De acuerdo con las investigaciones sobre salud mental, los niveles de estrés se han elevado en todo el mundo. El estrés daña físicamente, causa frecuentes dolores y compromete nuestro sistema inmune, además de ser destructivo para nuestro bienestar emocional.

La sabiduría judía provee algunas herramientas e ideas para ayudarnos a manejar el estrés y pasar la tormenta.

1. Tú eres suficiente

Muchas personas equiparan valor con productividad; somos lo que hacemos. Esta perspectiva crea una insaciable necesidad interna de obtener logros para sentir que somos valiosos. La investigadora social Brene Brown llama a esto el “ajetreo en búsqueda del valor propio”, lo que crea una sociedad gobernada por el miedo y la vergüenza.

En contraste, el judaísmo plantea que todos somos creados a imagen de Dios y tenemos un valor intrínseco que no se define por lo que producimos. De hecho, cada Shabat, durante 25 horas, tenemos prohibido el trabajo creativo, tenemos prohibido "producir".

Descubrí que Shabat es especialmente difícil para aquellos que equiparan su valor interno con su productividad. Si en Shabat no puedo lograr ni producir, entonces ¿qué o quién soy? El judaísmo nos recuerda: eres valioso. Puedes cometer errores, pero nunca serás un error. La interminable carga de cosas por hacer nunca puede amenazar a quién eres.

2. Valora y honra tu esfuerzo

El judaísmo deja claro que lo que importa es nuestro esfuerzo, independientemente de los resultados que puedan o no alcanzarse. Aunque el mundo exterior parece funcionar en base a los logros y no al esfuerzo, la realidad es que sólo tenemos control sobre el esfuerzo que invertimos, pero no sobre los frutos que obtenemos.

Tenemos la responsabilidad de hacer un esfuerzo razonable; luego Dios hace el resto. Puede ser que lo que ocurra no sea lo que deseábamos, pero los resultados no están en nuestras manos. La ironía es que a menudo estamos tan enfocados y preocupados por lo que está fuera de nuestro control que nos “olvidamos” de hacer nuestra parte.

Cada día, en vez de abrumarte con lo que tienes que lograr, enfócate en lo que está bajo tu control. Pregúntate cual es el esfuerzo razonable que puedes hacer hoy e invierte tu energía en esos esfuerzos y no en preocuparte por el resultado.

3. No eres un perro a punto de ser devorado por una fiera

A veces la vida parece una competencia gigante. Aparentemente hay un número limitado de becas, de ofertas de trabajo y de promociones laborales. De acuerdo con la perspectiva judía, Dios es ilimitado y nadie puede llevarse lo que está destinado para uno. Un gran sabio dijo que a él no le preocupaba no llegar a estar a la altura de los más grandes personajes de la historia judía; su única preocupación era no estar a la altura de la mejor versión de sí mismo.

Gran cantidad de estrés surge cuando nos compararnos con otros que parecen tener más, hacer más, alcanzar más y ser más exitosos. Pero las comparaciones son una ilusión. Dios no nos compara con nadie y tampoco nosotros deberíamos hacerlo. Mira en tu interior y pregúntate: ¿Qué más puedo hacer para convertirme en la mejor versión de mí mismo?

4. Tómate un descanso, con amor y conexión

Muchos estudiantes universitarios me dicen que la idea de Shabat les parece muy bella, pero simplemente tienen demasiado que hacer como para tomarse todo ese tiempo libre. La verdad es que tanto si cuidas o no el Shabat, nadie puede ser productivo 24/7. Todos necesitamos recreos y encontramos la forma de obtenerlos. La pregunta es: ¿los tomarás con atención y conciencia para que realmente te refresquen y te fortalezcan o los tomarás sin prestar atención, frente a una pantalla, a menudo sintiéndote después tan agotado como estabas antes?

Tomarte un recreo del estrés compartiendo un momento con otras personas en un ambiente afectuoso y enriquecedor satisface dos necesidades: nuestra necesidad de descanso y nuestra necesidad de conexión humana. Muchas personas luchan con la soledad sin importar si están o no rodeadas de otras personas. De hecho, la soledad que puedes sentir en una multitud por lo general es mucho más potente que la que sientes cuando estás solo. Cuídate a ti mismo tomando un descanso con personas que se preocupan por ti, en ambientes que faciliten el amor y la conexión.

El estrés diario pueden ser una parte regular de la vida, pero no tenemos que sentirnos incapaces de enfrentarlo. Incorporar valores judíos a nuestra actitud puede brindarnos la fuerza emocional que necesitamos para vivir con alegría y enfrentar el estrés con una estrategia.