Siendo gemelos, Jack y Oskar compartieron el mismo ADN, la misma naturaleza. Sin embargo, terminaron siendo personas radicalmente diferentes. Ellos nacieron en Trinidad en 1933 y tenían seis meses cuando sus padres se divorciaron. Oskar se fue a Alemania con su madre católica, mientras que Jack se quedó con su padre judío rumano. Oskar creció en la época en que los nazis subieron al poder, él saludaba al director de la escuela con un "Heil Hitler" y luego se unió al movimiento de la juventud hitleriana.

Mientras tanto, Jack siempre se consideró judío, pero sólo sintió que esto tuvo importancia a los 15 años, cuando lo enviaron a Venezuela a vivir con su tía, sobreviviente de Dachau y la única persona de la familia de su padre que continuaba con vida.

Después de la guerra, la tía de Jack lo alentó a irse a Israel. A los 16 años, Jack hizo aliá y se unió a la armada israelí, ascendiendo hasta el rango de oficial. En 1954, Jack viajó a Alemania para encontrarse con su gemelo. Cuando se encontraron por primera vez tenían 21 años de edad.

La psicóloga Nancy Segal cuenta la historia de ese encuentro en su libro Indivisible by Two: Lives of Extraordinary Twins. Jack y Oskar se miraron como si observaran a un extraño, a pesar de que la apariencia del otro debería haberles resultado completamente familiar. Las diferencias culturales eran tan obvias como su parecido físico. Oskar miró de reojo las etiquetas israelíes en el equipaje de Jack, las quitó y le dijo a su hermano perdido hace tiempo que dijera que venía de los Estados Unidos, no de Israel.

Basta con decir que esa primera reunión no fue muy exitosa. Dos hermanos, uno criado como un judío orgulloso de servir en la armada israelí y el otro como un católico alemán, miembro del movimiento de las juventudes hitlerianas y que había aprendido a odiar a los judíos. La barrera del lenguaje no les permitía comunicarse mucho. Al final de la visita, se dieron la mano como extraños y Jack partió hacia San Diego, donde vivió el resto de su vida.

En 1979, Jack leyó que estaban haciendo un estudio sobre los gemelos y el gran debate entre naturaleza y crianza. Preguntó si él y su hermano podrían participar y pensó que después de 25 años, podrían tener otra oportunidad para desarrollar una relación.

Jack Yufe y Oskar Stohr


Jack y Oskar se encontraron en el aeropuerto de Minneapolis y, para su sorpresa, descubrieron que estaban vestidos de la misma manera: con una chaqueta deportiva blanca, una camisa similar y anteojos con marco de metal. Durante el estudio descubrieron que tenían mucho en común. Ambos eran obstinados, arrogantes y ferozmente competitivos. Ambos leían los libros de atrás hacia adelante, estornudaban haciendo muchísimo ruido y caminaban de forma similar. Además, ambos usaban bandas de goma en la muñeca.

Sin embargo, con todo lo que la naturaleza les había dado en común, la crianza los había hecho diferentes. Nunca lograron ponerse de acuerdo en los temas relacionados a Israel y sus enemigos o sobre quién fue responsable por la Segunda Guerra Mundial. Oskar se refería a los soldados alemanes en primera persona, "nosotros", algo que enfurecía a Jack. En un documental de la BBC sobre los gemelos, Jack cuenta que intentaron caerse bien y disfrutar de la compañía del otro, pero que siempre había algo de la historia del otro que les resultaba intolerable. Oskar falleció en 1997 y Jack murió hace unos años, a los 82 años.

Siendo gemelos, Esav y Iaakov compartían el mismo ADN, la misma naturaleza. Sin embargo, terminaron siendo personas radicalmente diferentes. Uno se convirtió en el patriarca de nuestro pueblo, mientras que el otro fue un gran villano de la historia judía, el progenitor de Edom, el exilio en el que estamos hasta el día de hoy.

El nombre Esav proviene de la palabra hebrea asui, que significa 'completo' o 'producto terminado'. La forma simple de entender esta idea es que se refiere a una descripción superficial del aspecto físico de Esav. Al nacer era físicamente maduro, estaba cubierto de vellos y parecía ser una persona adulta completamente desarrollada.

Pero el nombre Esav no se refiere sólo a lo físico, sino principalmente a su espíritu y su actitud hacia la vida. Esav se considera a sí mismo, desde el comienzo, como un producto terminado. Lo que ves es lo que es. Él no tenía ningún interés ni ambición por crecer, cambiar o mejorar. Ya estaba hecho, completo desde el comienzo. Por eso la Torá describe a Esav como "un hombre que sabe de caza, un hombre del campo". Él continuó siendo un hombre primitivo y tosco que pasaba sus días entre los animales, haciendo lo que hacen los animales: cazar en el campo.

El nombre de Iaakov refleja la cualidad diametralmente opuesta, el apetito insaciable de mejora y crecimiento. La raíz del nombre Iaakov es akev o 'talón'. Cuando caminamos, el talón es la primera parte del pie que toca el piso. Representa el comienzo, el primer paso, con mucho a seguir. Akev significa el comienzo de un proceso con muchas cosas grandiosas por venir, como en la expresión ikveta deMeshija, literalmente el 'talón de la Era Mesiánica', y que implica el 'comienzo de la Era Mesiánica'.

Esav y Iaakov son gemelos que entran al mundo con el mismo ADN, la misma "naturaleza", pero con actitudes contrastantes hacia su "crianza". Esav está satisfecho con quien es desde el comienzo, mientras que Iaakov siente que ingresar al mundo es sólo el primero de muchos pasos y travesías que vendrán.

De hecho, mientras que Esav está espiritualmente estancado, continúa siendo inmaduro y subdesarrollado, Iaakov pasa su vida luchando, batallando y, en consecuencia, creciendo. Él supera su naturaleza tímida para afirmarse, primero obtiene los derechos de la primogenitura y luego va en contra de su naturaleza y engaña a su padre para que le dé una bendición. Posteriormente, antes de su reunión con Esav, leemos sobre su encuentro con el ángel con el que lucha durante toda la noche y triunfa. El bajur ieshivá pasivo y tímido, que se caracteriza por sentarse diligentemente en las tiendas, emerge siendo un patriarca dinámico, fuerte, proactivo. Un líder que es uno de los modelos a seguir más grandes de nuestro pueblo.  

Esav escoge continuar "completo", estancado, pero Iaakov pone un pie delante del otro, camina y luego corre hacia su destino como Israel. No importa cuál sea nuestra naturaleza, no somos productos terminados. Podemos nutrirnos para crecer, mejorar y cambiar en todas las áreas de nuestra vida.

Jack y Oskar no dejaron sus legados en base a la "naturaleza" que tenían en común, como estornudar haciendo mucho ruido o la forma en que caminaban. Por la forma en que fueron criados, el legado de Jack fue ser un oficial en la armada israelí, mientras que el de Oskar fue ser un miembro entusiasta de la juventud hitleriana.

Todos tenemos una naturaleza que nos predispone, pero de acuerdo a la forma en que nutrimos nuestra vida podemos elegir quiénes somos y el legado que dejamos.