Para un nuevo proyecto ultra secreto de Apple, Scott Forstall, uno de sus vicepresidentes, quiso reclutar un equipo que estuviera compuesto sólo por individuos que tuvieran una mentalidad de crecimiento. Forstall era un fanático de la psicóloga Carol Dweck, quien definió una “mentalidad fija” como algo que coloca límites artificiales y evita el fracaso, y una “mentalidad de crecimiento” como la que por lo general piensa a lo grande, exhibe más esfuerzo positivo y experimenta menos impotencia.

Para reconocer a los empleados de Apple que tenían una mentalidad de crecimiento, Forstall le dio un tono curioso a su invitación para las súper estrellas de la compañía. Él advirtió que ese proyecto ultra secreto proveería amplias oportunidades para “cometer errores y esforzarse, pero eventualmente podremos hacer algo que recordaremos el resto de nuestras vidas”. Forstall supuso que aquellos que saltarían ante la oportunidad serían los individuos con mentalidad de crecimiento que, lejos de desalentarse o sentirse consternados por los terribles desafíos que tenían por delante, se sentirían inspirados, curiosos y comprometidos a lo largo del arduo proceso.

Este equipo de individuos con mentalidad de crecimiento terminó creando el relativamente exitoso dispositivo que fue llamado iPhone (Tomado de The One Thing – The Surprisingly Simple Truth Behind Extraordinary Results, de Gary Keller).

El impacto que tiene nuestra mentalidad en lo que logramos en la vida es sorprendente, y también atemorizante. La buena noticia, señala Dweck, es que la mentalidad puede cambiar y en verdad lo hace. Como cualquier otro hábito, puedes establecer tu mentalidad de la forma que deseas, hasta que eso se vuelva una rutina.

Si bien un judío siempre debe tener una mentalidad de crecimiento, durante el mes de elul, el mes hebreo previo a las Altas Fiestas, se nos recuerda que debemos examinar si estamos estancados dentro de la “mentalidad fija” y cambiar de dirección. Cada mañana durante el mes de elul resuena en las sinagogas el shofar, recordándonos que tenemos que despertar de nuestro letargo espiritual y enfrentar los desafíos del momento.

Elul nos invita a reconsiderar las posibilidades de nuestras vidas: cómo podemos incrementar el significado, el compromiso y el propósito de nuestras vidas y alejarnos de los caminos que no nos llevan en la dirección que deseamos dirigirnos. Con una "mentalidad de crecimiento", podemos visualizar metas emocionantes para el nuevo año y desarrollar todo nuestro potencial.

He aquí algunos desafíos correspondientes a una “mentalidad de crecimiento” que se pueden poner en práctica durante el mes de elul:

  • Considera adoptar este mes una mitzvá que hayas pospuesto pero que te sientes inspirado a poner en práctica.
  • Comprométete a estudiar 10-15 minutos de Torá cada día.
  • Siéntate solo en un café con un lápiz y escribe sobre tus sueños y aspiraciones. Considera sinceramente si estás en el camino correcto para lograr esas ambiciones y, si fuese necesario, considera qué debes rectificar para dirigirte por el camino deseado.
  • Realiza cada día un acto de bondad en secreto.
  • Practica el arte de la gratitud.
  • Enfrenta un desafío que hasta ahora hayas evadido.
  • Pide perdón a quienes has lastimado y perdona sinceramente a aquellos que te han dañado.