¿Recuerdas el Tetris? Ese juego aparentemente simple en el que uno debe tratar de crear una línea horizontal ininterrumpida mientras que desde arriba de la pantalla caen diferentes formas.

Bueno, un estudio del departamento de psiquiatría de la escuela de medicina de Harvard le pagó a algunas personas para jugar al Tetris durante muchas horas al día, varios días consecutivos. La consecuencia de jugar tanto fue que después, durante algunos días, los participantes soñaron con el Tetris y literalmente veían el mundo como una gran oportunidad de Tetris.

Un adicto al Tetris dijo: "Estaba en el supermercado tratando de decidir entre dos clases de cereal y noté que un grupo de cajas de cereales cabían perfectamente en el hueco que había en la hilera inferior" (1).

Otros expresaron sentimientos semejantes al ver un edificio de ladrillos. No, estos jugadores no estaban enfermos. Lo que les ocurrió es un proceso físico que ocurre en el cerebro cuando se juega un juego durante muchas horas. "El patrón cognitivo provoca que involuntariamente vean las formas del Tetris en donde sea que miren… De hecho, cambia las conexiones de sus cerebros", escribió el profesor de Harvard, Shawn Achor.

"Este fenómeno explica cómo nuestro cerebro se queda estancado en ciertos patrones respecto a la forma en que ve al mundo, algunos más beneficiosos que otros. En otras palabras, esta es una metáfora de cómo nuestro cerebro afecta nuestra percepción del mundo que nos rodea" (2).

Nuestro cerebro actúa como un filtro masivo de información y tiene la capacidad de focalizarse sólo en cierta cantidad de datos a la vez. Alrededor del 90% de lo que entra a nuestro cerebro a partir de los estímulos externos, va directo a la carpeta de "correo no deseado". Si no es pertinente, no sólo no lo recordamos, sino que ni siquiera lo "vemos" ni lo experimentamos.

Este punto queda claro a partir del famoso estudio psicológico en el que los participantes observan un partido de básquetbol. Se les pide a los participantes que digan cuántas veces el equipo con "camiseta blanca" se pasa la pelota. Cuando el video lleva medio minuto, una persona disfrazada de gorila camina descaradamente por la pantalla durante cinco segundos. Después del video, se les pregunta a los participantes: "¿Viste algo fuera de lo común en el video? ¿Viste el gorila?"

¡Casi la mitad de los participantes (46%) no vieron ningún gorila! Ellos pidieron volver a ver el video, porque no creían que era posible que hubiera allí un gorila. Al ver el video por segunda vez se quedaron atónitos de no haberlo visto antes.

Este fenómeno se llama "ceguera por falta de atención" o "percepción selectiva". Esto también explica por ejemplo por qué cuando compras un auto nuevo, de repente ves ese modelo por todos lados. Lo que vemos es exactamente aquello en lo que estamos focalizados.

En esencia, todo lo que nuestra mente no usa es filtrado de inmediato. Si no tenemos un uso para las percepciones negativas, esas percepciones se dejan de lado. Mientras más jugamos al Tetris, más vemos Tetris. Mientras más buscamos lo bueno, automáticamente veremos más cosas buenas.

Dado que esto se aplica a cualquier cosa en la que invirtamos nuestra energía, podemos crear un "efecto Tetris" positivo. Mientras más "jugamos" con la gratitud, más vemos cosas alegres y simultáneamente filtramos la negatividad, porque nuestro cerebro comprende que "eso no nos sirve".

Conectar nuestro cerebro para ver lo bueno en los demás puede fortalecer nuestro matrimonio e incrementar nuestra felicidad en la vida cotidiana.

Así es como los Diarios de Gratitud ayudan a dar forma a nuestras mentes para ser más positivos. Estos diarios pueden tener diversas formas, pero una manera de incorporar el concepto es pedirnos a nosotros mismos y a nuestra familia identificar tres experiencias positivas del día. Hacer esto no sólo crea una atmósfera más cálida durante la cena, durante la rutina para irse a dormir o al viajar en el auto, sino que obliga a nuestros cerebros a escanear nuestro día para buscar lo positivo y simultáneamente filtrar las pequeñas molestias (es decir, el gorila que cruza por la pantalla).

La ciencia que explica la percepción selectiva puede ayudarnos a convertirnos en maestros del pensamiento positivo. Cuando practicamos para ver lo positivo en nuestras vidas y activamente expresamos gratitud, nuestras mentes adquieren la habilidad de dejar de lado la negatividad. De esta manera, cuando aparece un pensamiento negativo, nuestra mente rápidamente lo dejará de lado y pasará a pensamientos más positivos.


Notas:

 

(1) Shawn Achor, The Happinness Advantage, pág. 88

 

(2) Shawn Achor, The Happinness Advantage, págs. 90/91