Recuerdo claramente el momento en que entendí que cada persona es un universo completo, al igual que yo. Puede sonar un poco raro, incluso pretencioso, pero fue una breve e impresionante experiencia que tuve cuando tenía 17 años.

Manejaba volviendo de la casa de un amigo a las 2 de la mañana. Las calles de Toronto estaban desiertas. Me detuve en un semáforo rojo. Hacía mucho frío y Tom Waits difundía su magia por la radio, cuando otro auto se detuvo a mi lado. Observé al conductor, un hombre mayor con cabello canoso que miraba hacia adelante, y entonces lo entendí.

Ese hombre en el auto tenía una vida completa, al igual que yo. Se dirigía a algún lado, quizás iba a su casa a encontrarse con su esposa. Tal vez tenía cáncer. Quizás estaba sumergido en deudas. ¿Cuáles eran sus esperanzas, sus sueños y sus desilusiones? Había un universo entero latiendo en ese auto.

Esos millones de extras que yo pensaba que estaban sólo para completar el escenario, de hecho jugaban un rol central en su propio universo cinematográfico.

Me quedé atónito. Comprendí que yo no era el único protagonista de esta película llamada "Vida". Esos millones de extras que yo pensaba que estaban sólo para completar el escenario, de hecho jugaban un rol central en su propio universo cinematográfico.

Es un verdadero desafío poder ver a los demás tan reales como tú mismo. Es fácil despojarlos de su humanidad y reducirlos a ser los molestos obstáculos que se interponen en tu camino.

Esta falta de empatía (la capacidad de entrar al mundo de otra persona y sentir su dolor y su alegría como propios), puede resultar en extrema violencia. Hace poco arrestaron a un hombre por abofetear a una azafata de American Airlines en la cara, enviándola al hospital, porque ella, sin darse cuenta, chocó con él cuando pasó por la cabina de primera clase. ¿Acaso le hubiera roto los huesos de la cara si la azafata hubiese sido su hija? Lo dudo.

Por qué ayuda validar

En hebreo, la expresión para empatía es nosé ol im javeró – ayudar al otro a llevar su carga. Sólo reconocer y validar la experiencia que tiene otra persona ayuda a aliviar su dolor. Su problema sigue estando, pero saber que no está solo, que otro entiende sus sentimientos, alivia su carga y hace que sea más fácil llevarla.

Podemos ver la fuerza de la empatía en una casa de shivá. Alguien perdió a un ser querido y vamos a hacer una visita de shivá. No decimos nada a los deudos hasta que ellos inicien una conversación con nosotros, porque… ¿qué se puede decir? No puedes arreglar lo que ocurrió; la persona nunca regresará. Pero sólo el hecho de estar allí y validar su dolor, ayuda al deudo a llevar su carga.

La falta de empatía nos permite dormir de noche e ignorar a las víctimas de abuso y a sus familias, cuyas vidas trastabillan por el trauma y en muchos casos están destruidas.

La falta de empatía nos protege de sentir el dolor de la otra persona, y nos permite ser fríos y distantes, incluso crueles. Es lo que nos permite dormir de noche e ignorar a las víctimas de abuso y a sus familias, cuyas vidas trastabillan por el trauma y en muchos casos están destruidas.

Elegir que nos importe 

Tenemos que luchar contra nuestra tendencia natural a ser egoístas, y tomar activamente la decisión de sentir el dolor de la otra persona. Al describir el ascenso de Moshé a la grandeza, el versículo dice: "Moshé creció y salió a sus hermanos y vio su dolor" (Éxodo 2:11). En ese momento, Moshé actuó de forma decisiva y mató al egipcio que estaba golpeando a un esclavo hebreo. El sufrimiento de los esclavos hebreos, a quienes él consideraba como su pueblo a pesar de haber crecido en el palacio del faraón, quebró su corazón, impulsándolo a actuar y a asumir responsabilidad.

Rashi, el principal comentarista de la Biblia, comenta sobre el versículo "vio su dolor" que Moshé "dirigió sus ojos y su corazón para sentir su dolor". ¿Qué es lo que agrega Rashi? ¿Acaso eso no es exactamente lo que dice el versículo?

Yo creo que Rashi nos dice que Moshé tomó una decisión proactiva. Él dirigió sus ojos y su corazón hacia su pueblo y no les dio la espalda. Para él hubiera sido muy sencillo simplemente permaneces en su propia burbuja y no preocuparse por nadie más que por sí mismo. Es mucho más cómodo ignorar el llanto de los desprotegidos y no sentir el peso de la responsabilidad por la situación antes que hacer algo al respecto.

El liderazgo comienza cuando vamos más allá de nosotros mismos, cuando vemos a los demás como seres tan reales como nosotros y sentimos su dolor. Hacernos cargo de la situación nos motiva a dar un paso adelante y a hacer lo máximo que está a nuestro alcance.

Sin control, tendemos a ser egocéntricos, perezosos y mezquinos. La empatía no surge de forma natural. Pero es una elección crítica que debemos tomar, porque la empatía toca la esencia de lo que nos hace humanos y eso nos permite ver la humanidad en los demás. 

Crédito de la foto: Toa Heftiba, Unsplash.com