La mayoría de las personas pueden leer 200-250 palabras por minuto, pero la velocidad de Jim Kwik con los libros no de ficción es de 500 palabras por minuto. Cuando se trata de ficción, llega a 1300 palabras por minuto y además recuerda lo que lee. Puede recordar el nombre de cada uno en una habitación con decenas de personas y también logra recordar cientos de números telefónicos.

Pero Jim no siempre aprendió rápido. Cuando tenía cinco años Jim se golpeó la cabeza y después sintió que su cabeza se había quebrado. En la escuela nunca podía seguir el ritmo de la clase y se volvió dolorosamente tímido. Él actuaba como si supiera lo que pasaba en la clase, pero en verdad estaba completamente perdido. De alguna manera, Jim llegó a la universidad y pensó que esa era su oportunidad para empezar de nuevo.

“Era una excelente oportunidad”, dice Jim. “En la universidad nadie me conocía. No sabían que tenía problemas de aprendizaje. No sabían nada de mí. Pensé que podía ser cualquier persona que deseara, incluso un tipo inteligente”.

Pero debido a su lenta velocidad de lectura y retención, muy pronto se sintió agobiado. Determinado a tener éxito, dejó de comer, dejó de dormir y dejó de hacer ejercicio para poder dedicar cada minuto libre a intentar mantenerse al ritmo de sus clases. Hasta que un día, Jim se desmayó en la biblioteca pública y cayó un piso por las escaleras. Se despertó en el hospital golpeado, agotado y deshidratado.

Una enfermera le llevó una taza de té y en la taza estaba escrita una cita de Einstein: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado diferente”. La cita llevó a Jim a dejar de pensar en lo que no lograba aprender. En cambio, comenzó a pensar sobre el proceso de aprendizaje. Entonces comprendió que la escuela había sido un lugar excelente para aprender qué aprender, pero no necesariamente el lugar adecuado para aprender cómo aprender.

“Hoy en día se nos paga por lo que hay entre nuestros oídos. Somos trabajadores de conocimiento. Se nos paga por nuestra habilidad para aprender. Sin embargo, el sistema educativo no enseña cómo aprender. Cómo enfocarse, escuchar, innovar, pensar, recordar, resolver problemas. ¿Por qué la mayoría de las personas tienen una capacidad de lectura mediocre? Una razón es que probablemente la última vez que la mayoría tomó una clase llamada “lectura” fue cuando tenían cinco años”, afirma Jim.

Así fue que Jim convirtió en su materia de estudio el arte del aprendizaje; leyó lentamente cantidades de libros sobre neurociencia y desarrollo del cerebro adulto y aplicó lo que iba aprendiendo. Dos meses después, Jim obtenía mejores calificaciones con menos estudio. Entonces comenzó a compartir con otros lo que había aprendido. La primera persona a quien le enseñó fue una mujer que leía terriblemente lento, quien dijo que su meta era leer 30 libros en 30 días. Cuando Jim le preguntó cuál era el apuro, ella respondió que su madre estaba muriendo de cáncer, los médicos le habían dado 60 días de vida. Ella quería leer rápidamente libros sobre salud y bienestar físico para lograr salvar la vida de su madre.

En ese momento Jim tenía 19 años y esa no era la respuesta que él esperaba. “No supe qué responderle. Tampoco pensé que funcionaría”. Pero seis meses más tarde Kwik recibió una llamada de su alumna para contarle que su madre se había recuperado. “Fue un milagro”, dice Jim. “Los médicos no entendían qué era lo que la mantenía viva. Pero su madre cree que sigue viva gracias a los excelentes consejos que recibió de su hija cuando estaba enferma. Los consejos que su hija aprendió al leer 30 libros en 30 días. Si el conocimiento es poder, en ese momento entendí que aprender es un súper poder”.

Después de la universidad, Jim continuó enseñando y compartiendo con otros la manera en que él aprendió a aprender. Eventualmente abrió una escuela gratuita en línea llamada Superhero You (Tú, el súper héroe), la cual creció y se transformó en una comunidad de 100.000 estudiantes. Allí hay una serie constante de eventos en vivo y videos gratuitos que enseñan a las personas de todo el mundo cómo optimizar sus mentes y aprender nuevas habilidades e ideas a paso rápido.

Aquí hay cuatro de las ideas claves de Jim Kwik para aprender con mayor rapidez.

  1. Olvida. Si quieres aprender más rápido tienes que olvidar tres cosas. Olvida lo que ya sabes sobre el tema. Muchos no aprendemos porque pensamos que ya conocemos la información. Pero nuestras mentes son como un paracaídas; ellos sólo trabajan cuando están abiertas. Lo segundo que tenemos que olvidar es cualquier cosa que no sea urgente o crucial. En verdad no podemos hacer muchas cosas al mismo tiempo y si estamos pensando en nuestra lista de “cosas por hacer”, no estamos estar completamente presentes y no aprenderemos. Lo tercero que tenemos que olvidar son nuestras limitaciones. Estas son creencias tales como que nunca tendremos buena memoria o que siempre leeremos muy lento. Si luchamos por nuestras limitaciones, las mantenemos. Por lo tanto: olvida lo que te limitó en el pasado y comienza a aprender con una cuenta nueva.

  1. Ser activo. A muchos nos enseñaron a aprender consumiendo información, pero no aprendemos eficazmente de las conferencias. Aprendemos al crear e integrar el conocimiento, al ser activos en el proceso. No se aprende siendo espectadores. ¿Cómo podemos ser más activos? Formulando muchas preguntas, tomando notas y luego haciendo más preguntas hasta que logramos aplicar el conocimiento a nuestras propias vidas. Mientras más activos seamos, más aprenderemos.

  1. Estado. El estado es una foto de nuestro ánimo, el estado anímico de nuestra mente y de nuestro cuerpo. Es el bienestar emocional que sentimos en este preciso momento. Muchos no recordamos demasiado de lo que aprendimos en la escuela porque nuestra emoción o estado principal era de aburrimiento. Podemos mejorar nuestro estado al cambiar de postura o respirar. Sentarnos o pararnos como si nos sintiéramos energizados. Piensa cuánto te beneficiarás de la información. Todo el aprendizaje depende del estado. Al aprender debemos intentar crear estados de alegría, curiosidad y fascinación.

  1. Enseña. Si quieres reducir a la mitad el tiempo de estudio, aprende con la intención de enseñarlo a otros. Si tuviéramos que hacer una presentación sobre lo que estudiamos hoy, lo aprenderíamos de otra forma. Tomaríamos mejores notas y haríamos preguntas más detalladas. A veces, si no logras hacer algo, puedes aprenderlo y enseñarlo y entonces podrás hacerlo. Al enseñar cualquier cosa, logramos aprenderla dos veces.