Hace unos años atrás, hice un curso de “Counseling” donde aprendimos cosas muy interesantes sobre EHS “entrenamiento en habilidades sociales”. El documento de trabajo desarrollaba como nuestros vínculos, nuestra vida social, están todos enmarcados en el contexto de cómo nos comunicamos. Dividía a la comunicación en dos áreas. La aversiva y la asertiva. La primera, la aversiva, genera patrones de pasividad, evitación y agresividad. Mientras que los diálogos asertivos con las demás personas, logran enriquecer la calidad de los vínculos, mejorar la perspectiva para resolver problemas, controlar el estrés y evitar las respuestas cargadas de ansiedad.

Les quiero presentar un simple recurso que nos puede facilitar muchas instancias de diálogos entre dos partes y evitar malos entendidos, o incluso disgustos. Se trata de las "respuestas con preguntas".

Lo veremos muy gráfico a través del diálogo. En el primer ejemplo las protagonistas son dos amigas muy cercanas. Una le pide a la otra un favor, que le alcance un cuaderno que se había olvidado en su casa.

Ejemplo 1: No positivo

Amiga 1 (por WhatsApp): Hola! ¿Me haces el favor de alcanzarme el cuaderno que me olvidé en tu casa? Lo necesito este fin de semana y no puedo ir ahora a buscarlo.
Amiga 2: ¡Hola! No estoy segura de poder salir ahora.
Amiga 1: ¿Qué pasa no puedes?
Amiga 2: No, es que dentro de poco me pasan a buscar.
Amiga 1: Ah, pero no hace falta que ingreses a casa, me lo puedes dejas en la puerta si no te molesta.
Amiga 1: No creo que llegue a estar lista.
Amiga 2: Bueno no te preocupes...

Ejemplo 1: Positivo

Amiga 1 (por WhatsApp): Hola! ¿Me haces el favor de alcanzarme el cuaderno que me olvidé en tu casa? Lo necesito este fin de semana y no puedo ir ahora a buscarlo.
Amiga 2: No voy a poder llevarlo hoy. ¿Qué te parece si te lo alcanzo el domingo?
Amiga 1: Dale, perfecto. Gracias.
Amiga 2: ¡De nada!

La habilidad que estoy presentando es una muy pequeña, tanto que a veces no olvidamos de que existe. Dar opciones en la comunicación. Poder abrir el juego a otras posibilidades para solucionar las situaciones. En el primer escenario “no positivo”, la amiga 2 no tiene en claro cómo transmitirle a su amiga que no quiere llevarle en ese momento el cuaderno, pero también tiene miedo de herirla si le dice directamente “no quiero llevarte el cuaderno ahora”, por eso acude a evasivas. La amiga 1 no comprende bien que le está sucediendo. Y se queda con cierto malestar. En la propuesta “positiva” del diálogo, vemos como el uso de la pregunta cerrada en este caso, habilita dos cosas:

1. Por un lado, permite decir francamente la imposibilidad del momento “no puedo alcanzarte ahora lo que me pides”
 
2. No lastima a la receptora del mensaje, porque inmediatamente surge la opción cerrada: “¿Te parece que te lo alcanzo el día domingo?” dando a entender que realmente le importa su pedido y quiere hacerlo, pero en otro momento.

Ejemplo 2. Una joven busca trabajo de niñera

En esta instancia, la joven debe ir evaluando las diferentes opciones que se le presentan: distancia hacia el trabajo, horario, paga. ¿Cómo hace para entablar conversaciones, averiguar más detalles de cada trabajo, incluso, poder conocer a la familia, sin estar aceptando implícitamente el trabajo mismo? ¿Sin que se generen disgustos y malestares?

Un ejemplo positivo del uso de la pregunta en un diálogo que utilizaría la niñera:

Hola ¿cómo estás? Gracias por ofrecerme el trabajo. En este momento me encuentro evaluando mis opciones, analizando cuál se ajusta más a mi realidad actual. ¿Te sería útil que vaya a conocerlos bajo estas circunstancias o prefieres definirlo previamente?

Este simple recurso, le permite a la niñera, explicar abiertamente cuál es su situación actual, y le da libertad a la receptora del mensaje a elegir qué es lo que quiere hacer. Si la desea conocer igual, aunque después finalmente, no tome el trabajo o prefiere directamente no tener esa primera instancia.

Responder una pregunta con opciones, o incluir las opciones en nuestros diálogos, nos permite transmitir la idea de que realmente nos importa la situación en la que se encuentra la otra persona. Esto acerca a los integrantes del diálogo, ya que toma en consideración las posibilidades del otro. ¿Te gustaría o podrías vernos este jueves a la tarde o prefieres el domingo por la mañana? De esta manera te estoy transmitiendo: me importas, pero también quiero poder compatibilizar mis posibilidades contigo.

Sabemos la importancia que tienen las palabras, porque Hashem mismo creó nuestro mundo con la palabra. Mediante diez enunciados creó todo este universo. Lo vemos escrito en el libro de Bereshit. La Rebetzin Esther Jungreis a’’h lo explica a la perfección.

Somos los únicos seres del planeta que tenemos el don del habla, las palabras pueden construir o destruir la autoestima de una persona, relación o familia. Literalmente, las palabras construyen mundos interiores. Los ejemplos que vimos son sólo ilustrativos, se pueden reemplazar por nuestros propios actores, escenarios, dependiendo de la vida de cada uno.

¡Los invito a hacer uso de esta pequeña habilidad asertiva y a evaluar ustedes mismos el impacto que puede tener en nuestras relaciones personales!