Eric Carle, el amado escritor de libros infantiles que falleció recientemente, dijo: "Todos mis libros se dirigen a niños entre cuatro y seis años. Ese período en el que salimos de la casa y vamos por primera vez a la escuela… A veces siento que lo podemos resumir en un día, ese día en el que dejas la calidez y la protección del hogar para salir a lo desconocido. Yo sólo quiero hacer que ese día sea un poco más fácil".

Con más de 70 libros, Carle guio a generaciones de niños a explorar el mundo, relacionándose con el universo y con todo lo que hay en él con una sensación de maravilla y gratitud. Quizás escribió sus libros para el pequeño niño asustado que él mismo fue una vez.

Eric nació en 1929 en Syracuse, en el estado de Nueva York. Sus padres eran inmigrantes de Alemania.

El recordaba con afecto sus primeros años. "Cuando yo era un niño pequeño, mi padre me llevaba a pasear por prados y bosques", escribió Carle en su sitio web. "Mi padre levantaba una piedra o pelaba la corteza de un árbol y me mostraba los seres vivos que salían de allí. Él me contaba sobre el ciclo de vida de alguna pequeña criatura y luego la devolvía con cuidado a su hogar. Creo que en mis libros honré a mi padre al escribir sobre pequeños seres vivos… Y de alguna manera eso me permitió recapturare esos tiempos felices".

En su bello libro Amigos, publicado en el 2015, Carle describió a amigos de toda la vida, que estuvieron juntos durante la infancia, luego se separaron y finalmente se casaron al llegar a ser adultos. Al final, incluyó una fotografía de él mismo con una compañera de juegos. "Aquí estoy con una amiga en Syracuse, Nueva York. Los dos teníamos tres años. Mi madre alemana sacó esta foto. En una esquina, ella escribió Juni (junio) 1932. Cuando yo tenía seis años nos mudamos muy lejos. Nunca nos volvimos a ver. A menudo pienso en mi amiga de hace tantos años y me pregunto qué fue de ella".

Cuando Eric tenía seis años, en 1934, la familia regresó a la ciudad nativa de su madre en Alemania, Stuttgart. "La mayoría de las personas que podían tener alguna decisión al respecto viajaban en la dirección contraria", señaló Eric en una entrevista en el 2005. En Alemania, inicialmente Carle admiró a Hitler y a otros nazis, pero su admiración por el nazismo desapareció rápidamente.

Posteriormente relató que sus maestros alemanes eran sádicos, y empezó a odiar a Alemania. Cuando se declaró al Segunda Guerra Mundial, su amado padre fue reclutado para luchar en el Frente Oriental. Después de la guerra regresó demacrado y enfermo, "un hombre destrozado", afirmó Carle. "Hasta el día de hoy apenas puedo disfrutar de una buena comida porque pienso en mi padre. Siempre siento una profunda tristeza", afirmó Eric.

En 1944, cuando Carle tenía 15 años, el ejército alemán trató de enrolarlo, pero su ciudadanía norteamericana le proveyó un recurso para negarse. En cambio, fue obligado a cavar trincheras en la línea Siegfried, una serie masiva de bunkers y trincheras diseñadas para proteger a Alemania de la invasión de las Fuerzas Aliadas desde el Occidente.

Cuando todavía estaba en la escuela secundaria, Carle tuvo un maestro de arte, Herr Krauss, que hizo algo impensable: arriesgó su vida para mostrarle a Carle la obra de artistas que los nazis consideraban "degenerados": Picasso, Klee, Matisse, Chagall y otros. Esas lecciones ilícitas ayudaron a Carle a desarrollar su talento artístico, y también pueden haberlo ayudado a adoptar una perspectiva más allá de los confines de la ideología nazi que aprendía en la escuela.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Carle estudió en la academia de arte de Stuttgart y trabajó como artista gráfico, antes de regresar a los Estados Unidos en 1952. Durante un breve período sirvió en el ejército de los Estados Unidos, y luego se embarcó en una carrera como diseñador gráfico. Su incursión en la publicación de libros tuvo lugar mucho más tarde, cuando tenía 38 años y el autor Bill Martin Jr. le pidió que ilustrara su libro para niños Oso pardo, oso pardo, ¿qué ves ahí?. Posteriormente Carle afirmó que eso "lo encendió". "Recordé las pinturas coloridas y los pinceles gruesos de mi primera escuela. Mi niño interior comenzó a volver a la vida con alegría".

Las imágenes alegres y coloridas son el sello distintivo de los libros de Eric Carle. Él se definió a sí mismo como un "escritor de imágenes" y exploró formas únicas de crear un arte distintivo. La mayoría de sus ilustraciones comenzaban con papel de seda, que luego pintaba y acomodaba sobre una página para armar llamativos bloques de colores. En su sitio web explicó: "Supongamos que quiero crear una oruga. Corto un círculo para la cabeza de una servilleta de papel color rojo y muchos óvalos para el cuerpo de una servilleta de papel color verde. Luego los pego con pegamento de tapices en una pizarra de ilustración para armar la imagen. Los resultados son ilustraciones brillantes, alegres y únicas.

Los libros de Carle vendieron más de 170 millones de copias, convirtiéndose en pilares de innumerables hogares, incluso del mío. Aquí hay cuatro lecciones judías atemporales que todos podemos aprender de los bellos libros de Eric Carle.

Encuentra un amigo

En la vida nuestros amigos pueden ser nuestra mayor fuente de fuerza y aliento. Carle exploró la amistad en muchos de sus libros. "Una vez, hubo dos amigos que siempre estaban juntos", escribió en su libro Amigos. "Jugaban juntos, corrían y bailaban juntos, y se contaban mutuamente sus secretos". En su libro del 2020. You are ready!, Carles reconoce que "el mundo puede parecer un lugar aterrador". Una forma de sobrellevar la situación y abrirse camino es "Haz amigos dondequiera que vayas".

Es un consejo sabio: forjar verdaderas amistades es una de las maneras más efectivas de tener fuerza y apoyo, tal como enseña la Mishná: "Adquiere un amigo" (Pirkei Avot 1:6). "Un amigo es más que una compañía social", señaló Rav Berel Wein en su maravilloso comentario sobre Pirkei Avot. "Un amigo es alguien con quien uno puede compartir incluso los secretos más oscuros y las situaciones más vergonzantes. Un amigo no es un adulador que a todo te dice "Sí", sino alguien con quien compartes verdades, alguien que critica y comenta, apoya y consuela… Para 'adquirir' tal amigo se debe invertir tiempo, materiales y emoción. Los amigos que se compran a bajo precio no suelen ser en absoluto amigos".

Asómbrate del mundo

Cuando mis hijos eran muy pequeños, su libro favorito era el libro de Carle de 1999, The Very Clumsy Click Beetle. Allí se cuenta la historia de un pequeño escarabajo que se cae de espaldas y no puede levantarse. Muchos insectos y animales tratan de aconsejarle cómo darse vuelta, acompañados de un fuerte sonido producido por un dispositivo añadido en las últimas páginas del libro. Esta fue una maravillosa conclusión para el libro, que dio vida en nuestro hogar el sonido real de los escarabajos.

Una sorpresa similar se encontraba al final del libro de Carle de 1990, El grillo silencioso, que comienza informando a los jóvenes lectores que "Hay cuatro mil clases diferentes de grillos", antes de entretenerlos con la historia de un pequeño grillo y dando vida al sonido que él produce.

Carle presentó en sus libros a estos insectos y a otros animales, ayudando a generaciones de niños a maravillarse ante la diversidad del mundo animal y toda su belleza. Su libro más conocido, La pequeña oruga glotona, publicado por primera vez en 1969, llevó a sus lectores la maravilla de una oruga que se convierte en una mariposa. En estos y en muchos otros de sus libros, Carle nos recordó la inmensa belleza y la maravilla del mundo vivo y de todas las creaciones de Dios.

Valora las diferencias

La Torá describe que la humanidad fue creada betzelem Elokim, a imagen de Dios (Génesis 1:26). Todos reflejamos y contenemos un a specto que es Divino.

Carle transmitió la profunda verdad de que todas las personas (y todas las criaturas) son dignas e importantes. Por ejemplo, en Slowly, Slowly, Slowly, Said the Sloth, el libro de Carle del 2002 sobre un perezoso a quienes sus compañeros no logran entender. "¿Por qué eres tan lento?", le pregunta un mono aullador. "¿Por qué eres tan aburrido?", le pregunta un oso hormiguero. Finalmente, el perezoso se defiende: "Es cierto que soy lento, callado y aburrido… Pero no soy perezoso… Así soy. Me gusta hacer las cosas despacio, despacio, despacio".

El mensaje es claro: cada uno tiene sus diferencias, y es importante respetar lo que nos hace únicos.

Define lo que quieres ser

Durante su vida, Eric Carle fue abierto respecto a que pasó su infancia en la Alemania nazi. Pero lamentablemente no comentó demasiado sobre ese período de su vida, lo cual es una terrible omisión. Sus muchos lectores judíos habrían apreciado una denuncia a pleno pulmón de los valores nazis y una disculpa por contribuir al esfuerzo de guerra nazi.

Pero en su obra, Carle parece repudiar los horrores nazis. Sus decenas de libros y el Museo Eric Carle de Arte de Libros Ilustrados que fundó en Massachusetts con su esposa Bobby, transmiten una manera amable y abierta de ver el mundo. En 2010-2011 el museo organizó una muestra de libros ilustrados judíos, y Carle en más de una ocasión deseó a sus seguidores judíos un feliz Janucá por las redes sociales.

Quizás la respuesta más elocuente de Carle a su infancia en la Alemania nazi se encuentra en su libro de 1992, Draw Me a Star, dedicado a su padre.

En el libro, un artista crea todo un mundo a través de sus dibujos: primero una estrella, después un sol, un árbol, un hombre y una mujer y finalmente todo un mundo con una casa, animales y el cielo nocturno. Al final la estrella se hace cargo, y se lleva al artista: "Aférrate a mí, le dijo la estrella al artista. Entonces, juntos atravesaron el cielo nocturno". Es una bella imagen de un artista que es llevado a nuevos lugares por algo que él creó.

Carle resalta aquí la capacidad creativa del hombre y su poder para definir quién es.

Ana Frank lo dijo elocuentemente: "Nuestras vidas cobran forma a través de nuestras elecciones. Primero hacemos nuestras elecciones. Luego nuestras elecciones nos hacen a nosotros". Tras una vida dedicada a escribir libros para ayudar a los niños pequeños a explorar y amar el mundo, Eric Carle es recordado como un amado autor y guía. Su legado puede impulsarnos a preguntarnos: ¿qué estamos creando? ¿Por qué seremos conocidos?