El judaísmo nos alienta a esforzarnos para llegar a la grandeza. Debido a que fuimos creados a imagen Divina, cada ser humano tiene una sed innata de asemejarse a Dios. En cada área de esfuerzo humano (deportes, negocios, entretenimiento, espiritualidad), buscamos llegar a la grandeza.

Pero debemos diferenciar entre grandeza y delirios de grandeza.

La verdadera grandeza evoluciona de adentro hacia afuera. La persona realmente grandiosa posee un carácter y una fuerza interna que se manifiestan en sus acciones. Abraham fue una persona grandiosa porque se construyó a sí mismo volviéndose una torre de fortaleza y llegó a ser una persona grandiosa al superar en su vida diez pruebas muy difíciles. Nuestra tradición describe a Abraham como “una pared sólida, sin ninguna grieta”.

La grandeza se construye lentamente, con trabajo duro y consistente día a día. Las personas grandiosas son pacientes. Todo comienza con un análisis honesto de lo que realmente somos, de nuestras fortalezas y debilidades y luego se establece un camino para lograr concretizar nuestro potencial creativo y trabajar con paciencia sobre nuestras limitaciones. La persona grandiosa acepta su imperfección y sigue adelante con calculada eficiencia. La persona grandiosa no se preocupa por su lugar en la historia o por su legado; está demasiado ocupada creciendo creativamente en el presente y disfrutando el proceso de vivir y crecer.

Por otro lado, el delirio de grandeza es impaciente e inquieto, siempre busca el gran logro que lo catapultará a la cima. La persona con delirios de grandeza está obsesionada con su legado y con ser un ganador.

La grandeza surge de un lugar de fortaleza, aceptación, autoestima y confianza. Las personas grandiosas se conocen y se gustan a sí mismas. Lo que las motiva no es intentar convertirse en una copia de otro, sino luchar por desarrollar su propia singularidad.

El delirio de grandeza surge de la inseguridad y del vacío. La persona con delirio de grandeza intenta llenar ese vacío interno con éxitos y logros. Como a menudo están bastante perdidos y confundidos, corren tratando ser como otra persona.

Quizás la diferencia más importante entre la grandeza y el delirio de grandeza es que la grandeza se basa en un deseo de dar, mientras que el delirio de grandeza se basa en la necesidad de recibir. La grandeza se trata de dar, mientras que el delirio de grandeza gira en torno a recibir. La verdadera grandeza está motivada por un sincero deseo de ayudar a los otros. El delirio de grandeza está motivado por la gratificación del ego, lo cual implica servirse a uno mismo, no a los demás.

La persona con delirio de grandeza puede estar involucrada en una causa humanitaria, pero en verdad lo que más le importa es ella misma y no las personas a las que intenta ayudar. Su verdadero objetivo es ella misma, por lo tanto sus actos de entrega son una forma de tomar. La persona con delirio de grandeza puede parecer poderosa y carismática, pero es superficial y frívola.

Las personas grandiosas experimentan una vitalidad, una profunda calma interna y realmente se sienten vivas. Incluso cuando fallan se sienten vigorizadas. Ellas disfrutan el proceso de hacer su mejor esfuerzo; el fracaso no les quita su valor como ser humano.

Las personas con delirios de grandeza viven con una insatisfacción constante, con ansiedad, baja autoestima y celos. Incluso cuando se sienten en la cima del mundo, llenos de éxito, es imposible sostener esa altura. Al probar el sabor de la derrota y del fracaso, se sienten reducidas y devaluadas como seres humanos.

Todos tenemos el potencial para llegar a la grandeza, pero para seguir el camino hacia una grandeza genuina debemos ser honestos con nosotros mismos y enfrentar a nuestros delirios de grandeza.

Responde a las siguientes preguntas y podrás aclarar la diferencia entre la grandeza y el delirio de grandeza.

  • ¿Qué me motiva más, el deseo de ayudar a otros o la necesidad de construirme?

  • ¿Por lo general me siento feliz y revitalizado o infeliz y sin vida?

  • ¿Creo que el éxito me dará satisfacción y me hará feliz?

  • ¿Qué es lo que realmente me importa?

  • ¿Qué puedo hacer que marque una diferencia en el mundo?

  • ¿Cuáles son mis fortalezas y talentos únicos y cómo puedo utilizarlos para dejar el mayor impacto en los demás?