, con los niños y con todo lo demás. Nuestra comunidad fue increíble. Más de 50 mujeres prepararon comida para nosotros durante ese tiempo; ¡nunca comí tan bien en mi vida! Alguien hacía las compras para nosotros todas las semanas y la gente venía a lavarnos la ropa y los platos.

Jakuna matata. Sin preocupaciones.

De hecho, una vez que nos damos cuenta que Dios cuida nuestra salud, nuestra economía y nuestras necesidades diarias en cada segundo de nuestro día, no tenemos preocupaciones.

Y desde ese momento, ya fuera durante la quimioterapia o en cualquier otro evento estresante, uso esta técnica para enfocarme en hacer lo que puedo hacer y dejar lo que no puedo en las manos de Dios.

Consejo: enfócate en lo que tienes, no en lo que no tienes.

Lección 9: El poder de la plegaria

Una vez que se corrió la voz sobre la situación de mi hijo, personas de todo el mundo comenzaron a rezar por él, a recitar Salmos, a comprometerse a no chismear y a muchas otras cosas de las que ni siquiera nos enteramos.

Un amigo organizó un grupo de Facebook llamado Reza por Guilad que reunió más de 4.000 miembros, la mayoría de los cuales ni siquiera nos conocía.

Al igual que las lágrimas de las que hablamos en la sexta lección, la plegaria es otra cosa que es más grande que nosotros mismos. Ninguna plegaria es en vano.

Cuando estás conciente de esto, todo lo que haces adquiere otra dimensión. De repente tienes mucho más cuidado y pones más esfuerzo en cada palabra del rezo, en cada palabra que dices, en cada acción mundana.

De repente te concientizas más de las consecuencias extremas de cada movimiento que haces.

Puede que Dios no responda como quieres, pero eso también es por una razón que no siempre comprendemos.

Consejo: reza hoy con todo tu corazón por algo que realmente deseas.

Lección 10: La gente quiere dar

En el hospital fuimos testigos de una bondad desbordante y de una entrega sin límites, tanto de la familia y los amigos como de absolutos extraños que aparecían para estar con nosotros o para darle palabras de aliento a Guilad.

Una persona nos trajo un exquisito pote de helado a las dos de la mañana… un amigo manejó durante cuatro horas sólo para jugar Scrabble conmigo en el hospital, un famoso rabino lloró por teléfono… y hubo un constante flujo de visitantes y voluntarios durante todo el día.

Una de nuestras pruebas más grandes en la vida es aprender a recibir. A menudo la gente quiere dar más de lo que necesitas recibir. Permíteselos. Debes estar preparado para recibir todo tipo de ayuda, ya sea física o emocional, directa o indirecta, con gratitud y buena cara.

Debes estar listo para interactuar con sensibilidad con gente que quiere ayudarte pero que no sabe cómo. ¡Puedes incluso inventar cosas que puedan hacer para ti! No porque tú las necesites.

Sino porque ellos lo necesitan.

Debes saber que toda esta bondad humana no es más que un brillante reflejo de la ilimitada e incomprensible bondad de Dios. Dios da sin límites ni condiciones.

Consejo: si estás en problemas, deja que las otras personas te ayuden. Si otra persona está en problemas, dale algo (aunque sea algo pequeño) de ti.

Lección 11: Todo segundo cuenta

Eso es lo que nos enseñó el suero.

Pasé muchas horas junto a eso, tantas que incluso puedo imitar sus sonidos: cuando la bolsa está vacía, cuando se mete aire en los tubos y cuando se está acabando la batería.

Pero cada goteo y cada gota… son vida.

A pesar de que los doctores conocían el tratamiento para la forma particular del linfoma de Burkitt que tenía mi hijo, nunca hay garantías de que vaya a funcionar. Todavía tienes que seguir rezando para que cada gota caiga exactamente en el lugar adecuado, para que cada célula del cuerpo de tu hijo reaccione como debería y para que cada enfermera haga exactamente lo correcto en cada momento. Cualquier error en la dosis, por más pequeño que sea, puede ser crítico.

Dios nos da vida en cada respiro, pero nosotros lo damos por sentado.

Recuerda Quién te está mirando. Recuerda Quién te mantiene con vida. Con cada respiro y respiro.

Consejo: lo primero que hace un judío cuando abre los ojos a la mañana es agradecerle a Dios por devolverle el alma y darle un nuevo día. Piensa en eso. Luego agradece.

Lección 12: Relaciones

Justo antes de comenzar la quimioterapia, un hombre sabio nos dio dos grandes buenos consejos:

  1. No llores delante de tu hijo.

  2. Ponte tu mejor ropa para ir al hospital.

Debes darte cuenta de cuánto influyes en tu entorno con tu estado de ánimo o la forma en que te ves.

La regla de plata en las relaciones humanas: que hayas tenido un mal día no significa que los demás tengan que sufrir. Tu rostro es de propiedad pública.

Cuenta la historia sobre el gran rabino Shlomo Zalman Auerbach que, en la noche en que su murió esposa, él estaba parado en el hospital sufriendo su pena. En ese momento, uno de sus estudiantes advirtió que el rabino estaba allí y se apresuró hacia él para contarle que su esposa acababa de dar a luz. El estudiante estaba tan excitado que no se le ocurrió preguntarle al rabino qué estaba haciendo en el hospital a esa hora de la noche.

Rav Auerbach le dio al hombre una cariñosa bendición con su usual sonrisa, llena de calidez y alegría. El estudiante se alejó contento, completamente ignorante del hecho de que su rabino acababa de perder a la compañera de toda su vida.

Consejo: no es lo más fácil de hacer, pero si puedes controlar tus emociones te convertirás en una fuente de fortaleza para ti mismo y para quienes te rodean. Pon una sonrisa en tu cara e inténtalo.

Lección 13: Da un paso a la vez

Cuando tus objetivos o proyectos parezcan muy lejanos, enfócate en el paso siguiente. Esto es mucho más alcanzable que intentar llegar al objetivo final, el cual parece distante e imposible de alcanzar.

Esta idea me quedó clara después de pasar muchas horas junto a la cama de mi hijo escuchando el incesante goteo de la quimioterapia. Toda gota debía llegar a la célula correcta y hacer su tarea; gradualmente, gota a gota.

Los logros sólo se alcanzan dando pequeños pasos; esfuerzos pequeños y consistentes, todos los días.

Consejo: elige un objetivo que hayas estado postergando. ¿Cuál es el próximo pasito que debes dar para empujarte en la dirección correcta? Dalo. Hoy.

Lección 14: Entendiendo el mensaje

Ahora, siete años después de la quimioterapia de mi hijo, puedo ver lo positivo que surgió de esa situación. No me llevó siete años darme cuenta de esto en particular, pero a veces sí toma ese tiempo o incluso más.

El sufrimiento, el estrés y la tragedia tienen un propósito; descubrirlo depende de nosotros.

Dios nos está enviando mensajes todo el tiempo; podemos elegir recibirlos, escucharlos y actuar.

O podemos elegir ignorarlos, regodearnos en autocompasión y culpar a todos y todo salvo a nosotros mismos.

Si Dios es omnisciente, todopoderoso y absolutamente bueno, nada puede pasar por casualidad. No hay coincidencias ni accidentes. Luchar con el sufrimiento significa entender que todos los eventos son significativos. Vivir con esta actitud nos permite ver la mano guía de Dios en nuestra vida diaria.

En el judaísmo hay un principio llamado medida por medida que, a grandes rasgos, significa que la consecuencia es acorde a la acción. Para ayudarte a entender el mensaje, Dios a menudo usará un medio que esté relacionado con lo que necesitas mejorar.

No siempre es fácil entender el mensaje; puede que en ocasiones incluso lo malinterpretemos. Pero igualmente eso es mucho mejor que ignorarlo por completo.

Porque si ignoramos el mensaje por completo y atribuimos todo lo que nos ocurre a la casualidad, nos estaremos privando a nosotros mismos del potencial de crecimiento y significado, y estaremos desperdiciamos la oportunidad de desarrollar nuestra cercanía a Dios.

Puede que algunas experiencias parezcan malas en el momento ya que no somos capaces de ver toda la imagen. Al igual que una buena película que nos hace pensar que sabemos lo que va a pasar al final pero que después nos sorprende con el desenlace. El director tenía el guión completo cuando comenzó.

Pero nosotros no.

También puede ser como el lado de atrás de un complejo tapete, en el cual vemos un caos de hilos desparramados. Sin embargo, cuando damos vuelta la tela y vemos la obra de arte terminada, nos damos cuenta que cada hilo tiene su lugar.

Entonces, ¿cuál es el gran consejo del sufrimiento?

Bueno, cuando luchamos para vivir con la consciencia de que todos los eventos le sirven a un propósito más elevado y que son exactamente lo que necesitamos en ese momento, podemos lentamente comenzar a aprender el bien real que yace detrás de toda situación.

Luchar con el sufrimiento nos permite usar todas las experiencias como herramientas para elevarnos, viéndolas como lecciones personales vitales y como una oportunidad para fortalecer nuestra confianza en la bondad infinita de Dios.

Debes saber que los tiempos difíciles que te toca vivir tienen un objetivo constructivo y un porqué. No eliminarás el dolor, pero puedes hacer que sea más fácil cargar con él.

Por último, recuerda: si te levantaste esta mañana, puede ser una señal de que Dios tuvo la suficiente fe en ti para darte otro día.