Autor del libro "Propósito" – El Eje central de una vida apasionante


A que no adivinas…

Cuando era niño, un anciano sabio me planteó una adivinanza: "Hay un hermoso regalo, que a nadie le gusta recibir, pero que a todos les gusta dar" ¿sabes lo que es? ¡La crítica!

En los años que llevo en el mundo de la educación y el asesoramiento personal, me he topado con un fenómeno interesante. Hay personas que son muy críticas con los demás, pero indulgentes consigo mismas. Por otro lado, hay quienes son tan crueles al criticarse a ellos mismos, que acaban cohibiendo sus ganas de mejorar. Me pregunto, ¿cuál es el punto de equilibrio para lidiar con este fenómeno? ¿Existen las llamadas críticas "constructivas"? ¿Qué efecto tiene la crítica en la educación de los hijos, o en la relación de uno con subalternos o compañeros de trabajo?

A continuación quiero compartir "reglas de oro" del enfoque judío de este asunto:

1. ¿Criticas "constructivas"? … Depende

Existe una excusa común para quien critica, y es que piensa en que su crítica será "constructiva". El Rav Yehiel Yacovson enseña en sus cursos de educación para padres y maestros, que no existen las críticas constructivas, pues la crítica en sí siempre es destructiva. Una crítica tiene como propósito destruir una mala conducta o hábito, por lo que su esencia realmente es destructiva —no constructiva—. Ahora bien, si el fin último de la crítica es que se construya un camino mejor, entonces, eso dependerá de la persona que recibe la crítica —y no de quien la da—. Cuando uno recibe una crítica debe usarla para construir una nueva conducta o habito en ese asunto. Esto es delicado, pues la labor de construir desde cero en ese lugar no siempre es fácil. Sin duda, requiere de un alto grado de madurez y conciencia. Por lo tanto, antes de dar una crítica (aunque sea con buena intención) hay que tomar en cuenta si el receptor (un hijo, amigo o alumno) tiene realmente la capacidad y las herramientas para construir. Yo digo, si uno quiero ayudar al otro ¿no será mejor darle —además de la crítica— herramientas para la construcción de su nuevo camino? Pienso que sí.

2. Saber cuándo no criticar

Los Sabios dijeron: "Así como es una mitzvá dar una crítica cuando sabe que será bien recibida, también es una mitzvá no dar una crítica cuando sabe que no será bien recibida" (Tratado de Yevamot 65b). En otras palabras, al igual que a una persona se le ordena que reproche a su amigo y le diga algo que probablemente acepte, es una mitzvá no decirle nada que no pueda aceptar. Ahora bien, esto aparentemente contradice lo que se enseñó en el Tratado de Bava Metzia (31a), donde dice que una persona debe reprochar a su amigo "incluso cien veces". Sin embargo, el Rav Shlomo Luria (1510 - 1573) explica que la mitzvá de reprochar incluso cien veces a una persona se refiere a quien acepta la crítica, pero en la práctica no cambia su conducta, en cuyo caso, se debe insistir —incluso cien veces— hasta que cambie.

3. Aprende a amar la crítica

"Todos los hombres de Israel son responsables el uno por el otro" (Tratado de Shevuot 39), La Torá encomienda reprochar a un quien haya cometido alguna falta grave, como está escrito (Levítico 19): "Reprocha a tu prójimo para corregirlo". Por lo tanto, uno debe aprender a amar el reproche y la crítica. El Talmud (Tratado Tamid 28a), enseña, que uno debe "amar la crítica" y que eso es una fuente de grandes bendiciones para uno y para el mundo.

 

4. Prepárate antes de dar una crítica

Para criticar a alguien se debe hacer de forma sumisa y el discurso debe ser suave y agradable. La persona que decide criticar deberá hacer un gran esfuerzo para no avergonzar al otro. Es decir, una persona que intenta corregir a otro avergonzándolo, está cometiendo una falta peor que la que intentó corregir.

El Rabi Yeshayá Haleví Horwitz, (1558-1628) en su libro Shlá, enseña una gran regla en la mitzvá del reproche: cuando reproches a tu colega, no le digas solo sus faltas, porque te odiará y no escuchará tus palabras. Por el contrario, debes decirle sinceramente: "Usted es alguien sabio e importante, y quizás no es acorde a su nivel hacer esto y lo otro", cuidando del consejo que enseña el Rey Salomón en Proverbios (9:8): "No reprendas al insolente, no sea que acabe por odiarte; reprende al sabio, y te amará".

Querido lector, creo que los consejos de este articulo nos ayudan a mejorar el dialogo que manejamos con nosotros mismos y como con otros. Te invito a prestar más atención ¿Cómo reaccionas a la crítica? ¿Cómo criticas a otros o a ti mismo? ¿pones en práctica estos cuatro? ¿Te has parado a pensar en la capacidad de construir que tienen los otros, antes de criticarlos? Pongamos atención y tomemos conciencia de este delicado asunto ¡Éxito!


Dedicado por Alan (Moshé) Azulay para el crecimiento espiritual y personal de su querida esposa Pola bat Rajel. En memoria de Esther bat Sarah z"l.